viernes, 19 de diciembre de 2008

EE-UU Y LOS 500 MIL MILLONES DE DOLARES DEL NEGOCIO DE LA DROGA


EEUU y los 500 mil millones de dólares del negocio de la droga

Caracas, 12 de Sep. ABN (Por Hernán Carrera).- Opio, cocaína, marihuana y anfetaminas movilizan mundialmente cada año un presupuesto que puede doblar el de un país petrolero como Venezuela. Debidamente ¿lavadas? y llevadas a honorables bolsas de comercio, las ganancias anuales del narcotráfico llegan a representar ¿en acciones perfectamente legales? más de 300 billones de dólares: una cifra que torna ridícula la pretendida especie de que es este un negocio manejado por capos tercermundistas que se esconden en algún búnker de Colombia o Afganistán.

Un campesino boliviano –Julio Quispe, pongamos, por inventar un nombre– que evada el monopolio estatal de la coca, recibirá 1.375 dólares por los 275 kilos de hojas que hacen falta para producir un kilo de pasta o base de cocaína. Un narco colombiano –Alvaro Jaramillo, digamos– podrá procesar ese kilo de pasta y vendérsela a cualquier congénere por unos $ 5.000, o transformarla en clorhidrato y revenderla en Cartagena o Bogotá por $ 15.000. En Harlem, o en Broadway, o en Harvard, un Tom Smith o Jimmy Johnson cualquiera podrá optar entre ofrecer el polvo puro, a unos $ 30.000 el kilo, o adulterarlo hasta obtener por cada gramo de piedra o crack entre 40 y 80 dólares. +

Los 1.375 dólares de Julio Quispe son ahora, en promedio, 60.000. Un negocio sencillo, se dirá: no requiere más que unas hojas que crecen casi silvestres, algo de kerosén, un poco de ácido sulfúrico y acetona, una narco-mula o una pista o un peñero siquiera. Y, claro, un tanto de mala conciencia y otro de osadía para mover de un sitio a otro esos mil gramos. Pero no es un kilo: son 992.000, que eso fue, según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (Unodc, por sus siglas en inglés), la producción mundial de cocaína en un año tan cualquiera como 2007. Y no es sólo coca: también hay, igual de lucrativos o más, 8.870.000 kilos de opio. Y 41.400.000 kilos de marihuana.


Y 494.000 de anfetaminas varias. Y pare usted de contar alucinógenos y otras especies. Hablamos, entonces, de movilizar por todo el mundo, desde las selvas más apartadas hasta los colegios y universidades y bares y oficinas de cualquier pueblito primermundista, algo más de 50 millones de kilos de sustancias ilícitas, que son objeto de persecución feroz y de guerra a muerte. Hablamos, además, de mover también por el mundo entero otra cosa aún mucho más difícil de hacer pasar inadvertida: los 500.000 millones de dólares que como mínimo, al decir de los expertos (de la ONU, del Fondo Monetario Internacional, de la Drug Enforcement Administration o DEA), reportan en ganancia anual esas sustancias. A precios de 2006. Eso es el narcotráfico. Y es apenas el comienzo.

Cosas que puedes saber con sólo mirarlas Al comienzo de la larga cadena del narcotráfico no todo son eslabones perdidos: se conocen perfectamente los grandes centros de producción. Y las grandes rutas de distribución también. Con 193.000 hectáreas sembradas de adormidera, Afganistán concentra 92% de la producción mundial de opio. Pura, o transformada en morfina o heroína, la droga afgana fluye hacia Europa a través de Pakistán, de las ex repúblicas soviéticas de Turkmenistán y Uzbekistán, del largo corredor kurdo, de Georgia, de Chechenia, los Balcanes. De lejos, Myanmar compite con sus 27.000 hectáreas de amapola. Colombia es dueña de 55% del cultivo mundial de hojas de coca: 99.000 hectáreas. Le siguen Perú, con cerca de la mitad de eso, y Bolivia, con 28.900 hectáreas casi enteramente dedicadas al procesamiento y comercio legal. El clorhidrato de cocaína tiene por destino principal los Estados Unidos. Sube por el Pacífico, vía Panamá, o por el Caribe colombiano, o atraviesa Venezuela para hacer escala en las antillas. Otra parte, más pequeña, cruza el Atlántico y toca Africa antes de entrar a Europa.

