sábado, 20 de diciembre de 2008

BOLIVIA. TERCER PAIS LIBRE DE ANALFABETISMO DE AMERICA LATINA

Bolivia: Tercer país de América Latina libre de analfabetismo
A pesar de ser el segundo país más pobre de América después de Haití, la tierra que dirige Evo Morales alfabetizó a más de 819 mil personas, en su enorme mayoría mujeres, ello con apoyo cubano y venezolano. Es el tercero en lograrlo, después de Cuba que lo hizo en 1961 y Venezuela, con apoyo cubano, en 2005.
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Sábado, 20 de Dic de 2008. 9:59 am



Foto: Diario La Jornada
Noticias y artículos sobre
Bolivia

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La Paz, 19 de diciembre. Con tres años de formidable movilización social, aunada a la voluntad política de un indígena que quería ser presidente para alfabetizar Bolivia y a la solidaridad de los gobiernos y pueblos de Cuba y Venezuela, se logró la hazaña: este sábado, el segundo país más pobre de América después de Haití será declarado libre de analfabetismo.

Se convertirá en el tercero que haya logrado vencerlo en América Latina, luego de Cuba, que lo hizo en 1961, y Venezuela, con apoyo cubano, en 2005.

Las cifras: 819 mil 417 personas alfabetizadas de un universo de 824 mil 101 iletrados detectados (99.5 por ciento); 28 mil 424 puntos de alfabetización creados en los nueve departamentos de Bolivia; 130 asesores cubanos y 47 venezolanos que capacitaron a 46 mil 457 facilitadores y 4 mil 810 supervisores bolivianos en la aplicación del método audiovisual cubano Yo sí puedo.

Y algo más: aquí el analfabetismo tenía “cara de mujer”, dado que más de 85 por ciento de los alfabetizados fueron del género femenino, explicó a La Jornada el embajador cubano en Bolivia, Rafael Dausá.

Mujeres, también, eran la mayoría de un grupo bullicioso que a las siete de la mañana de un domingo en la comunidad de Quila Quila, departamento de Chuquisaca, acudió a tomar su clase de alfabetización en el local adjunto al museíto paleontológico construido por los miembros de la comunidad para albergar los restos de animales prehistóricos encontrados en el lugar.

Ahí, doña Juana, de unos 70 años, sostenía su lapicito con el puño cerrado mientras murmuraba angustiada “no voy a poder”. Al final de la primera media hora frente al televisor mirando el Yo sí puedo y con la ayuda del facilitador, ella sonreía mientras se afanaba en dibujar su primera línea de redonditas oes.

Paneles solares

Un panel solar daba energía a la televisión y a la videocasetera utilizadas para impartir las clases en esa comunidad. Cuba donó para el Programa Nacional de Alfabetización (PNA) de Bolivia 30 mil televisores e igual cantidad de equipos de video, un millón 200 mil cartillas y los correspondientes juegos de los 17 casetes del método audiovisual y manuales para el facilitador.

Cubanos y venezolanos donaron además 8 mil 350 paneles solares para otras tantas comunidades carentes de energía eléctrica en la intrincada geografía boliviana, salpicada de pueblos marginados.

Dausá no habló nunca de dinero. Quien dio las cifras fue el ministro de Educación boliviano, Rafael Aguilar, quien informó que el PNA tuvo un costo de 260 millones de bolivianos, es decir, unos 36.7 millones de dólares.

Ese dato, sin embargo, no cuantifica la energía, la solidaridad, la voluntad de aprender, el esfuerzo continuado, las caminatas de horas y horas para llegar a una comunidad a tomar clases después de una ardua jornada en el campo, un día de ventas en el mercado o en la calle, una larga mañana o tarde lustrando calzado o después del dificultoso ejercicio del sexoservicio.

Tampoco la dedicación y el cariño de esos asesores cubanos y venezolanos que dejaron su país, su hogar, su familia, por dos años para colaborar en la misión de desterrar el analfabetismo. Es una labor que en Bolivia significó “una experiencia dura pero muy linda”, a decir de la asesora cubana Maribel Romagosa, porque hubo que enfrentar condiciones –como el clima frío y la altura– totalmente diferentes a las de Cuba.

La tarea no estuvo exenta de problemas. Algunas autoridades municipales no cooperaban con el transporte para movilizarse a las comunidades más alejadas. Algunos directores de unidades educativas o de servicio social se negaban a prestar un local para las clases, según el facilitador Joaquín Calle. Pero además, algunos de los alfabetizados escasamente aprendieron a firmar y a reconocer algunas letras, como se pudo comprobar en entrevistas con egresados del curso.

Las sexoservidoras que ofrecen sus oficios en una plaza pública de esta ciudad no pudieron tomar clases con el tradicional equipo de televisión y videocasete. Calle, quien trabajó con ellas, relató que tomaban sus clases bajo un portón, y ahí “podían haberles robado el equipo”. En ese lugar, sentadas en el piso, conversamos con cinco de ellas que se ufanaban de que ya saben leer, escribir su nombre y firmar.