El Asia oriental y tecnologizado representa el 55% del mercado mundial de anfetaminas (éxtasis y otros estimulantes), y se encarga por sí misma de producir y consumir sus tabletas. Lo mismo hacen sus otros dos grandes competidores: la culta Europa y el Estados Unidos de la implacable DEA. De esos mismos supervigilados predios de la DEA –el territorio estadounidense– se sabe con certeza que acaparan la mayor porción de la torta en el mercado mundial de producción y consumo de marihuana, gracias a las técnicas del cultivo hidropónico en interiores e incluso en subsuelos. Aunque más democrático en su irrigación por el globo –el cannabis se siembra en 172 países–, América concentra 55% de la producción y tiene en su lado Norte una de las más altas tasas de prevalencia mundial: 10,5% de los norteamericanos entre 15 y 64 años son consumidores. En Europa, con tres millones de adictos (consumo diario), encabeza esta hierba las estadísticas del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías.
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Con apenas estos pocos datos, algunas cosas comienzan ya a llamar la atención en el oscuro mundo del narcotráfico. Cosas, digamos, que no terminan de parecer casuales. Por ejemplo, que Afganistán, el cuasi monopólico centro mundial de producción de opiáceos, esté literalmente cruzado de tropas invasoras y misiles y tanques y muertos, y sin embargo. Que de Pakistán y las ex repúblicas soviéticas del sur, amistosamente occidentales, no se hable. Que Georgia y Chechenia, y el corredor kurdo (Irán, Irak, Turquía), y la puerta trasera de Europa (Albania, los Balcanes), sean tan crudamente escenario de guerras, de intervenciones, de vigilancia extrema por la mal llamada “comunidad internacional”, y sin embargo. Que Myanmar esté en la lista de “Estados fallidos”, y sin embargo.

Que Colombia acumule nueve años de Plan Colombia, y de balas, y desplazados y muertes otra vez, y sin embargo. Que el Caribe sea tan decididamente mare nostrum de los gringos, tan erizado de patrullas, y de satélites, y sin embargo. O, por ejemplo, que la marihuana, por largo rato el rubro de mayor peso en el narcotráfico mundial –80%, en términos de tonelaje–, y el que más alarmas de consumo enciende en los países altamente desarrollados, y el que allí mismo se produce –igual que las anfetaminas–, sea justamente la droga menos perseguida. Pero claro: no se imagina uno un “Plan Holanda”, un bombardeo incendiario de laboratorios sembrados en Borgoña, una invasión aliada contra Londres, unas autodefensas que desplacen y aniquilen a los pobladores de Harlem o de Queens. Aunque sean negros, aunque sean boricuas. Allí el narcotráfico sirve para otra cosa.

Peones, capataces, buhoneros Un simple cálculo matemático establece que si las 50.000 toneladas de producción mundial de drogas se transportaran en contenedores de uso corriente, se necesitarían 1.250 gandolas para cargarlos. Otros, más ociosamente, han calculado que las ganancias respectivas, apiladas en billetes de cien dólares uno sobre otro, formarían una torre de mil metros de altura: cuatro torres del Parque Central de Caracas, una encima de la otra. No es fácil esconder un alijo así. Según diversos informes internacionales que ratifica el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, los presupuestos del combate mundial contra el narcotráfico equivalen “casi al mismo valor generado por el comercio de drogas” (http://colombiadrogas.wordpress.com/).

Tan solo el Plan Colombia, para el momento de su aprobación por Bill Clinton, contempló para ese fin un monto de 1,3 billones de dólares. Un total de 87 oficinas de la DEA se reparten en 63 países –aparte de las 227 existentes en territorio estadounidense– para recordarle al mundo que esa lucha es exigencia de la mayor de las potencias económicas, militares y policiales. Y sin embargo: en todo 2007, esa misma DEA tuvo que jactarse como logro mayor de una incautación de 19.434 kilos de cocaína en un barco de bandera panameña: 1,9% de la producción mundial. Los supuestos “grandes capos” de la droga que terminan apresados o muertos guardan proporción con estas últimas cifras. Carlos Lehder, cofundador del Cartel de Medellín, era al ser capturado “dueño de dos hoteles, dos aviones, siete fincas en Quindío y otros departamentos, lanchas y al menos 1,8 millones dólares en efectivo” (www.pabloescobargaviria.info/index). Al ultra-famoso y finado Pablo Escobar Gaviria se le atribuyó una fortuna (nunca auditada, jamás comprobada) de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares: 1% o 2% de lo que produce “el negocio” en 12 meses apenas. Esos “grandes zares” nunca fueron más que pequeños intermediarios.
Hoy, cuando ya no están, cuando ya no es posible ser a un mismo tiempo capataz de finca productora y presidente de un banco o una universidad, sus sucesores son miles y miles de peones que sólo se alzan un escalón o dos por sobre esa buhonería del narcotráfico del tal Jaramillo o el Tom Smith o Jimmy Johnson. Dijo una vez el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, conocedor de oficio: “Hay dos cosas imposibles de ocultar: la tos y la riqueza”. La gran lavadora ¿Cómo se hace para esconder cuatro torres de Parque Central hechas de billetes de cien dólares? ¿Cómo se borra un presupuesto que duplica casi el de un país petroleramente boyante como Venezuela? ¿Cómo pueden pasar desapercibidos 500.000 millones de dólares por año? Porque, obviamente, la finalidad del narcotráfico no estriba en enterrar morocotas bajo el piso. Antes de llegar al extremo superior de la cadena, el negocio de las drogas tiene –como es sabido– un eslabón fundamental en el lavado de dinero.
De cumplir esa función en los niveles de la buhonería e intermedios se encargan sistemas artesanales: desde el individuo que abre 10 o 20 cuentas en otros tantos bancos hasta esos centros vacacionales que repentinamente, sin motivo aparente, se ponen de moda y se llenan de lujosos edificios y centros comerciales que luego quedan abandonados o nunca se concluyen. No obstante, como toda gran industria en un mundo de acérrimo capitalismo y libre mercado, también ésta es altamente concentracionaria y monopólica. Quien tenga, pues, un modesto 10% de esa torta, deberá lavar cada año 50.000 millones de dólares. Vale decir, la misma cifra que desde el año 2000 e inútilmente viene pidiendo reunir la ONU para poder cumplir su gran Objetivo del Milenio: la reducción de la pobreza. Para solventar problemas de este tipo –el blanqueamiento de dinero sucio de cualquier especie–, el sistema financiero internacional permite –y apadrina– un no-sistema: un espacio de extraterritorialidad, ajeno del todo a leyes nacionales, a superintendencias bancarias, a regulaciones, a convenios internacionales: ajeno a todo cuanto no sea el dinero y su intrínseca tendencia a la ganancia y la acumulación.
Ese espacio es el de los así llamados paraísos fiscales y la banca offshore, cuyas interioridades han sido exhaustivamente develadas por el periodista y escritor argentino Julio Sevares en estudio titulado “El dinero sucio, sangre del sistema económico y el poder” (disponible en www.argentina.attac.org/). Para el año 2004 existían en el mundo 72 de esos paraísos, en los que funcionaban por entonces un millón de sociedades amparadas por el anonimato: empresas –virtuales o reales– a las que nada ni nadie obliga a presentar balances, establecer su composición accionaria o, incluso, tener capital alguno. No obstante, a ellas se sumaban más de 4.000 bancos offshore con depósitos conjuntos que superaban los cinco billones de dólares. Paraísos fiscales célebres son los de Las Bahamas y las Islas Caimán, en el Caribe, pero los hay por todo el mundo: funcionan profusamente en el centro de Londres, en Mónaco, en Tokio, en el diminuto estado de Delaware, a pocos minutos de Nueva York y de Wall Street.
Y los hay incluso tan curiosos como el Principado de Sealand, que funciona en una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o el Dominio de Melchizedek, situado sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshal, que a través de la página web www.Melchizedek.com ofrece ciudadanía y pasaporte y facilidades para toda clase de negocios. Sin un solo edificio a la vista, tiene en sus bancos 25.000 millones de dólares. En el libro Capitalismo criminal: ensayos críticos (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2008), Tom Blickman precisa la magnitud y el modus operandi de estas eficientes lavadoras: “La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los 30 países más ricos del mundo, estima que el volumen del comercio mundial que pasa por los paraísos fiscales de manera documentada creció durante este período [desde comienzos de los 70 hasta 2004] en cerca de un 50%, pese a que estos lugares representan apenas un 3% del producto bruto mundial.
Esta extraordinaria discrepancia es una indicación del grado en que la mayoría de las principales corporaciones aprovechan la movilidad transnacional de sus capitales para lavar sus ganancias a través de paraísos fiscales y regímenes de impuestos bajos”. Y añade de seguidas: “Dichas corporaciones utilizan una variedad de mecanismos, como la refacturación y los precios de transferencia –bienes comerciados entre compañías con un dueño común a precios arbitrarios, independientes del mercado, y que permiten bajar impuestos declarando costos altos y precios de venta bajos en los lugares de mayor tributación de las ganancias–, o como las transacciones realizadas hacia compañías de papel y hacia fondos fiduciarios secretos extraterritoriales. Medios tales como las ‘cuentas fiduciarias móviles’, que se trasladan automáticamente a otra jurisdicción en cuanto se realizan averiguaciones, o solicitudes de asistencia mutua judicial, facilitan claramente el delito”.