Una historia de marginación y exclusión detrás de cada analfabeto. Una epopeya personal y colectiva de voluntad y dignidad detrás de cada una o uno que recibió su diploma al graduarse del Yo sí puedo en ceremonias encabezadas por el director de la escuela, del asilo de ancianos, del líder del mercado, donde se impartieron los cursos, o del presidente boliviano Evo Morales, quien asistió a decenas luciendo invariablemente el collar de flores, frutas o panes que le cuelgan al cuello y el puñado de confeti que le desparraman en el cabello cada vez que asiste a las fiestas de clausura.

Ceremonias que normalmente fueron silenciadas por los medios de comunicación bolivianos, que ocasionalmente las registraban, pero destacando una declaración controversial del mandatario.

¿Cómo empezó el PNA? Dausá explicó que en una conversación entre el entonces presidente electo de Bolivia y el todavía presidente Fidel Castro, el 29 de diciembre de 2005, hablaron de la nueva etapa que se abría en el país andino y firmaron un documento con una serie de acuerdos para apoyos en materia de salud y educación, en los que específicamente se establecía el respaldo que daría La Habana al PNA en Bolivia.

Menos de dos meses después, en la segunda mitad de febrero de 2006, llegaron los primeros asesores cubanos de la campaña y los cursos fueron inaugurados en Camiri, departamento de Santa Cruz, el primero de marzo. El 1 de junio se hizo la primera graduación en Cochabamba. Ahora, este 20 de diciembre, se declarará a Bolivia “libre de analfabetismo como fenómeno social”, indicó el diplomático.

No puede haber cero analfabetismo, porque siempre hay alguna persona discapacitada que no puede o alguna persona mayor que no quiere aprender a leer y escribir. Los estándares que reconoce la Organización de Naciones Unidas para la Educación están en torno de 3.9 o 4 por ciento; si existe una cifra como esa o menor, se considera un país libre de analfabetismo como fenómeno social. La cifra cubana es de aproximadamente 0.7 por ciento, añadió.

Con el método Yo sí puedo se ha alfabetizado a más de 3 millones de personas en el mundo y se imparte actualmente en 28 países, incluido México, con el apoyo de asesores cubanos. Para lograr estos resultados el programa ha sido contextualizado en más de 16 versiones, porque no es lo mismo alfabetizar en Haití que en Venezuela o en Bolivia.

Así, un grupo de bolivianos fueron a Cuba a grabar el método en castellano, en quechua y en aymara. La expectativa era alfabetizar a 200 mil personas en quechua, pero sólo se logró hacerlo con 24 mil, y a 300 mil en aymara, pero únicamente 30 mil lo solicitaron en este idioma. La gran mayoría prefirió hacerlo en castellano, explicó el director nacional de Alfabetización, Benito Ayma.

“Antes de hablar aymara y quechua era mucho más difícil, porque hasta para los jóvenes era una vergüenza hablar en su propia lengua; este es un proceso que tiene que cambiar, el gobierno del pueblo a la cabeza de Evo tiene apenas tres años; todavía hay una deuda histórica”, agregó Ayma.

Detalló que además se entregaron 200 mil anteojos a los participantes en el PNA que han tenido problemas de la vista.

Dausá y Ayma expresaron que una segunda etapa, la de posalfabetización, se iniciará en febrero de 2009 con el programa Yo sí puedo seguir para la impartición del ciclo básico (primaria), en dos o tres años, con contenidos de español, matemáticas, geografía, historia, ciencias.

“Creo francamente que estamos a punto de culminar una tarea muy importante en Bolivia, lo hemos hecho con gran seriedad, sobre todo sabiendo que siempre va a haber muchos críticos que jamás han hecho nada por alfabetizar al pueblo de Bolivia, pero que ante una tarea tan importante como ésta van a tratar de cuestionar los resultados”, comentó Dausá.

VIDEOS SOBRE REVOLUCION BOLIVARIANA

http://radiomundial.com.ve/

VIDEO APROBADO PRECTO CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA

http://www.aporrea.org/imagenes/2008/12/t_abn_18_12_2008_firmasporlaenmienda06_448.jpg

LOS DIEZ PRIMEROS AÑOS DE LA REVOLUCION BOLIVARIANA /Marianela Acuña


La primera década Un proyecto de país, cinco ejes estrategicos y un horizonte: el socialismo
Por: Marianela Acuña Ortigoza Fecha de publicación: 19/12/08



Diez años de gobierno y una solicitud de enmienda constitucional para permitir la postulación del presidente Chávez a una nueva reelección, cierran el año 2008. Quienes hemos seguido con apasionado entusiasmo las transformaciones logradas, podemos ofrecer un balance de lo que ha significado el mayor esfuerzo por construir una sociedad equitativa, de inclusión, sostenible y soberana. Dos planes de desarrollo económico y social han conducido la gestión pública, el primero definió cinco ejes estratégicos para el reordenamiento del país: político, económico, social, territorial e internacional, el segundo transita la senda de la construcción socialista. Ambos han permitido superar el concepto ortodoxo del éxito económico como éxito en la gestión pública, y subordinar ese éxito a la apropiación colectiva de los resultados de una mayor generación de riqueza traducida en “la mayor suma de felicidad posible”.