Como la inmensa mayoría de las empresas asentadas en tales “territorios”, buena parte de los bancos offshore no mostrarán nunca al cliente ni oficinas ni empleados: son, en realidad, instituciones virtuales, conocidas en el argot como “corresponsales”, que para funcionar sólo requieren de una cuenta abierta en una institución bancaria físicamente establecida en ese u otro “paraíso”. Si se quiere o necesita aún mayor seguridad en el borramiento de toda pista que vincule a depositario y depósito, se recurre al nesting o ennidado: una cuenta en un banco que a su vez tenga cuenta en otro banco que tenga cuenta en un offshore. Quien tenga dudas –inmerecidas, hay que decirlo– sobre la seriedad de esa banca virtual, puede así perfectamente depositar su confianza en el respaldo que le proporcionan principalísimos bancos de Suiza, Inglaterra, Alemania, Japón, Estados Unidos y muchos más.
Julio Sevares recoge información de la revista The Economist, en su edición del 14 de abril de 2001, que permite en tal sentido disipar las aprehensiones del más desconfiado de los narcotraficantes: “Tres cuartos de los grandes bancos investigados por el Senado estadounidense tienen, cada uno, más de 1.000 cuentas de bancos corresponsales. Los dos bancos más grandes de la lista, que no son estadounidenses, tienen 12.000 y 7.500 cuentas cada uno. A mediados de 1999 los cinco principales bancos estadounidenses con cuentas de corresponsales tenían 17.000 millones de dólares en esas cuentas. Los 75 mayores bancos tenían depositados en ellas 35.000 millones de dólares”. Ese es el no-sistema. En un informe de 1999 (“Mercados internacionales de capital”), el Fondo Monetario Internacional (FMI) citaba a Alan Greenspan, por entonces presidente de la Reserva Federal en Estados Unidos: “Nosotros no entendemos completamente la dinámica del nuevo sistema”. Pero no interesa entenderlo. Funciona. Y cómo lava.
El último eslabón de la cadena Si nunca ha habido ni habrá un “Plan Holanda”, tampoco se ha pensado jamás en una mera “Operación Melchizedek”. Al final de la larga cadena del narcotráfico no hay razzias, ni allanamientos, ni alcabalas, ni fotos de frente y perfil con número abajo. Obvio. Quien quiera, pues, nombres y rostros, deberá atender al buen olfato o la mala lengua de los periodistas. O confiar en su propia suspicacia. Recordar, por ejemplo, que Lucio Gelli, gran capo de la Logia P-2, tuvo por socio principal en el Banco Ambrosiano al Vaticano, allá por los 70. Que en el escándalo del Bank of Credit and Commerce International (BBCI), séptima institución bancaria en el ranking mundial, salieron a relucir en 1991 asuntos tales como financiamiento del terrorismo y lavado de dinero, y las cuentas personales de Manuel Noriega, Saddam Hussein, Ferdinando Marcos, y depósitos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el servicio secreto israelí (Mossad) y la contra nicaragüense. Y que con el banco se vino abajo la gigantesca transnacional de auditorías (¡auditorías!) Price Waterhouse. Y que en los juicios subsiguientes, del lado de la defensa de uno de los grandes socios del BBCI, intervino cierto bufete entre cuyos abogados estaba cierta Hillary Rodham, más tarde conocida –a pesar de lo Lewinsky– como Hillary Clinton.
Que el serísimo Citibank dejó de serlo por las continuas investigaciones y denuncias que lo han vinculado a la práctica del lavado, con directas referencias a regímenes altamente corruptos como el del mexicano Carlos Salinas de Gortari, el peruano Alberto Fujimori y el filipino Joseph Estrada. No casualmente, jefes de Estado en países productores de drogas. Que al primer ministro italiano Silvio Berlusconi se le descubrió en su vasto conglomerado mediático una contabilidad paralela para 64 empresas fantasmas: suerte de súper lavadora para uso personal. Que, en fin, la KBR, gigantesca transnacional de la ingeniería y la construcción, se ha hecho en estos últimos años de milmillonarios contratos en todos esos grandes centros de producción de drogas aquí citados, y en los corredores que van de Pakistán a Bosnia y de Colombia a México.
Y que socios claves de esa empresa son la familia Bush y su segundo al mando, el vicepresidente Dick Cheney. ¿Por qué o para que? No tiene entonces mucho sentido preguntarse por qué, si los gobiernos que rigen el destino del planeta dedican tanta energía al tema del narcotráfico, no apuntan sus armas contra los cuarteles generales de esa industria. Cabría más preguntarse el porqué han puesto tan aparentemente al mundo en pie de guerra contra ella. Catherine Austin Fitts, una ex funcionaria del gobierno de Bush padre y actualmente directora de un fondo de inversiones en Wall Street, apunta un motivo que ayuda a comprender las razones de esa supuesta contradicción: cada dólar que se apunta en el renglón ganancias de una transnacional –General Motors, Toyota, British Petroleum, pongamos por caso–, representa automáticamente, por esa extraña lógica del libremercadismo, un incremento de seis dólares en el valor de sus acciones. No es poca cosa, si se multiplican por seis los 500.000 millones del narcotráfico.
Cedidos en préstamo a bajo interés, o incluso en canje simple por acciones, son 300 billones de dólares. Perfectamente legales, cambiables, usables. A mutuo beneficio. Un monto que no conviene dejar al alcance de potenciales competidores. Ha dicho el renombrado periodista francés Christian de Brie: “El abandono de las soberanías nacionales y la mundialización liberal –que permite a los capitales circular sin control de un lado al otro del planeta– han posibilitado el crecimiento explosivo de un mercado financiero fuera de la ley, motor de la expansión capitalista lubrificado por las ganancias del gran crimen” (“Crimen, la mayor empresa libre del mundo”, en http://mondediplo.com/2000/04/05debrie).
Así, mientras las ganancias del narcotráfico hacen de motor del selecto grupo de empresas que realmente domina el planeta, y mientras las guerras les permiten apoderarse –para ese u otros negocios– de países enteros, el menudeo de la droga sirve de carne de cañón. Allá lejos, Julio Quispe, Alvaro Jaramillo, los Tom Smith o Jimmy Johnson cuentan felices su pírrica ganancia sin saber que son a la vez víctimas y propulsores necesarísimos del neoliberalismo salvaje. Una droga como cualquier otra

jueves, 11 de diciembre de 2008

HAY QUE LUCHAR POR UN MUNDO NUEVO/PSR


LA POBREZA EN EL MUNDO ES FRUTO DE LA RAPIÑA CAPITALISTA


Los organismos que dicen ayudar a los países empobrecidos, les imponen un sistema económico que facilita esa rapiña y sus trágicas consecuencias La pobreza en el mundo no es un desastre natural, sino fruto de la rapiña capitalista
Por: Editorial de Gara Fecha de publicación: 09/12/08


Periódicamente, con motivo de reuniones o cumbres de organismos internacionales o países ricos, suena la voz de alarma respecto a la trágica situación de miseria de buena parte de los habitantes del planeta. El hambre, las enfermedades, los desastres ecológicos son calamidades con las que éstos han de convivir. Y esa situación, que dichos organismos y países una y otra vez se comprometen a afrontar, persiste como si fuese inevitable y, al escuchar a los líderes y a los responsables económicos mundiales, da la impresión de que hubiera surgido per se, o del mismo modo que se origina un huracán o una tromba de agua. Y no es casualidad que la retórica de aquéllos conduzca a asociarla con esos fenómenos naturales, habida cuenta de que a nadie se le le suele hacer responsable de ellos.

La brutal subida de los precios de los últimos años ha desembocado este año en el peligro de muerte por inanición de nada menos que cientos de millones de personas. Primero fueron el petróleo y los metales, y posteriormente los alimentos básicos. Los precios de productos como el trigo y el arroz se duplicaron en un año. En las explicaciones que sobre las causas de esa desmedida subida de precios ofrecen los «expertos» no acostumbran a dar datos falsos, pero sí a ocultar algunos, los más esclarecedores, y evitar que salgan a la luz responsabilidades.

La disminución de la producción de cereales en países abastecedores debido a irregularidades climáticas, el aumento del precio del petróleo y, por tanto, del transporte y, en consecuencia, de la propia mercancía o la cada vez mayor demanda de países asiáticos, especialmente China e India, son, efectivamente, causas del alza de los precios de los alimentos. Ahora bien, las grandes empresas del sector no están al margen de esa alza, toda vez que su apuesta fue encarecer los cereales y lograr que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea subvencionasen la producción de agrocombustibles con el «noble» objetivo de garantizar el abastecimiento de energía de esos países. La consecuencia inmediata, más devastadora que el clima que limita la producción de cereales en Ucrania, fue la utilización de gran parte de productos alimenticios básicos en la industria de los agrocombustibles, con la consiguiente notable disminución de la oferta y la no menos notable subida de los precios. El propio Banco Mundial se hizo eco de esta lamentable constatación, si bien no llegó a publicar su informe, dejando constancia de sus buenos servicios, los que presta a su amo estadounidense.

Ésas son las prioridades del mundo desarrollado, capitalista, que crea multitud de asociaciones humanitarias para con su limosna justificar su inacción frente a las catástrofes humanas, que osa autodenominarse solidario mientras no tiene la más mínima voluntad de solucionar un enorme problema porque, en primer, lugar, éste le procura suculentos negocios, y cuyos gobiernos participan y subvencionan la rapiña con dinero público.

Pero hay más factores que intervienen en la subida de precios de los alimentos, igualmente relacionados con la falta de escrúpulos, como es la especulación, en este caso a costa de la única posesión, la vida, de una parte importante de la Humanidad. Especulación procedente del sector inmobiliario cuando comenzó la crisis de las hipotecas subprime. Y resulta inevitable la observación de que tanto en un sector como en el otro, en el inmobiliario como en el agrario, se especula con los derechos de las personas, derechos que se supone deberían estar garantizados, tal y como proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Neoliberalismo o riqueza a costa de pobreza y muerte de muchos
Mientras, organismos como El Banco Mundial y el FMI ponen trabas al desarrollo de los países más empobrecidos, haciendo competir a pequeños productores contra multinacionales, limitando e incluso anulando la capacidad de autoabastecimiento, creándoles una dependencia absoluta de los mercados mundiales.La pobreza, el hambre, las enfermedades de tantos y tantos seres humanos son una terrible realidad, más o menos lejana geográficamente, que de vez en cuando se cuela por la ventana del televisor o del periódico para perturbar la tranquilidad de los hogares donde la experiencia de hambre no va más allá de un ayuno ocasional por prescripción médica. Pero, en efecto, no son un desastre natural, sino algo peor, provocado, consentido y favorecido por gobiernos que consideran personas ilegales a quienes huyendo de tanta miseria cierran las puertas y crean leyes para castigar a quien tenga la osadía de intentar salvarse y salvar a los suyos.
Por supuesto que hay alternativa para evitar ese tipo de catástrofes humanitarias, y son las propias organizaciones campesinas quienes la propugnan. La soberanía alimentaria, que asegura la autosuficiencia, las evitaría, pero para ello es indispensable la producción de alimentos en sistemas de diversificación. Sin embargo, los organismos que dicen ayudar a los países empobrecidos, les imponen un sistema económico que facilita esa rapiña y sus trágicas consecuencias.

Ésa es la cara que el neoliberalismo intenta no mostrar, pero la más real.
Publicado:
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

SOLIDARIDAD CON LOS OBREROS DE CHICAGO QUE HAN TOMADO LA FABRICA


Marea Socialista se solidariza con los trabajadores tomistas de la fábrica Republic Windows and Doors, en Chicago
Por: Prensa Marea Socialista Fecha de publicación: 09/12/08


}Desde la República Bolivariana de Venezuela, Marea Socialista, corriente política-sindical de trabajadores militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), constituida por líderes nacionales y regionales de la Unión Nacional de Trabajadores y directivos de importantes federaciones y sindicatos, manifiesta su simpatía y solidaridad con la toma de la fábrica Republic Windows and Doors, en Chicago, Estados Unidos.