El nacimiento de la Quinta República y la aclamación popular de la Constitución del 99, abrieron el camino del cambio social, la clave para alcanzar todos estos logros ha sido la participación protagónica de las comunidades y del pueblo organizado, quienes dejaron de ser beneficiarios pasivos para convertirse en agentes de su propio proceso de desarrollo. La estrategia de desarrollo ha optado por subordinar la política económica a la política social, a orientar la inversión hacia áreas estratégicas y fundamentales para alcanzar la inclusión social y erradicar la miseria.

El compromiso de la equidad. Disminución de la pobreza por incorporación al trabajo
Entre 1999 y 2007 más de 2 millones de personas salieron de la situación de pobreza. La pobreza por ingresos se está combatiendo con la expansión del empleo.
La tasa de desempleo ha disminuido en 9,5 puntos porcentuales durante la gestión del Presidente Chávez.

Aumentó el empleo en el sector formal reduciéndose el sector informal
Ha disminuido la desigualdad entre pobres y ricos. El índice de desigualdad disminuyó en 13,7 %.
El salario mínimo alcanza a 372 Dólares (USD). La defensa del poder adquisitivo de los trabajadores permitió incrementar el salario entre 1999 y 2008, de BsF. 120 a BsF. 799,2.
Educación y trabajo para el nacimiento del hombre nuevo
Con las Misiones educativas se han graduado 3,4 millones de personas de diferentes edades, avanzando así en la inclusión social educativa.

Venezuela fue declarada “Territorio Libre de Analfabetismo” de acuerdo a los criterios de la UNESCO.
1.169.398 mujeres y hombres estudian en Misiones educativas.
Venezuela alcanzará en el año 2012 (tres años antes) la Meta del Milenio referida a la universalización de la educación básica propuesta por la ONU.
Aumentaron las tasas de escolaridad en todos los niveles educativos
Nivel educativo
Tasa de escolaridad 98/99
Tasa de escolaridad 2006/07
Educación preescolar
40,3 %
57,6 %
Educación básica
82,8 %
93,6 %
Educación
media, diversificada y profesional
21,6 %
35,9 %
1.128.398 jóvenes se han incorporado a la educación superior.

Amor con hambre no dura
Con la Misión Alimentación y PDVAL, el Gobierno asegura el acceso a los alimentos a más de 13 millones de personas. Se cumple el objetivo de la seguridad alimentaria a través de una red que constituyen 6.075 Casas de alimentación, 16.275 establecimientos de la Red Mercal y 353 establecimientos de la Red PDVAL.

La mayoría de la población escolarizada en educación básica es atendida con el Programa de Alimentación Escolar (PAE). El número de niñas y niños que se benefician del PAE se incrementó en 3.802.851, pasando de 252.284 atendidos en 1999 a 4.055.135 niñas y niños en 2008.
El milagro de la salud de la mano de la solidaridad

La Misión Barrio Adentro garantiza al pueblo su derecho a la salud, contribuyendo con la disminución en la incidencia de ciertas enfermedades, y especialmente en la reducción de la mortalidad de niñas y niños.

Se han realizado 313.249.337 consultas en el primer nivel de atención.
La Misión Barrio Adentro ha salvado más de 104 mil vidas.
La tasa de mortalidad infantil se redujo en 7,7 por cada 1.000 nacidos vivos.
Se construyó una infraestructura de servicio de salud en zonas populares
Tipo de centro 2005 - 2008
Número
Consultorios Populares
3.456
Centros de Diagnóstico Integral (CDI)
455
Salas de Rehabilitación Integral (SRI)
533
Centros de Alta Tecnología (CAT)
25
Total
4.469

El reconocimiento a la labor cumplida
Entre 1999 y 2008 se han incorporado más de 845 mil nuevos pensionadas y pensionados. Lo que ha significado un crecimiento en el período de 218,4 %. En 1998 disfrutaban de ese beneficio 387.007 personas, en 2008 1.232.043 personas.

La economía al servicio del hombre
Venezuela tiene 20 trimestres consecutivos creciendo, con un promedio de 11,2%.
Desde el inicio del Gobierno Bolivariano se ha instrumentado una política en defensa de precios justos para el petróleo. El precio promedio anual de la cesta de crudo venezolano creció entre 1999 y 2008, de USD/BL 16,4 a USD/BL 102.