Respaldamos la valiente acción de resistencia que han adoptado los trabajadores de esa empresa, exigiendo el pago de su liquidación, frente a los despidos y otros atropellos patronales que están ocurriendo en ese país, donde los acaudalados empresarios, enriquecidos con el sudor de los obreros y obreras, pretenden descargar la crisis de su sistema de explotación sobre las espaldas de la clase trabajadora norteamericana y de los numerosos trabajadores de origen latino.
Aplaudimos esta acción como símbolo de resistencia y como indicación del camino de lucha que los trabajadores debemos seguir en todas partes del mundo. Creemos que no hay otra solución a la crisis que la toma del control de la producción por los trabajadores y el pueblo. De igual manera creemos que no puede haber solución humanitaria y racional a la crisis si los trabajadores, además de controlar la economía hundida por los capitalistas no asumen también el control de los gobiernos para poner las políticas de Estado al servicio de las grandes mayorías.

En Venezuela varias empresas se encuentran o han sido ocupadas por sus trabajadores debido a la negativa de pago de sus patronos o en respuesta a cierres ilegales. Algunas, pero no todas, han sido expropiadas y hay transnacionales que han sido nacionalizadas (como SIDOR, CANTV, Electricidad de Caracas, entre otras) y convertidas en empresas estatales para garantizar la inamovilidad laboral, los derechos legales y los salarios, abriendo paso, además, a la discusión y posibilidad de la participación de los trabajadores en la administración de las empresas. Fábricas como Invepal e Inveval dejaron de ser empresas privadas luego de haber sido tomadas por sus trabajadores y hoy funcionan bajo su conducción. En estos momentos hay ocupaciones de fábrica en Sanitarios Maracay, en Vivex y en empresas cementeras como Lafarge, entre otras. A veces la ocupación ha sido temporal, como medida de fuerza para obligar al cumplimiento por parte de los empresarios, pero cuando el capitalismo tiene problemas suele resolverlos pateando a los trabajadores y echándolos a la calle sin saldar sus deudas.

Para un gobierno capitalista es más facil dar auxilios financieros millonarios a la banca usurera que salvar del desempleo y la miseria extrema a los trabajadores de las empresas quebradas por el propio capitalismo. Hay la necesidad de establecer el control obrero sobre la producción en empresas públicas y privadas y se vienen ensayando caminos para implantar formas de propiedad social. Esto es lo que los trabajadores entendemos como parte de una revolución y de la lucha por el socialismo.

Desde acá saludamos con admiración a los trabajadores de la Republic Windows and Doors y desde ya nos declaramos parte de una campaña internacional de solidaridad, que esperamos pueda convertirse en campaña de mutuo apoyo entre trabajadores que afrontan experiencias de ocupación de fábricas en distintas latitudes del mundo frente al estallido global de esta gran crisis del capitalismo.

La unión de los trabajadores y de los pueblos explotados del mundo es la manera de enfrentar con fuerza y ofrecer una salida ante quienes son capaces de llevar al planeta y a toda la humanidad a la barbarie con tal de no perder sus injustos privilegios. En esta lucha los trabajadores norteamericanos están llamados a desempeñar un papel fundamental.

Que esta acción de los trabajadores de Chicago, ciudad con gran significación histórica para la causa de la clase trabajadora mundial, sea el preludio de un gran despertar, sea otra señal de una nueva época, que sea la punta del Iceberg del gran poder que está por demostrar de nuevo la clase obrera norteamericana junto a los obreros latinos que están en su seno. Por el Consejo de Redacción de Marea Socialista:Stalin Pérez y Gonzalo Gómez
Publicado
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido nSocialista Revolucioanario

CHICAGO: LOS PROLETARIOS VUELVEN A PONERSE DE PIE/Carlos Rivera Lugo


Chicago Los proletarios vuelven a ponerse de pie
Por: Carlos Rivera Lugo Fecha de publicación: 10/12/08



Hoy se me antoja pensar que tal vez tengan razón los que, desde Carlos Marx, proclaman que los proletarios no tienen patria, en el sentido limitado que lo han entendido los burgueses, es decir, delimitado por unas fronteras estatales. En la década del setenta del siglo pasado, ya lo habíamos comprendido plenamente los puertorriqueños cuando proclamábamos a los cuatro vientos que viviésemos en la Isla o en las entrañas del monstruo, constituíamos una sola nación, una sola patria. La patria no era en esencia una realidad territorial dada, por más que ésta ciertamente tuviese importancia, sino que en última instancia una realidad humana, con sus dimensiones política, sociológica y cultural.
Si no, ¿cómo entender la lucha de los palestinos para quienes la patria es aún hoy tan sólo una trinchera, un campo de batalla o un sueño? Asimismo, me ha parecido que los mexicanos cruzan el Río Bravo con su patria siempre a cuestas. La patria de los proletarios es la patria-pueblo o la humanidad, esa gran humanidad que el histórico líder cubano Fidel Castro Ruz sentenció hace casi medio siglo que ha dicho ¡basta! y echado a andar. La patria está dondequiera que se cometa una injusticia en el mundo y se levante una voz en protesta, nos decía el inmortal Che Guevara. En fin, hoy se me antoja que en un mundo realmente subsumido en todos los aspectos de su vida bajo los dictados del capital, la patria se nos ha ampliado, se nos ha hecho efectivamente internacional. La patria es hoy sociedad civil mundializada. Se materializa en torno a lo común.
En ese contexto, la patria se ha proletarizado como en ningún otro momento de la historia. La geografía de Nuestra América se ha ampliado como también se ha ampliado el escenario mismo de nuestro devenir como pueblos; pueblos en ciernes, siempre en ciernes, como sujetos complejos y multitudinarios de una historia plural –es decir, historia de múltiples historias- que no cesa de devenir. No solo los procesos sociales de producción y distribución se han globalizado, sino que también nuestras conciencias. Al fin y a la postre, la conciencia es expresión de nuestro modo concreto de vida y no de los entendidos ideológicos que podamos autofabricarnos, conforme a las cárceles conceptuales que subsisten al margen de lo que la vida real nos enuncia.
De ahí que se me antoje pensar que la heroica lucha de unos 260 obreros en Chicago es también nuestra, íntimamente nuestra. La toma en estos días por estos obreros de su centro laboral, una fábrica de puertas y ventanas, luego de su cierre por sus propietarios por haber perdido la confianza crediticia del Bank of America, se ha convertido en un símbolo de la lucha de clases que se ha potenciado en estos tiempos de turbulencias económicas. Tenía que llamarse Republic Windows and Doors, donde unos obreros dedicados a la manufactura de puertas y ventanas, es decir, de entradas y salidas, llegaran a la determinación de que no hay "República", ni entrada ni salida que valga, si no es en función del bien común.
Y es que resulta que el mismo Banco que le retira hoy el crédito a la fábrica fue rescatada ayer por el gobierno federal con una suma multibillonaria (25 mil millones de dólares) en fondos públicos, alegadamente para que el crédito fluyese nuevamente hacia toda la sociedad. Queda desenmascarada la verdadera naturaleza del crédito como fetiche, es decir, un simulacro que sólo existe en función de la autovaloración que tiene el capital de su propio y privadísimo interés en exclusión del interés común. Queda así desmentido en los hechos la alegación de la administración de George W. Bush de que el rescate del sector financiero fue también un rescate para la economía, los empresarios medianos y pequeños, así como el pueblo trabajador en general. Al tomar la planta, los trabajadores denunciaron que no fueron notificados dentro del plazo que establece la ley laboral y que no se les había pagado lo que también en ley se les adeuda. Estos están organizados bajo el United Electrical, Radio and Machine Workers of America (UE), uno de los más progresistas y combativos del país. Sin embargo, su denuncia central tiene que ver con el hecho de que mientras el gobierno federal rescata a los grandes bancos, a los trabajadores los dejan desprotegidos para que, como en este caso, se les despidan sin paga.
En el caso de la Republic Windows and Doors, los propietarios inicialmente no quisieron dar cara, mientras que el Banco se lava las manos y alega que no es responsable de las prácticas y decisiones de la empresa. Según se ha informado, el negocio ha sido victimizado por la crisis económica desatada hace ya un año en el país, particularmente en el sector de la construcción. El congresista puertorriqueño por Chicago, Luis Gutiérrez ha logrado finalmente sentar el lunes en la noche a todas las partes, los propietarios, el Banco y el sindicato, para que negocien una solución justa al conflicto. Los medios de comunicación se han encargado de proyectar el conflicto como símbolo de la crisis general que afecta a los trabajadores estadounidenses, la cual ha dejado a dos millones sin empleo desde diciembre de 2007. En particular, el conflicto que ha cobrado notoriedad no sólo nacional sino internacional, se ha presentado como uno entre proletarios y burgueses, afín a las expresiones y consignas de los trabajadores que, organizados en turnos, mantienen guardia permanente al interior de la fábrica.
La mayoría de los obreros son latinoamericanos: mexicanos, salvadoreños y hondureños. "Si no hay una solución favorable estamos dispuestos a permanecer ahí el tiempo que se necesite", expresó a los medios la organizadora sindical de la UE en Chicago, Leticia Márquez Prado. Puntualizó que entre sus demandas estaba el pago de la liquidación y vacaciones, aunque también deseaban los trabajadores explorar la manera de mantener en operación la fábrica.
"Lo peor de esto es que estos trabajadores estaban ganando sueldos dignos, con beneficios de seguro de salud y otros, y si pierden estos empleos sólo encontrarán, si acaso, empleos de sueldo mínimo sin ningún beneficio", abundó Márquez Prado. Una de las trabajadoras de la empresa, Silvia Mazon, denunció que "quieren que los pobres se queden abajo. Pues aquí estamos y no nos vamos a ningún lugar hasta que nos den lo justo y lo que nos pertenece". Agregó: "Estamos haciendo historia". "Es duro. Realmente es muy duro", afirma Apolinar Cabrena, otro de los obreros en huelga que trabajó en los últimos 17 años para la empresa. La esposa de éste está embarazada y espera dar a luz cerca de Navidad. Tiene otros dos hios que mantener, además de una hipoteca que pagar.
Le adeudan ocho semanas de vacaciones pagadas que no se ha tomado y dos salarios de indemnización por despido. "Sé que la economía está mal, no sólo para mí, sino para todo el mundo", afirma Cabrena y añade: "Tengo muchas esperanzas de que el año próximo el nuevo presidente tomará buenas decisiones e invertirá dinero en la industria, de modo de conseguir un empleo lo antes posible". Los obreros se han sentido fortalecidos por el amplio apoyo recibido, el cual incluye al presidente-electo Barack Obama quien declaró el domingo pasado: "creo absolutamente que los trabajadores, quienes solicitan los beneficios y los pagos por los cuales han trabajado, están en lo correcto, y entiendo que lo que les sucede es un reflejo de lo que ocurre en toda esta economía".
Por su parte, otro oficial del sindicato, Melvin Maclin no oculta su sorpresa por el desarrollo de los acontecimientos. Luego de casi tres décadas bajo la pesadilla neoliberal, para la cual los derechos de los trabajadores tenían un valor escaso ante la privilegiación casi absoluta de los intereses del capital, parece que se asoman unos aires nuevos y refrescantes. Según se informa, la última vez que los trabajadores tomaron una empresa en Estados Unidos fue a hace 20 años con motivo de una huelga minera en Virginia.
Muchos recordaban en estos días, asimismo, la combativa militancia obrera por la que históricamente se ha conocido a Chicago, una de cuyas gestas se ha inmortalizado en la conmemoración del Primero de Mayo, como Día Internacional de los Trabajadores. "Nunca esperamos esto… esperábamos ir a la cárcel", confesó Maclin. Y subrayó: "No nos vamos a mover...Ya es hora de que los pequeños nos pongamos de pie". La patria multitudinaria de los proletarios del mundo se va poniendo nuevamente de pie.
*El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño "Claridad".
Publicado
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