Uno de los logros más importantes del Gobierno Bolivariano es el aumento del gasto social que pasó de 47,9 % en 1998 a 59,5 % en 2007. La prioridad del gasto público es apoyar la satisfacción de las necesidades en salud, educación, vivienda, capacitación para el trabajo y protección social.
Se redujo la deuda con respecto al tamaño de la economía. La deuda como porcentaje del PIB en 1999 fue de 29,5 % y en 2007 alcanzó el 19,3 %.

Durante el Gobierno Bolivariano la inflación ha tenido un descenso importante, en comparación con los últimos gobiernos de la IV República. La inflación promedio durante la gestión del Presidente Chávez es la más baja de los últimos tres periodos presidenciales
Periodo presidencial
Inflación promedio
Carlos Andrés Pérez II
44,2%
Rafael Caldera II
57,6%
Hugo Chávez Frías
19,5%

La recaudación no petrolera realizada por el SENIAT se ha multiplicado por 10 veces entre 1999 y 2008. De BsF. 6,5 millardos subió a BsF. 64,1 millardos.
El control de cambios y los mayores ingresos petroleros impulsaron un incremento de más del doble de total de reservas internacionales, alcanzando niveles históricos de 40.000 millones de dólares.
El proyecto de país se concreta en la creación de esta nueva patria. Sobran las razones para continuar
Publicado:
Comite distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

QUE ES LA NAVIDAD PARA UN MARXISTA? /Elena Ibarra


¿Qué es la navidad para un marxista?
Por: Elena Ibarra Fecha de publicación: 19/12/08


Hacer una acepción de la “NAVIDAD”, puede parecer algo complicado, sobre todo si encontramos que algunos la connotan como un período de Gozo donde la regla es no estar triste, quizás esto justifica la gran cantidad de bebidas alcohólicas que se consume en esta época, la cual sin dudas supera de manera abismal otros períodos del año; para otros, es tiempo de Paz, donde de manera medio cándida se te invita a reconciliarte con los enemigos o enemigas, y digo cándida, pues no es posible que durante 334 días ò 335 si es bisiesto, es decir 11 meses te pasas enfrentado o enfrentada a enemigos (as) declarados (as), y luego cándidamente levantas la bandera de la paz por 1 mes, es decir 31 días del mes de diciembre, esto es la mentira más infantil, de verdad levantas la bandera de la paz, si fuese así esta paz debería perdurar todo el año y no comenzar otra vez en enero con los odios, rencores y envidias, por otro lado no sólo tu la deberías levantar, también ellos o ellas deben levantarlas? ; Bueno para otros u otras la Navidad es tiempo de Encuentros, donde deberás fomentar la amistad, la solidaridad, y el amor, particularmente creo que esto lo deberíamos hacer durante toda nuestra práctica social y tiempo de existencia; hay para quienes es tiempo de Justicia, si tienes compromisos, ¡cúmplelos!; o de reflexión donde hay errores, ¡reflexiona!; y por supuesto hay para quienes es un período donde converge un sincretismo de ideas donde todo ello tiene cavidad, y algo más; entre los marxistas, desde sus diversas corrientes se encuentran quienes celebran la Navidad cual vulgar capitalista, gastando y endeudándose, para en enero llorar por tal despilfarro; otros se reúnen en familia y hasta realizan rituales religiosos, otros somos ateos o ateas y corremos con la censura de quienes creen ser dueños de la verdad y nos ven como bichos raros dignos de temor, yo no crítico la celebración de la Navidad, creo cada quien la debe celebrar como decida, pero si creo debemos hacer las cosas con una verdadera reflexión para no tener que arrepentirnos en el futuro, creo esta debería ser una fecha de reencuentro, esto por aquello de que disponemos de algunos días de asueto; sin embargo es necesario señalar que las y los marxistas coincidimos en que el capitalismo ha convertido los encuentros familiares en Mercancía, donde lo importantes es gastar, gastar y gastar, eso no puede suplir el verdadero momento de encuentro, reencuentro, afecto, solidaridad y hasta el periodo de realizar un balance de nuestros actos para efectuar la necesaria planificación de lo que nos propondremos como meta para el futuro; eso es la navidad para esta marxista. De tal manera que bajo estas premisas: QUE FELIZ NAVIDAD PARA LAS Y LOS CAMARADAS,que estos días de asueto les permita descansar, pensar y trabajar sobre la planificación necesaria para que nuestro partido ocupe el lugar que la historia le ha asignado. NECESARIO ES VENCER. Secretaria Política de la Célula Eumelia HernándezResponsable del Movimiento de Mujeres Clara ZetkinMiembra del Comité Regional y del Secretariado PCV.
Publicado: Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

viernes, 19 de diciembre de 2008

EE-UU Y LOS 500 MIL MILLONES DE DOLARES DEL NEGOCIO DE LA DROGA


EEUU y los 500 mil millones de dólares del negocio de la droga

Caracas, 12 de Sep. ABN (Por Hernán Carrera).- Opio, cocaína, marihuana y anfetaminas movilizan mundialmente cada año un presupuesto que puede doblar el de un país petrolero como Venezuela. Debidamente ¿lavadas? y llevadas a honorables bolsas de comercio, las ganancias anuales del narcotráfico llegan a representar ¿en acciones perfectamente legales? más de 300 billones de dólares: una cifra que torna ridícula la pretendida especie de que es este un negocio manejado por capos tercermundistas que se esconden en algún búnker de Colombia o Afganistán.

Un campesino boliviano –Julio Quispe, pongamos, por inventar un nombre– que evada el monopolio estatal de la coca, recibirá 1.375 dólares por los 275 kilos de hojas que hacen falta para producir un kilo de pasta o base de cocaína. Un narco colombiano –Alvaro Jaramillo, digamos– podrá procesar ese kilo de pasta y vendérsela a cualquier congénere por unos $ 5.000, o transformarla en clorhidrato y revenderla en Cartagena o Bogotá por $ 15.000. En Harlem, o en Broadway, o en Harvard, un Tom Smith o Jimmy Johnson cualquiera podrá optar entre ofrecer el polvo puro, a unos $ 30.000 el kilo, o adulterarlo hasta obtener por cada gramo de piedra o crack entre 40 y 80 dólares. +

Los 1.375 dólares de Julio Quispe son ahora, en promedio, 60.000. Un negocio sencillo, se dirá: no requiere más que unas hojas que crecen casi silvestres, algo de kerosén, un poco de ácido sulfúrico y acetona, una narco-mula o una pista o un peñero siquiera. Y, claro, un tanto de mala conciencia y otro de osadía para mover de un sitio a otro esos mil gramos. Pero no es un kilo: son 992.000, que eso fue, según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (Unodc, por sus siglas en inglés), la producción mundial de cocaína en un año tan cualquiera como 2007. Y no es sólo coca: también hay, igual de lucrativos o más, 8.870.000 kilos de opio. Y 41.400.000 kilos de marihuana.


Y 494.000 de anfetaminas varias. Y pare usted de contar alucinógenos y otras especies. Hablamos, entonces, de movilizar por todo el mundo, desde las selvas más apartadas hasta los colegios y universidades y bares y oficinas de cualquier pueblito primermundista, algo más de 50 millones de kilos de sustancias ilícitas, que son objeto de persecución feroz y de guerra a muerte. Hablamos, además, de mover también por el mundo entero otra cosa aún mucho más difícil de hacer pasar inadvertida: los 500.000 millones de dólares que como mínimo, al decir de los expertos (de la ONU, del Fondo Monetario Internacional, de la Drug Enforcement Administration o DEA), reportan en ganancia anual esas sustancias. A precios de 2006. Eso es el narcotráfico. Y es apenas el comienzo.

Cosas que puedes saber con sólo mirarlas Al comienzo de la larga cadena del narcotráfico no todo son eslabones perdidos: se conocen perfectamente los grandes centros de producción. Y las grandes rutas de distribución también. Con 193.000 hectáreas sembradas de adormidera, Afganistán concentra 92% de la producción mundial de opio. Pura, o transformada en morfina o heroína, la droga afgana fluye hacia Europa a través de Pakistán, de las ex repúblicas soviéticas de Turkmenistán y Uzbekistán, del largo corredor kurdo, de Georgia, de Chechenia, los Balcanes. De lejos, Myanmar compite con sus 27.000 hectáreas de amapola. Colombia es dueña de 55% del cultivo mundial de hojas de coca: 99.000 hectáreas. Le siguen Perú, con cerca de la mitad de eso, y Bolivia, con 28.900 hectáreas casi enteramente dedicadas al procesamiento y comercio legal. El clorhidrato de cocaína tiene por destino principal los Estados Unidos. Sube por el Pacífico, vía Panamá, o por el Caribe colombiano, o atraviesa Venezuela para hacer escala en las antillas. Otra parte, más pequeña, cruza el Atlántico y toca Africa antes de entrar a Europa.

El Asia oriental y tecnologizado representa el 55% del mercado mundial de anfetaminas (éxtasis y otros estimulantes), y se encarga por sí misma de producir y consumir sus tabletas. Lo mismo hacen sus otros dos grandes competidores: la culta Europa y el Estados Unidos de la implacable DEA. De esos mismos supervigilados predios de la DEA –el territorio estadounidense– se sabe con certeza que acaparan la mayor porción de la torta en el mercado mundial de producción y consumo de marihuana, gracias a las técnicas del cultivo hidropónico en interiores e incluso en subsuelos. Aunque más democrático en su irrigación por el globo –el cannabis se siembra en 172 países–, América concentra 55% de la producción y tiene en su lado Norte una de las más altas tasas de prevalencia mundial: 10,5% de los norteamericanos entre 15 y 64 años son consumidores. En Europa, con tres millones de adictos (consumo diario), encabeza esta hierba las estadísticas del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías.
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Con apenas estos pocos datos, algunas cosas comienzan ya a llamar la atención en el oscuro mundo del narcotráfico. Cosas, digamos, que no terminan de parecer casuales. Por ejemplo, que Afganistán, el cuasi monopólico centro mundial de producción de opiáceos, esté literalmente cruzado de tropas invasoras y misiles y tanques y muertos, y sin embargo. Que de Pakistán y las ex repúblicas soviéticas del sur, amistosamente occidentales, no se hable. Que Georgia y Chechenia, y el corredor kurdo (Irán, Irak, Turquía), y la puerta trasera de Europa (Albania, los Balcanes), sean tan crudamente escenario de guerras, de intervenciones, de vigilancia extrema por la mal llamada “comunidad internacional”, y sin embargo. Que Myanmar esté en la lista de “Estados fallidos”, y sin embargo.

Que Colombia acumule nueve años de Plan Colombia, y de balas, y desplazados y muertes otra vez, y sin embargo. Que el Caribe sea tan decididamente mare nostrum de los gringos, tan erizado de patrullas, y de satélites, y sin embargo. O, por ejemplo, que la marihuana, por largo rato el rubro de mayor peso en el narcotráfico mundial –80%, en términos de tonelaje–, y el que más alarmas de consumo enciende en los países altamente desarrollados, y el que allí mismo se produce –igual que las anfetaminas–, sea justamente la droga menos perseguida. Pero claro: no se imagina uno un “Plan Holanda”, un bombardeo incendiario de laboratorios sembrados en Borgoña, una invasión aliada contra Londres, unas autodefensas que desplacen y aniquilen a los pobladores de Harlem o de Queens. Aunque sean negros, aunque sean boricuas. Allí el narcotráfico sirve para otra cosa.

Peones, capataces, buhoneros Un simple cálculo matemático establece que si las 50.000 toneladas de producción mundial de drogas se transportaran en contenedores de uso corriente, se necesitarían 1.250 gandolas para cargarlos. Otros, más ociosamente, han calculado que las ganancias respectivas, apiladas en billetes de cien dólares uno sobre otro, formarían una torre de mil metros de altura: cuatro torres del Parque Central de Caracas, una encima de la otra. No es fácil esconder un alijo así. Según diversos informes internacionales que ratifica el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, los presupuestos del combate mundial contra el narcotráfico equivalen “casi al mismo valor generado por el comercio de drogas” (http://colombiadrogas.wordpress.com/).

Tan solo el Plan Colombia, para el momento de su aprobación por Bill Clinton, contempló para ese fin un monto de 1,3 billones de dólares. Un total de 87 oficinas de la DEA se reparten en 63 países –aparte de las 227 existentes en territorio estadounidense– para recordarle al mundo que esa lucha es exigencia de la mayor de las potencias económicas, militares y policiales. Y sin embargo: en todo 2007, esa misma DEA tuvo que jactarse como logro mayor de una incautación de 19.434 kilos de cocaína en un barco de bandera panameña: 1,9% de la producción mundial. Los supuestos “grandes capos” de la droga que terminan apresados o muertos guardan proporción con estas últimas cifras. Carlos Lehder, cofundador del Cartel de Medellín, era al ser capturado “dueño de dos hoteles, dos aviones, siete fincas en Quindío y otros departamentos, lanchas y al menos 1,8 millones dólares en efectivo” (www.pabloescobargaviria.info/index). Al ultra-famoso y finado Pablo Escobar Gaviria se le atribuyó una fortuna (nunca auditada, jamás comprobada) de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares: 1% o 2% de lo que produce “el negocio” en 12 meses apenas. Esos “grandes zares” nunca fueron más que pequeños intermediarios.
Hoy, cuando ya no están, cuando ya no es posible ser a un mismo tiempo capataz de finca productora y presidente de un banco o una universidad, sus sucesores son miles y miles de peones que sólo se alzan un escalón o dos por sobre esa buhonería del narcotráfico del tal Jaramillo o el Tom Smith o Jimmy Johnson. Dijo una vez el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, conocedor de oficio: “Hay dos cosas imposibles de ocultar: la tos y la riqueza”. La gran lavadora ¿Cómo se hace para esconder cuatro torres de Parque Central hechas de billetes de cien dólares? ¿Cómo se borra un presupuesto que duplica casi el de un país petroleramente boyante como Venezuela? ¿Cómo pueden pasar desapercibidos 500.000 millones de dólares por año? Porque, obviamente, la finalidad del narcotráfico no estriba en enterrar morocotas bajo el piso. Antes de llegar al extremo superior de la cadena, el negocio de las drogas tiene –como es sabido– un eslabón fundamental en el lavado de dinero.
De cumplir esa función en los niveles de la buhonería e intermedios se encargan sistemas artesanales: desde el individuo que abre 10 o 20 cuentas en otros tantos bancos hasta esos centros vacacionales que repentinamente, sin motivo aparente, se ponen de moda y se llenan de lujosos edificios y centros comerciales que luego quedan abandonados o nunca se concluyen. No obstante, como toda gran industria en un mundo de acérrimo capitalismo y libre mercado, también ésta es altamente concentracionaria y monopólica. Quien tenga, pues, un modesto 10% de esa torta, deberá lavar cada año 50.000 millones de dólares. Vale decir, la misma cifra que desde el año 2000 e inútilmente viene pidiendo reunir la ONU para poder cumplir su gran Objetivo del Milenio: la reducción de la pobreza. Para solventar problemas de este tipo –el blanqueamiento de dinero sucio de cualquier especie–, el sistema financiero internacional permite –y apadrina– un no-sistema: un espacio de extraterritorialidad, ajeno del todo a leyes nacionales, a superintendencias bancarias, a regulaciones, a convenios internacionales: ajeno a todo cuanto no sea el dinero y su intrínseca tendencia a la ganancia y la acumulación.
Ese espacio es el de los así llamados paraísos fiscales y la banca offshore, cuyas interioridades han sido exhaustivamente develadas por el periodista y escritor argentino Julio Sevares en estudio titulado “El dinero sucio, sangre del sistema económico y el poder” (disponible en www.argentina.attac.org/). Para el año 2004 existían en el mundo 72 de esos paraísos, en los que funcionaban por entonces un millón de sociedades amparadas por el anonimato: empresas –virtuales o reales– a las que nada ni nadie obliga a presentar balances, establecer su composición accionaria o, incluso, tener capital alguno. No obstante, a ellas se sumaban más de 4.000 bancos offshore con depósitos conjuntos que superaban los cinco billones de dólares. Paraísos fiscales célebres son los de Las Bahamas y las Islas Caimán, en el Caribe, pero los hay por todo el mundo: funcionan profusamente en el centro de Londres, en Mónaco, en Tokio, en el diminuto estado de Delaware, a pocos minutos de Nueva York y de Wall Street.
Y los hay incluso tan curiosos como el Principado de Sealand, que funciona en una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o el Dominio de Melchizedek, situado sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshal, que a través de la página web www.Melchizedek.com ofrece ciudadanía y pasaporte y facilidades para toda clase de negocios. Sin un solo edificio a la vista, tiene en sus bancos 25.000 millones de dólares. En el libro Capitalismo criminal: ensayos críticos (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2008), Tom Blickman precisa la magnitud y el modus operandi de estas eficientes lavadoras: “La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los 30 países más ricos del mundo, estima que el volumen del comercio mundial que pasa por los paraísos fiscales de manera documentada creció durante este período [desde comienzos de los 70 hasta 2004] en cerca de un 50%, pese a que estos lugares representan apenas un 3% del producto bruto mundial.
Esta extraordinaria discrepancia es una indicación del grado en que la mayoría de las principales corporaciones aprovechan la movilidad transnacional de sus capitales para lavar sus ganancias a través de paraísos fiscales y regímenes de impuestos bajos”. Y añade de seguidas: “Dichas corporaciones utilizan una variedad de mecanismos, como la refacturación y los precios de transferencia –bienes comerciados entre compañías con un dueño común a precios arbitrarios, independientes del mercado, y que permiten bajar impuestos declarando costos altos y precios de venta bajos en los lugares de mayor tributación de las ganancias–, o como las transacciones realizadas hacia compañías de papel y hacia fondos fiduciarios secretos extraterritoriales. Medios tales como las ‘cuentas fiduciarias móviles’, que se trasladan automáticamente a otra jurisdicción en cuanto se realizan averiguaciones, o solicitudes de asistencia mutua judicial, facilitan claramente el delito”.
Como la inmensa mayoría de las empresas asentadas en tales “territorios”, buena parte de los bancos offshore no mostrarán nunca al cliente ni oficinas ni empleados: son, en realidad, instituciones virtuales, conocidas en el argot como “corresponsales”, que para funcionar sólo requieren de una cuenta abierta en una institución bancaria físicamente establecida en ese u otro “paraíso”. Si se quiere o necesita aún mayor seguridad en el borramiento de toda pista que vincule a depositario y depósito, se recurre al nesting o ennidado: una cuenta en un banco que a su vez tenga cuenta en otro banco que tenga cuenta en un offshore. Quien tenga dudas –inmerecidas, hay que decirlo– sobre la seriedad de esa banca virtual, puede así perfectamente depositar su confianza en el respaldo que le proporcionan principalísimos bancos de Suiza, Inglaterra, Alemania, Japón, Estados Unidos y muchos más.
Julio Sevares recoge información de la revista The Economist, en su edición del 14 de abril de 2001, que permite en tal sentido disipar las aprehensiones del más desconfiado de los narcotraficantes: “Tres cuartos de los grandes bancos investigados por el Senado estadounidense tienen, cada uno, más de 1.000 cuentas de bancos corresponsales. Los dos bancos más grandes de la lista, que no son estadounidenses, tienen 12.000 y 7.500 cuentas cada uno. A mediados de 1999 los cinco principales bancos estadounidenses con cuentas de corresponsales tenían 17.000 millones de dólares en esas cuentas. Los 75 mayores bancos tenían depositados en ellas 35.000 millones de dólares”. Ese es el no-sistema. En un informe de 1999 (“Mercados internacionales de capital”), el Fondo Monetario Internacional (FMI) citaba a Alan Greenspan, por entonces presidente de la Reserva Federal en Estados Unidos: “Nosotros no entendemos completamente la dinámica del nuevo sistema”. Pero no interesa entenderlo. Funciona. Y cómo lava.
El último eslabón de la cadena Si nunca ha habido ni habrá un “Plan Holanda”, tampoco se ha pensado jamás en una mera “Operación Melchizedek”. Al final de la larga cadena del narcotráfico no hay razzias, ni allanamientos, ni alcabalas, ni fotos de frente y perfil con número abajo. Obvio. Quien quiera, pues, nombres y rostros, deberá atender al buen olfato o la mala lengua de los periodistas. O confiar en su propia suspicacia. Recordar, por ejemplo, que Lucio Gelli, gran capo de la Logia P-2, tuvo por socio principal en el Banco Ambrosiano al Vaticano, allá por los 70. Que en el escándalo del Bank of Credit and Commerce International (BBCI), séptima institución bancaria en el ranking mundial, salieron a relucir en 1991 asuntos tales como financiamiento del terrorismo y lavado de dinero, y las cuentas personales de Manuel Noriega, Saddam Hussein, Ferdinando Marcos, y depósitos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el servicio secreto israelí (Mossad) y la contra nicaragüense. Y que con el banco se vino abajo la gigantesca transnacional de auditorías (¡auditorías!) Price Waterhouse. Y que en los juicios subsiguientes, del lado de la defensa de uno de los grandes socios del BBCI, intervino cierto bufete entre cuyos abogados estaba cierta Hillary Rodham, más tarde conocida –a pesar de lo Lewinsky– como Hillary Clinton.
Que el serísimo Citibank dejó de serlo por las continuas investigaciones y denuncias que lo han vinculado a la práctica del lavado, con directas referencias a regímenes altamente corruptos como el del mexicano Carlos Salinas de Gortari, el peruano Alberto Fujimori y el filipino Joseph Estrada. No casualmente, jefes de Estado en países productores de drogas. Que al primer ministro italiano Silvio Berlusconi se le descubrió en su vasto conglomerado mediático una contabilidad paralela para 64 empresas fantasmas: suerte de súper lavadora para uso personal. Que, en fin, la KBR, gigantesca transnacional de la ingeniería y la construcción, se ha hecho en estos últimos años de milmillonarios contratos en todos esos grandes centros de producción de drogas aquí citados, y en los corredores que van de Pakistán a Bosnia y de Colombia a México.
Y que socios claves de esa empresa son la familia Bush y su segundo al mando, el vicepresidente Dick Cheney. ¿Por qué o para que? No tiene entonces mucho sentido preguntarse por qué, si los gobiernos que rigen el destino del planeta dedican tanta energía al tema del narcotráfico, no apuntan sus armas contra los cuarteles generales de esa industria. Cabría más preguntarse el porqué han puesto tan aparentemente al mundo en pie de guerra contra ella. Catherine Austin Fitts, una ex funcionaria del gobierno de Bush padre y actualmente directora de un fondo de inversiones en Wall Street, apunta un motivo que ayuda a comprender las razones de esa supuesta contradicción: cada dólar que se apunta en el renglón ganancias de una transnacional –General Motors, Toyota, British Petroleum, pongamos por caso–, representa automáticamente, por esa extraña lógica del libremercadismo, un incremento de seis dólares en el valor de sus acciones. No es poca cosa, si se multiplican por seis los 500.000 millones del narcotráfico.
Cedidos en préstamo a bajo interés, o incluso en canje simple por acciones, son 300 billones de dólares. Perfectamente legales, cambiables, usables. A mutuo beneficio. Un monto que no conviene dejar al alcance de potenciales competidores. Ha dicho el renombrado periodista francés Christian de Brie: “El abandono de las soberanías nacionales y la mundialización liberal –que permite a los capitales circular sin control de un lado al otro del planeta– han posibilitado el crecimiento explosivo de un mercado financiero fuera de la ley, motor de la expansión capitalista lubrificado por las ganancias del gran crimen” (“Crimen, la mayor empresa libre del mundo”, en http://mondediplo.com/2000/04/05debrie).
Así, mientras las ganancias del narcotráfico hacen de motor del selecto grupo de empresas que realmente domina el planeta, y mientras las guerras les permiten apoderarse –para ese u otros negocios– de países enteros, el menudeo de la droga sirve de carne de cañón. Allá lejos, Julio Quispe, Alvaro Jaramillo, los Tom Smith o Jimmy Johnson cuentan felices su pírrica ganancia sin saber que son a la vez víctimas y propulsores necesarísimos del neoliberalismo salvaje. Una droga como cualquier otra