miércoles, 10 de diciembre de 2008

BLOQUE NORTEAMERICANO CONTRA NICARAGUA NO INTIMIDA A GOBIERNO SANDINISTA


Suspensión de ayuda de EEUU a Nicaragua no intimidará a gobierno sandinista
Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) Fecha de publicación: 27/11/08


Managua, 27 Nov. ABN.- Distintas personalidades de Nicaragua, desde magistrados, funcionarios públicos hasta medios de prensa, coincidieron este miércoles en afirmar que la suspensión de la ayuda económica estadounidense a Nicaragua no intimidará al gobierno del presidente Daniel Ortega.“No creo que la congelación (de la llamada Cuenta Reto del Milenio) tenga un efecto intimidatorio sobre el gobierno sandinista”, aseveró este miércoles el magistrado de la Corte Suprema de Justicia Rafael Solís, en declaraciones a la televisión local.En términos parecidos se expresó el secretario político del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Managua, Edgardo Cuarezma, quien recalcó que la decisión de Washington obedece a un plan de la derecha internacional dirigido a derrocar a Ortega, reseñó Prensa LatinaIgualmente, Cuarezma lamentó que algunos sectores de la oposición nicaragüense hayan expresado su complacencia con la decisión estadounidense de congelar fondos millonarios que estaban destinados a combatir la pobreza en el país centroamericano.
Para el director del Fondo de Inversión Social de Emergencia y ex alcalde de Matagalpa, Nelson Artola, se trata de un injerencismo burdo.La Voz del Sandinismo, portal web de noticias nicaragüenses, aseguró por su parte, “que la actitud de la Casa Blanca, a través de la Cuenta Reto del Milenio, no por esperada deja de ser siniestra: intentar amedrentarnos, arrodillarnos y someternos”.En un editorial publicado este miércoles, ese portal electrónico advierte además que “Nicaragua victoriosa ni se vende ni se rinde”.“De manera cínica e injerencista, tal como nos tiene acostumbrados, el desprestigiado régimen de George W. Bush, da sus últimos zarpazos, no de tigre sino de gato herido; recurriendo a un tipo de bloqueo económico que ya conocemos desde la década de los 80”, reza parte de la nota de La Voz del Sandinismo.
Por su parte, la noche del miércoles el vicecanciller nicaragüense, Valdrack Jaentschke, calificó de chantaje la postura asumida por Washington.El funcionario aseguró además que la decisión estadounidense “no va a mover la voluntad férrea de nuestro gobierno de seguir con su vocación de soberanía”.La suspensión de la ayuda económica fue anunciada ayer por Estados Unidos, que utilizó como pretexto la crisis política que vive el país centroamericano a raíz de los recientes comicios municipales, cuyos resultados favorecieron abrumadoramente al FSLN.La negativa de la oposición a aceptar la derrota derivó en violentos choques callejeros entre sandinistas y liberales, los que además buscan ahora anular las elecciones a través de la Asamblea Nacional.La Cuenta Reto del Milenio tiene como objetivo aumentar los ingresos y reducir la pobreza en los departamentos de León y Chinandega por medio del crecimiento económico. Es un programa de 5 años que se ejecuta gracias a una donación de 175 millones de dólares, del Gobierno y pueblo de los Estados Unidos a través de la Corporación Reto del Milenio (MCC).
Publicado
Comite Distrital ee Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucioanrio