miércoles, 10 de diciembre de 2008

OBAMA O EL IMPERIO /Romel Ali Rodriguez


Obama o el Imperio
Por: Romel Alí Rodríguez Z



El Sr. Barack Obama ganó la elección presidencial de los EEUU, un hombre de color que está obligado por su propia situación de clase discriminada, ahondar en su lucha por la justicia social. Ahora el problema que se le presenta es de orden político estructural por cuanto no se trata simplemente de su intención de mejorar la relación interna de su país, ni tampoco la de buscar mejorar su imagen de País invasor, por una de mayor contribución a la estabilización por la paz mundial, sino se trata de su lucha inicial de imponerse a la orientación de la política que el Departamento de Estado, antes de ganar ya le tenía definida, recordando al respecto que hasta el momento este ha sido el órgano principal de diseñarle esa política tanto a liberales como a demócratas. Por supuesto que en esas decisiones políticas intervienen un grupo de magnates y grandes consorcios industriales, incluyendo en estos los que manejan la política de guerra y la industria militar. Luchar contra el establishment, que tiene por defensores de una ideología a una clase que se considera “Supremacía Blanca”, no es nada fácil, y es allí donde Obama tiene que hilar muy fino, tiene que cuidarse porque así lo demuestra la historia norteamericana con aquellos gobernantes o líderes que han tratado de insurgir con algunos proyectos o ideas de justicia social, las consecuencias han sido negativas, sólo por mencionar dos casos emblemáticos, el asesinato de Jhon F. Kennedy y la vil muerte de Martin Luther King.
En otras palabras, tiene que cuidarse de sus propios potenciales enemigos internos para que se mantenga la esperanza en el seno de su propio pueblo. Sin embargo, se hace necesario reconocer que con Obama como Presidente, no sólo se tienen grandes expectativas a lo interno de la sociedad norteamericana, sino que también muchos países esperan grandes cambios en la política del gobierno de los EEUU, incluyendo los países que han sido victimas de guerras injustificadas. Las relaciones de gobierno del País del norte con respecto a Centro América y América Latina en general, en los últimos cincuenta años, por no decir más, han sido de invasiones, intervenciones, saqueos, explotación y expoliación, ahora el momento geopolítico es otro, los países del caribe y América del sur desde hace diez años han venido despertando del letargo en que se encontraban sumisos, inspirados por supuesto en ese pensamiento uniforme de nuestros libertadores y guerreros que lucharon por la patria, por la verdadera libertad y por los ideales más nobles a favor de pueblos enteros, basta con mencionar algunos pocos como Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José Martí , Artigas, Sandino, Emiliano Zapata y el Che Guevara. Hoy más que nunca son varios los países que buscan la verdadera integración por una mejor relación de intercambio con base a las fortalezas que cada uno tiene, se trata de aupar el desarrollo integracional de los pueblos, esto no lo detiene nadie y es allí donde el imperio tiene que reconocer esta gran verdad, oír a ese pueblo que anda por las calles con un slogan que dice que: “Alerta, alerta, que la espada de Bolívar camina por América Latina”. Esta realidad tiene que ser tomada en cuenta por los asesores de Obama, para que pueda existir una relación de respeto y de no ingerencia en nuestros países.
Al respecto tampoco debemos hacernos muchas ilusiones, sino estar pendientes del rumbo que tome el nuevo gobierno norteamericano y del movimiento que realicen sus títeres y pitiyanquis latinos bajo la orientación de las diferentes embajadas con el accionar de la CIA, en cada uno de los países de Centro América y América del Sur, recordando que es el imperio el que se mueve para intentar mantener su status y su dominación.
De allí el problema que está por dilucidarse, o es el imperio el que se impone a través de su departamento de Estado sobre el nuevo mandatario, o es Obama, quien con su criterio personal intentaría hacer por lo menos justicia a su clase social y con respecto al resto de la América pudiera estar desarrollando una política de más acercamiento y menos tensiones. En todo caso la América Latina no puede estar sujeta a los vaivenes de un imperio, porque imperio es imperio y como tal este seguirá actuando independientemente de la persona que ocupe la Casa Blanca, sea este demócrata o liberal.
Publicado:
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partidon Socialista Revolucionario

100 AÑOS DE IMPERIALISMO I / Pedro Rodriguez rojas


Desde Theodore Roosevelt a George Bush 100 años de imperialismo norteamericano (I)
Por: Pedro Rodríguez Rojas Fecha de publicación: 09/12/08


El accionar del imperialismo en Venezuela, América y el tercer mundo comienza desde el siglo XV cuando fuimos colonizados por los europeos y pasamos a formar parte de la periferia del capitalismo mundial como suministradores de materia prima. A pesar de los procesos de independencia no hay la menor duda de que continuamos en la órbita de dependencia y de neocoloniales con respecto a los principales centros hegemónicos del capitalismo en el siglo XIX, en lo económico con respecto a Inglaterra y en segundo plano con Alemania y en lo político y cultural con respecto a España y en mayor grado con respecto a Francia. Desde los primeros bancos e industrias, pasando por líneas férreas y navieras, empresas de servicio y de comercio eran capitales fundamentalmente ingleses y alemanes. Igualmente los políticos e intelectuales que hicieron posible las nuevas repúblicas lo hicieron trasladando las principales constituciones, formas de gobiernos y universidades provenientes de la Europa Occidental. Pero desde finales del siglo XIX surge el Imperio Norteamericano con su expansión sobre el territorio cubano y puertorriqueño a partir de la guerra con España de 1898. Ya antes, desde apenas la cuarta década del siglo pasado Estado Unidos se había apropiado de buena parte del territorio mexicano.

El término que mejor define la política exterior norteamericana es la agresión, desde su nacimiento como país soberano (1776) ha demostrado una profunda vocación expansionista, evidenciada durante los gobiernos de Tomás Jefferson, pero que tendría una mayor definición en la presidencia de James Monroe con su famosa doctrina “América para los Americanos”, o lo que es mejor decir “América para los norteamericanos”. Si bien el siglo XIX es tiempo de consolidación de la economía norteamericana y de su política interna (guerra de secesión, 1861 – 65), esto no los aisló de su ideal expansionista, que ya se había manifestado sobre Luisiana y la Florida, pero que se profundiza con la anexión de los hasta entonces estados mexicanos de Texas y California (ricos en minerales como el petróleo).
Fue nuestro Simón Bolívar quien con mayor visión se percató de esta agresiva política exterior norteamericana, puesta de manifiesto fundamentalmente en los preparativos del Congreso de Panamá en 1826, con la idea de consolidar la integración de los países recién liberados del dominio español sin involucrar a los EEUU en dicho Congreso. El boicot norteamericano estuvo claramente presente en la derrota de este plan integracionista latinoamericano. En 1829 es aún más clara la percepción de Bolívar sobre el país del norte cuando señalo: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar a la América de hambre y miseria en nombre de la libertad” Precisamente la mayor desviación de este proyecto fue la constitución del Panamericanismo en 1890.
Las mayores muestras de agresiones continuas y de carácter brutal por parte del gobierno norteamericano se producen desde 1898 con la guerra contra España, cuando los Estados Unidos se posesionan de los codiciados territorio Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Wuam comenzando así su expansión extracontinental, sobre todo su interés en la “apertura” comercial Asiática. Luego vendría la política del “Gran Garrote” de Teodoro Roosvelt (1901 – 1909) y la historia de las invasiones en Cuba, Panamá, Honduras, Haití, Nicaragua, Santo Domingo, separación de Panamá de Colombia, agresiones que solo fueron disminuidas con el crac económico de los años 30. Al tiempo que se producían intervenciones militares, los Estados Unidos habían consolidado su poder económico sobre la zona: el poder del dólar. En aquellos países donde no intervino militarmente (como Venezuela); brindó “apoyo” a los gobiernos que representaban seguridad para sus inversiones.

Tanto la crisis económica de los años 30 como el enfrentamiento al nazifacismo (1933 – 45) hicieron replegar la política intervencionista norteamericana, pero el comienzo de la Guerra Fría permitió a los Estados Unidos consolidar su presencia en regiones hasta entonces inaccesibles, como las zonas petroleras del Medio Oriente. El dominio económico de los Estados Unidos se expande por todo el mundo, sus capitales y compañías levantan a Europa y Asia destruidas por la guerra y penetran en los países subdesarrollados, ya no sólo en los de América Latina. Pero la expansión económica y política norteamericana se vio frenada por el auge del socialismo que dominaba ya no solo en Europa del Este, sino también en la China, Yugoslavia y fue expandiendo su órbita sobre pequeñas naciones que habían sido víctimas de los grandes imperios occidentales.

Al tiempo que los Estados Unidos expandían sus políticas a través de la utilización de organismos internacionales aparentemente neutrales (FMI, BM, OEA, TIAR, OTAN, ONU) que han representado históricamente sus intereses, se inició una política internacional de favorecer a los “gobiernos fuertes” de marcada tendencia anticomunista, manifiesta en el auge de los gobiernos dictatoriales no sólo en América Latina (1948 – 57) sino en el resto del tercer mundo: Invade Guatemala en 1954 y 1965, presiona contra la revolución Boliviana de 1952, así como se involucra en la caída de Perón en Argentina y Vargas en Brasil, de Medina y luego Rómulo Gallegos en Venezuela, interviene en los conflictos de Corea y de Vietnam donde es, por primera vez en su historia, aplastantemente derrotado.

En el Medio Oriente, hasta 1951, en el único país donde los EEUU no tenían participación era Irán, controlado cien por ciento por los ingleses. Después de la Segunda Guerra Mundial, además del debilitamiento inglés, existen otros factores por lo cual el Medio Oriente se convierte en determinante en la política exterior norteamericana; primero, en su política de defensa ante la amenaza de expansión del comunismo, para lo cual se lanza la “Doctrina Truman”, segundo, por la situación de dependencia en la que se coloca EEUU a partir del año en que se convierte en principal importador de petróleo, situación que aumenta el peso de los EEUU, la población de origen judío fue lo que justificó su decidido apoyo a la creación y mantenimiento del Estado de Israel. En pro de estos intereses los EEUU llegaron hasta intervenir militarmente cuando consideraron algún peligro: Así dieron su aprobación al desplazamiento violento de los palestinos de sus territorios, en 1949 intervienen directamente en un golpe de Estado contra Siria y junto a Inglaterra contra el Líbano y Jordania, en 1958, motivados por el miedo a las repercusiones en esos países de la revolución iraquí. Pero su acción militar más importante fue el derrumbamiento de Mossadeh en Irán en 1954, donde la participación de la CIA fue decisiva. En 1955, en el contexto de la guerra fría, Inglaterra y EEUU establecen el acuerdo de Bagdad, acuerdo militar de la región para la “mutua defensa” ante posibles agresiones, era una extensión más de la OTAN, como lo fue el TIAR en América Latina para enfrentar el comunismo y a los movimientos nacionalistas.

Regresando a Latinoamérica, desde 1959 con la revolución cubana surge lo que desde entonces ha sido el obstáculo más grande en la política exterior norteamericana en sus relaciones con la región. El comunismo en su propio continente, en un territorio que al igual que Puerto Rico habían considerado de su dominio natural. Además, junto a la revolución cubana se había producido el auge de los movimientos insubordinados en muchos países de América Latina. Todo esto se producía, además, en el comienzo de una profunda recesión de las economías hegemónicas capitalistas aunado a la crisis energética de los 70, que a su vez generó una profundización de los movimientos nacionalistas y tercermundistas a escala mundial a los que tuvo que enfrentar la “diplomacia” norteamericana. Esta política norteamericana contribuyó, en buena parte, al retorno de las dictaduras cuya agresividad más palpable ocurrió en Chile con la caída del gobierno socialista de Allende. 1979 es un año realmente terrible para la política exterior norteamericana, cuando se producen revoluciones socialistas en Granada y Nicaragua, así como la revolución islámica y la caída del Sha en Irán, país que había sido uno de los principales aliados norteamericano en el Medio Oriente.

Al contrario de lo que muchos ingenuamente pensaban, las guerras y cualquier manifestación de violencia no han sido socavadas después del fin de la guerra fría. Por el contrario hay quienes opinan que existía mayor grado de “estabilidad política” cuando prevalecían los dos grandes bloques del occidente capitalista Vs. el oriente comunista. Hoy hasta quienes celebraron la caída de la Unión Soviética y el auge del proceso globalizador están reflexionando sobre las consecuencias de estos sucesos y sus repercusiones en el mundo actual. Los cambios ocurridos con el derrumbamiento soviético; el fin de la Guerra Fría posibilitó el surgimiento de los Estados Unidos como máxima potencia mundial. Ante el debilitamiento soviético los Estados Unidos intervienen militarmente y derrumban el gobierno socialista de Granada (1987) y luego el derrocamiento del presidente de Panamá Manuel Noriega en 1989, que estaba claramente influido por la resistencia – aun latente- de entregar el canal en 1999 y luego su participación fue evidente en el desplazamiento de los Sandinistas de Nicaragua. Como habíamos señalado en la primera parte, la última intervención militar en América se había producido contra Guatemala en 1965, luego vendría el fracaso aplastante de Vietnam. En estos años la política exterior norteamericana se hiso muy pragmática, salvo en el caso cubano, los intereses políticos pasaron a un segundo plano, a pesar de la permanencia del comunismo en China se silenciaron los ataques contra este país y por el contrario se profundizó las relaciones económicas. En el caso de Rusia no hay la menor duda que la reelección de Yelsin, frente a la amenaza que representaban los comunistas y los ultra nacionalistas, tuvo en el apoyo norteamericano un importante aval. Los Estados Unidos ahora jerarquizan sus intervenciones en aquellas regiones o naciones que representan un significativo interés.

La primera invasión sobre Iraq (1991) se encierra en el contexto que hemos señalado, las agresiones norteamericanas hacia esa nación hubieran sido imposibles con la existencia de la URSS, también sería ingenuo pensar que las mismas tuvieron como causa la defensa de la democracia y la soberanía de Kuwait – que nunca las ha tenido- o la defensa de las minorías étnicas, como los kurdos, cuyo problema, por cierto, fue creado por los propios países occidentales y que hoy no solamente atañen a Irak. Tan ingenuo es convertir a Hussein en un Satán como hacerlo un héroe, eso no es lo que nos debe interesar, pero lo cierto es que es una lucha en extremo desigual que solo pretendía garantizar el control norteamericano sobre el 70% de las reservas petroleras del mundo ubicadas en el Medio Oriente. Los gobiernos de Kuwait y Arabia Saudita e Israel le son ya incondicionales a EEUU pero no así el resto de la región.
La Paz Americana que se quiso imponer en la región, ha sido debilitada fundamentalmente por el antiarabismo de Israel, pero más aún por la profundización de los movimientos nacionalistas y concretamente del fundamentalismo islámico, que amenazan con convertirse en el obstáculo mayor de tan añorada globalización. Las agresiones a Irak, el intento de bloquear a Irán y Libia (Ley de Amato), no son solo medidas coyunturales con intereses electorales, esto va mucho más allá, los Estados Unidos se han percatado del inminente peligro que representa la inestabilidad de esta zona para su futuro. La adversidad de esta región hacia occidente está siendo alimentada tanto por la intolerancia de Israel como la de los EEUU.

En el contexto de una supuesta globalización es la imposición y la intolerancia lo que predomina, para ello los EEUU utilizan a los organismos internacionales, aparentemente “neutrales”, para enmascarar sus propios intereses, como si hubieran sido hechos bajo el consenso de todas las naciones del mundo y para el bienestar general. Se imponen modelos de economías abiertas cuando ellos aplican el proteccionismo, hablan de un mundo entre iguales y de democracias liberales cuando rechazan al inmigrante del sur, intervienen directamente en los problemas internos de otras naciones y apoyan gobiernos dictatoriales pero con economías de mercado.

Así tenemos que frente al tratado de libre comercio con México, su población es cada vez más rechazada en territorio norteamericano. En Colombia, ante una aparente lucha contra las drogas, ha intervenido directamente en la política interna de ese país, cuando todos sabemos que la principal causa del crecimiento del comercio de la droga está en el creciente consumo de los países desarrollados, especialmente el norteamericano. Los EEUU no intervinieron directamente en la desintegración y matanza de los pobladores de la exyugoslavia, cuya desintegración le es más bien favorable, no lo hicieron frente al apartheid sudafricano, en las matanzas en Ruanda, Somalia, tampoco ante las cruentas dictaduras de Pinochet en Chile o la de Corea del Sur, las cuales por el contrario se convirtieron en importantes socios económicos para EEUU.

En relación a Cuba, los EEUU vienen cometiendo – a nuestro modo de ver- sus más grave error (junto a los del Medio Oriente) no solo por la injusta profundización del bloqueo con la Ley Helms – Burton, sino que es tanto la intolerancia demostrada y la prepotencia al tratar de imponer una legislación a todo el mundo, que le ha producido un bumerang político, al ser rechazado a nivel internacional y producir por efectos indirectos un sentimiento de solidaridad hacia la nación cubana, al tiempo que ha despertado sentimientos de aversión hacia el gobierno norteamericano. Igualmente esta ocurriendo con las continuas agresiones hacia Irak, que han producido todo tipo de reacción adversa.

En 1997, luego de una profunda indiferencia en su primer periodo gubernamental el presidente Clinton realizó una visita a Latinoamérica para tratar de reconquistar espacios perdidos, no solamente en nuestro continente sino en todo el mundo la política exterior norteamericana manifiesta preocupación por el avance geopolítico de Europa (especialmente Francia) y la expansión económica de Asia. Concretamente en Venezuela llego a bendecir la política económica de Caldera y Teodoro Petkoff de “La Agenda Venezuela “y sobretodo la plena apertura (mejor decir entrega) petrolera.
Publicado:
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario
prodriguezrojas@hotmail.com

viernes, 5 de diciembre de 2008

EL HUMANISMO REVOLUCIONARIO / CESAR MARILUZ VERAMENDI

Reflexiones sobre
Doctrina e Ideología del PSR


EL Humanismo
Revolucionario

Por: César Mariluz Veramendi *

El humanismo como corriente del pensamiento filosófico y político, es la única garantía para preservar el futuro de la humanidad. La tarea es ¿Cómo pasar de una sociedad inhumana a una sociedad más humana?

LA CONCEPCIÓN DEL HOMBRE

De manera general el modelo de Sociedad que se pretende, esta determinado por el concepto de Hombre que se propone. Esto supone que debajo de una definición de Hombre está la educación como instrumento de transformación, porque el hombre es la célula y base de toda sociedad.

En la sociedad griega el concepto tradicional de hombre fue definido por Aristóteles como el de un “animal social ó racional”. En este caso, lo racional es lo que distingue al hombre con otros seres. Pero ¿qué es lo racional?; se entiende que lo racional es un estado que tiene relación con la inteligencia, la mente, el intelecto, la capacidad de pensar y comprender. El hombre en este sentido es visto como “inteligencia”. Pero este hombre se encuentra en un contexto y actúa en un momento histórico, no se encuentra ajeno a los avances tecnológicos y científicos, cuyos efectos como observamos ha trastornado las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales, es decir el modo de vida de la sociedad; donde la formación de los ciudadanos están sujetas a moldes rígidos, que en muchos casos sólo ha creado frustraciones.

Las nuevas concepciones sobre el hombre tratan de definirlo como “un organismo inteligente que actúa en un medio social”. Este pensamiento considera que el hombre está ligado al medio ambiente y un medio específico humano, es lo social; por eso el hombre es un organismo básico de la sociedad, es decir es un ser bio-psíquico, un organismo que se desenvuelve dentro de un medio ambiente en el que actúa inteligentemente. Por eso, la concepción del tipo de hombre que se pretende formar es fundamental si se quiere garantizar el futuro de la sociedad.

Por eso en la sociedad helénica, esta concepción sostenía que para que una sociedad garantice su futuro, era conveniente formar un tipo de hombre “virtuoso”, porque la virtud es un concepto de equilibrio, de justicia, de armonía; para ello era conveniente una educación que atienda la formación del cuerpo y el espíritu, bajo el principio de “cuerpo sano y mente sana”. En consecuencia, los líderes de la sociedad deben considerar estas características, para garantizar su bienestar y desarrollo.

En los tiempos modernos, para la construcción de los Estados de la Unión, e iniciar con el “sueño americano” primero tuvo que definirse el tipo de hombre ideal para esta nueva sociedad y John Dewey planteaba que esta sociedad requería de un tipo hombre “últil” que debe estar al servicio de la sociedad. El extraordinario desarrollo económico de USA, se debe al impulso de disciplinas orientadas a la transformación de las materias primas, pero que estuvieron alejados de la mayeútica griega y del propio Dewey, al haber desviado el fin del Estado, que es la de servir a la sociedad, al impulsar el propósito social, hacia una finalidad individualista de búsqueda de “utilidades”, como son los resultados económicos que no se comparten y se alejan del bien común que fueron los ideales que buscaron la colonias norteamericanas originarias.

HUMANISMO EN LA ENCRUCIJADA

En general las sociedades del futuro fueron diseñados por las distintas doctrinas sociales y políticas que aparecieron en la historia de la cultura y la civilización, muchos de ellos son conceptuados como sociedades utópicas, por buscar la perfección, con sociedades: armoniosas, justas, equilibradas, solidarias, cuya finalidad era el bienestar común. Como sabemos la doctrina trata de transformar la realidad, en tanto que la ciencia explica lo real. Históricamente los motivadores de los cambios pueden ser: la revolución científica – técnica ó los movimientos sociales. El S. XXI abrió sus puertas con el primero, que por sus efectos son más violentos, pero de poca influencia social, en tanto el segundo tiene mayor duración y significación histórica y con profundas repercusiones en la ciencia y la técnica. Por eso se percibe, cierto riesgo para el futuro del hombre. El futuro ha sido plasmado en las doctrinas políticas, religiosas y literarias, como una esperanza para el hombre y la sociedad, ellas fueron conceptuadas como “utopías” es decir “lo que no existe”. Sin embargo, muchas de las sociedades desarrolladas que conocemos, fueron diseñadas bajo el horizonte borroso de las utopías. Veamos una apreciación que hace el escritor mexicano Carlos Fuentes en su obra “Cristóbal Nonato” escrito en la década de los 80 sobre la realidad mexicana.

Allí se describen los problemas actuales de la ciudad, las comunicaciones, la democracia, el problema del cambio y el futuro del hombre y propone “Si ¿México (Cristóbal Nonato, nombre ficticio de México) tendrá futuro en la “ Nueva Utopía”?. Empieza con una explicación sobre la evolución de las Utopías y nos dice: Nosotros fuimos la Utopía Europea del S.XVI y el S.XIX le devolvimos el favor y convertimos a Europa en la Utopía de América Latina. Ahora, se abre una nueva Utopía, en la sociedad y sus instituciones. La Utopía del III Milenio que deberá resolver no solo el problema de la redistribución de la riqueza y el poder y los avances de la tecnología, sino también resolver sobre la redención moral, frente a la corrupción de occidente, particularmente de USA. Pero no se trata de una Utopía idealista, sino de una Utopía posible, porque la Utopía hay que hacerla aquí y no en otra parte.

Somos, nos dice, hijos de la Utopía de Tomás Moro, así como de Maquiavelo que es la negación de la Utopía y la afirmación del poder absoluto; pero también somos herederos de Erasmo que intentaba una posibilidad humana y tolerante. Ahora requerimos diseñar los nuevos postulados de la nueva Utopía como un Elogio a la Locura de Erasmo.

Debemos aceptar que la Utopía moderna está enferma por efecto de los experimentos y realizaciones, que ocasionaron notables desviaciones y modificaciones en los aspectos esenciales de la sociedad del futuro. El soporte de la tabla de valores ha caído al trasto El escepticismo y la frustración son características de una sociedad que declina. La canción popular quizás expresa con mayor objetividad este criterio, como el tango “Cambalache” escrito en 1935 por Enrique Santos Discépolo- que dice “ El mundo fue y será una porquería en el 506 y en el 2000 también, ya lo sé. …..Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio ó choro, generoso ó estafador. ¡Todo está igual, nada es mejor!........(sigue).

Se trata pues, de una situación con un orden injusto, donde la crisis de valores afecta las mismas entrañas de la sociedad. Ante esta realidad nos corresponde formular nuevas propuestas y alternativas, en este sentido, los avances de la civilización nos demuestran que el hombre ha sido capaz de superar las dificultades a través de algunos experimentos y ha logrado las conquistas mas positivas de la civilización bajo el horizonte borroso de las Utopías. En efecto, hace medio siglo el Estado Sionista era una Utopía y mas antes en el S.XIX, después de las amargas críticas lanzadas contra los grandes Utopístas Franceses como Charles Fourier y Saint-Simon, por Carlos Marx en 1848 que planteaba un “Socialismo Real”, que después de un siglo cayó también en decadencia.

Pero también el capitalismo se ha socializado, como los casos de los Países Bajos: Holanda, Suecia, Noruega, Finlandia, cuyos índices Pér-capita son altos y los niveles de calidad y bienestar humano son superiores en la sociedad contemporánea. La visión entonces, ha sido superar los desequilibrios de la civilización industrial y construir una sociedad superior de la era post-industrial, cuyos perfiles teóricos de última instancia no están muy lejos de la sociedad armónica, justa y humana, expuestas por tantos Utopistas como Carlos Fuentes, que busca preocupado una nueva sociedad para la felicidad de México.

En este sentido también la literatura es importante, porque plantea estados ideales, pero cuya realización requiere de una atención específica para su desarrollo. La educación creo que es un indicador importante para medir el desarrollo de la sociedad; y la tarea de la educación tiene que ser la de “elevar al hombre y su dignidad” en todos los órdenes de su vida. Por eso, los extraordinarios avances de los conocimientos científicos y técnicos, no tienen sentido si no están al servicio del hombre y la sociedad.


LA EXPERIENCIA PERUANA -1968-1975

Los movimientos sociales derivados de diferentes estratos sociales, se manifestaron a través del tiempo con iniciativas de un Estado superior al servicio de la Sociedad. En el caso peruano, los partidos políticos se agotaron porque sus iniciativas no conciliaban con los intereses del pueblo. Así surge la iniciativa de la Fuerza Armada, encabezada por un grupo humano de Oficiales cuyo pensamiento se sustentaba en los ideales nacionalistas, humanistas y socialistas.

A partir de allí, se forja el pensamiento humanista revolucionario y que sustenta también el pensamiento del socialismo revolucionario peruano - PSR . Esta experiencia surge en la década del 70 como un esfuerzo para encontrar el camino y construir una sociedad solidaria, justa y humana. Si bien, es cierto que se trató de una experiencia muy corta, sin embargo la iniciativa fue importante, por haber promovido el cambio de paradigmas al rescatar como valor supremo de la sociedad la dignificación de la persona, es decir la defensa de la persona humana como fin supremo del Estado.

Esta idea sostenía que un Estado de Bienestar, no puede proponer una Democracia abstracta sino una Democracia Real, basada en la justicia, la libertad y la solidaridad; y la única manera de alcanzar estos objetivos en la práctica era mediante la participación plena en la distribución de la riqueza y el poder, así como en la distribución de los conocimientos.

EL HUMANISMO REVOLUCIONARIO

¿Como transformar entonces, los avances de la civilización al servicio del hombre y la sociedad?, creo que sólo es a través de un humanismo revolucionario, que es además una respuesta al socialismo utópico, al socialismo real, y al socialismo liberal, que desviaron los propósitos fundamentales, donde los valores de justicia, libertad, democracia, equidad, no son compatibles con la realidad, porque sus efectos junto al liberalismo a ultranza, han generado miseria, pobreza, violencia, soberbia, intolerancia, arbitrariedad, símbolos del individualismo, situación que no garantiza el fututo de la humanidad.

Por eso el humanismo revolucionario en la versión peruana, tiene como fundamento doctrinario los siguientes principios:

• El hombre es el fin y no un medio, y se le reconoce como sujeto hacedor social de la historia.
• Postula la realización plena de la persona humana, concibiendo la libertad y la justicia como
• valores inseparables y rechazando toda forma de explotación.
• Aspira a la construcción de una verdadera convivencia humana fundada en la solidaridad.
• Promueve la participación del hombre frente a toda forma de dominación y recusa por tanto, la existencia de cualquier oligarquía.
• Propugna una moral para la acción basada en la correspondencia entre medios y fines.
• Reconoce la tolerancia como valor y por ende rechaza el dogmatismo, negando la violencia como sistema.

Los fundamentos de este pensamiento, convergen de distintas vertientes del pensamiento social, surgidas en la tradición de la historia universal, a la cuál también pertenece el Perú. Tal legado se expresa en el pensamiento socialista, en el pensamiento libertario y el pensamiento cristiano. La acción transformadora tiene como soporte doctrinario estas ideas fundamentales, que trata sobre el trabajo, la propiedad, riqueza, libertad, poder, igualdad, solidaridad, honestidad, valores fundamentales de las organizaciones modernas.

1. El Pensamiento socialista, define los siguientes aspectos.
 El trabajo es la fuente original de la riqueza
 En una economía pluralista, los medios de producción son prioritariamente de propiedad social.
 La propiedad estatal tiene un rol de beneficio para toda la comunidad nacional, particularmente en un Estado Participatorio.
 Aspira a un ordenamiento en la cual los bienes socialmente generados beneficien a sus productores y a toda la sociedad.

2. El Pensamiento Libertario, cuyo fundamento es la creación en libertad.

 La libertad como un derecho inalienable frente a toda forma de arbitrariedad e intolerancia.
 El poder y las decisiones surjan con el menor grado de intermediación, de la base social, acorde con los intereses de la nación.
 La creatividad de las personas y de los grupos requieren autonomía y responsabilidad social, para su aplicación.

3. El Pensamiento cristiano, orientado a la creación de una comunidad de vida y sostiene que:

 Los hombres son iguales, y es el fundamento de la fraternidad humana, por tanto se rechaza toda forma de injusticia social y económica.
 La solidaridad como valor que propone, la eliminación de la desigualdad, el odio y la lucha entre peruanos..
 Una sociedad justa permite tener una verdadera libertad y desarrollar las capacidades del hombre en todas sus dimensiones.
 Aspira hacia una convivencia humana para lograr una sociedad sin explotados, única forma de unión entre todos los peruanos.
 La familia constituye el fundamento de la sociedad y una escuela para el desarrollo del humanismo.

4. El Pensamiento Participativo, es la aplicación de la justicia en la práctica

 Postula la apertura de amplios y múltiples canales para dar acceso a todos los peruanos en las decisiones en diferentes niveles y campos de la actividad social.
 Afirma la existencia de instituciones basadas en la intervención democrática de sus miembros, como condición para el desarrollo pleno de las personas y los grupos sociales.
 Promueve el empleo de métodos democráticos en el logro de sus objetivos políticos, sociales y económicos.
 Preconiza una nueva concepción de la estructura del Estado basada en la eliminación del centralismo y la burocratización.
 Propugna el acceso organizado de los trabajadores a la propiedad, dirección y resultados de la empresa.
 Favorece la progresiva transferencia del poder económico y político para su ejercicio social, por instituciones autónomas de los trabajadores peruanos y por tanto, rechaza la concentración manipuladora.
 Defiende la autonomía de las organizaciones sociales frente a todo intento de control externo y consecuentemente, rechaza la propia institucionalización política de la revolución en forma de partido.

5. El Pluralismo como base de la libertad
 Reconoce el derecho de todos los peruanos a la discrepancia y a la crítica; y en consecuencia, a organizarse políticamente con entera libertad para sostener distintas posiciones. Por eso, admite la legitimidad de la existencia de agrupaciones y partidos que expresen diversas alternativas políticas. Frente a ellas la revolución peruana plantea su propia posición coherente y homogénea, no aceptando dentro de sus filas planteamientos que contradigan ó desvirtúen sus fundamentos ideopolíticos.

 Auspicia en el campo económico, diversas formas de propiedad y de organización de empresas, dentro de una concepción dinámica y flexible, reconociendo: un prioritario sector de propiedad social en el cual la propiedad corresponde a todos los trabajadores de las empresas del sector; un sector estatal en el cual el Estado asume el control de actividades básicas para el desarrollo y el beneficio de la comunidad; un sector privado reformado que conduzca a la cogestión; y un sector de propiedad exclusivamente privado integrado por las actividades de pequeña escala en el comercio, la industria y los servicios.

La misión fundamental de esta doctrina política es transformar la sociedad peruana, en una “Democracia Social de Participación”, cuyo soporte es:
a. Un sistema político participatorio apoyado en las bases populares.
b. Un sistema económico pluralista basado en un prioritario sector de propiedad social; y
c. Un sistema social sustentado en un conjunto de valores morales, con énfasis en la justicia, libertad, el trabajo, la participación, la solidaridad, la creatividad, la honestidad y el respeto a la dignidad de la persona humana.

CONCLUSIÓN

1. Los proyectos sociales, políticos, culturales y económicos, no han podido resolver el problema
del desarrollo humano, a pesar de haber transcurrido 3,500 años de historia.

2 La sociedad del siglo XXI, tiene como ventajas los extraordinarios avances científicos y tecnológicos, pero que no garantizan el futuro de la humanidad.

3. El humanismo revolucionario tiene planteamientos que además de sus formulaciones teóricas, cuentan con programas de acción garantizan el futuro de la sociedad.

Noviembre 2008

* Dirigente del Comite Distrital de Villa El Salvador
del PSR.

Publicado:
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

martes, 2 de diciembre de 2008

LAS RAZONES DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y PROMOCION DEL EMPLEO / Fernando Villaran

Las razones del MTPE
Por Fernando Villarán

En estos días se está debatiendo si el liderazgo de la promoción de las mypes debe permanecer en el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) o pasar al Ministerio de la Producción. Habría que empezar diciendo que lo importante es fortalecer un sistema de promoción, con múltiples componentes e instituciones, públicas y privadas, que ofrezcan servicios de calidad. También recordar que, comparado con otros países de la región, los recursos que se destinan a las mypes en el Perú son bajísimos; elevarlos es el principal reto. De todas formas, vale la pena recordar las razones que llevaron a colocar al MTPE en el rol de liderazgo que hoy conserva: (i) La institución debe ser multisectorial, pues las mypes están en todos los sectores económicos. (ii) El problema más importante en el país es la informalidad y la mala calidad de empleo. (iii) En el mundo es la OIT la que se encarga de la promoción a las mypes. (iv) La cooperación internacional prioriza la generación de empleo y el mejoramiento de su calidad

EL PENSAMIENTO ANTIMPERIALISTA LATINOAMERICANO /Wilmer Rondon Graterol

El pensamiento antiimperialista latinoamericano y caribeño
Por: Wilmer Rondón Graterol(*)
Fecha de publicación: 01/12/08



Bolívar, siempre, estará encarnando en el pueblo para impulsar la lucha por la liberación y la emancipación del pueblo, al igual que: Túpac Katari, Bartolina Sisa, Túpac Amaru, Micaela Bastidas, Guaicaipuro, Toussaint L’Ouverture, Jean Dessalines, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, José Ignacio Abreu de Lima, Antonio Nariño, José de San Martín, Francisco Morazán, José Gervasio Artigas, Ezequiel Zamora, Eloy Alfaro, José Martí, Emiliano Zapata, Luis Emilio Recabarren, Augusto César Sandino, Farabundo Martí, Pedro Albizú Campos, Filiberto Ojeda Ríos, José Carlos Mariátegui, Jorge Eliécer Gaitán, Jacobo Arbenz, Fidel Castro, Joao Goulart, Juan Bosch, Francisco Caamaño Deño, Livia Gouverner, Alberto Lovera, Fabricio Ojeda, Gustavo Machado, CamiloTorres, Ernesto (CHE) Guevara, Salvador Allende. Jorge Rodríguez, Maurice Bishop, Omar Torrijos ,Manuel Marulanda Vélez, Raúl Reyes , Daniel Ortega, Rafael Correa, Evo Morales, Hugo Chávez, entre otros y muchos más, luchadores, líderes, estadistas y pensadores de América Latina y Caribeña.

Todos ellos, como todo un pueblo, como un hecho cultural permanente, de la revolución necesaria, de la Revolución cultural Latinoamericana y Caribeña para enfrentar la hegemonía y la dominación de los Centros imperialistas de poder. El mandato de Bolívar es inexorable: "Unámonos y seremos invencibles". En términos contemporáneos, vale decir: Unámonos contra la tiranía del imperio globalizador para superar las duras circunstancias que nos están reservadas por decisión de las manos no tan invisibles de los estrategas del imperio.

Siempre estarán presentes para contribuir a emanciparnos del vasallaje neoliberal imperialista , que impulsa la explotación neocolonial, mediante la acumulación hegemónica de recursos estratégicos. Desde los tiempos de la resistencia aborigen, la rebelión de los africanos y sus descendientes, la insurgencia de los pardos y la insurrección de los criollos es la misma dialéctica histórica que se reitera una y otra vez, como contradicción esencial.

El desafío Latinoamericano y Caribeño será inaplazable por dialéctica de la historia. Y, en verdad, hay que estar dispuestos como en la Independencia a asumir los costos, con la combatividad antimperialista para liberarnos de la condena del atraso o aceptar la dependencia como una condena irreductible. Tal, como lo señalamos en nuestro artículo: El desafío Latinoamericano (25-abril-1990, Diario: El Tiempo. Valera. EdoTrujillo. Venezuela).

Debemos enfrentar el nuevo coloniaje, porque es la planta insolente del invasor, porque es la tiranía extranjera a la que hacía referencia Bolívar en su vibrante discurso, en la noche del 3 de julio de 1811 en la Sociedad Patriótica: ¿Cómo fomentarán la división los que más conocen de la necesidad de la unión? "Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas". "Qué nos importa (...) si estamos decididos a ser libres".

Es imperativo, tener clara, la conciencia histórica ante la hora undécima del dilema: o aceleramos una verdadera Unidad Latinoamericana y Caribeña o nos incorporarán al movimiento de integración superimperialista inducido por los nucleos céntricos de la globalización neoliberal a través de ese nuevo coloniaje que nos alertó Bolívar.

El deber actual es asumir con plenitud el estudio del pensamiento antimperialista de Bolívar y todos nuestros líderes y pensadores antimperialistas para encontrar la fuerza cósmica de la cultura Latinoamericana y Caribeña. Como podemos ver, La convocatoria de Bolívar es perenne, es infinita, hasta la saciedad: "Pongamos la piedra fundamental de la libertad suramericana.

Asumamos integralmente nuestra soberanía Latinoamericana y Caribeña para emancipar a nuestros pueblos, construyendo una nueva sociedad libertaria y pluralista, más justa y solidaria. En fin, más humana. De tal manera, que contribuyamos al porvenir de la humanidad a escala planetaria.

(*)Economista
PG: (E). Ciencia Política
Profesor UBV

Publicado: Comité Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

domingo, 30 de noviembre de 2008

EL SOCIALISMO NO ES SOLO MARXISMO, PERO SOCIALISMO SIN MARXISMO NO ES NADA

Ludovico Silva y Nuñez Tenorio
El socialismo no es solo marxismo, pero socialismo sin marxismo no es nada
Por: Pedro Rodríguez Rojas
Fecha de publicación: 27/11/08



Se están cumpliendo 20 y 10 años respectivamente de las muertes de estos dos intelectuales, que a pesar de ser de los más representativos del pensamiento marxista venezolano han sido extrañamente marginados u olvidados en la construcción ideológica del proceso revolucionario venezolano. Este olvido es aún mas extraño en el caso de Núñez Tenorio quien fue considerado el ideólogo principal, junto a Chávez, del movimiento bolivariano y quien muriendo a penas días antes del triunfo electoral de 1998 no pudo contribuir en la reconstrucción de la república. Nos preocupa que estos marginamientos pudieran tener como causa la fobia que aún hoy causa el marxismo en el seno de quienes dirigen y son la vanguardia del proceso revolucionario. No puede ser que bajo el alegato de que éste es un nuevo socialismo, a lo venezolano y a lo bolivariano y que busca ser original y no copiar otro modelo, se pretenda negar el papel histórico que tuvo, ha tenido y seguirá teniendo el marxismo en la matriz fundamental del socialismo moderno. La lucha contra el dogmatismo no puede llevarnos a otros dogmatismos, de negar el papel de quienes históricamente han pensado y han formado parte de las luchas de clases, por la desconstrucción del modelo capitalista y el surgimiento de una sociedad radicalmente distinta.

Siempre he manifestado que prefiero un dogmatico a uno de estos seudos intelectuales que dice mucho y nada a la vez, a quienes no los une ningún basamento teórico y filosófico firme, aquellos que se dejan llevar por todos los modismos intelectuales (posmodernidad, complejidad, sociedad del conocimiento y pare usted de contar). Sin la menor duda el socialismo, el nuevo socialismo no es solo marxismo, pero socialismo sin marxismo no es socialismo, es cualquier otra cosa desde socialdemocracia, revisionismo, anarquismo o simplemente más de lo mismo. Este planteamiento es aún más pertinente cuando estamos hablando de intelectuales como Ludovico Silva y Núñez Tenorio quienes desde el marxismo hicieron fuertes intentos por estudiarlo críticamente desde los intereses y la perspectiva latinoamericana y siendo fuertes críticos al dogmatismo y a las desviaciones de la experiencia soviética. Si algo atenta contra la madures y solides del proceso revolucionario y la construcción del nuevo socialismo es su pragmatización, creer que es solo un proceso donde debemos ganar elecciones, crear algunas misiones que permitan dar respuestas a los excluidos pero que por debilidad o carencia teórica y filosófica no traspase de la estatización de la república, del caudillismo, del efectismo electoral, del efectismo del concreto y no permita la construcción de nuevas relaciones sociales, de una nueva economía, una nueva educación, una nueva cultura e ideología que enfrente no solo las bases materiales de dominación capitalista sino -las mas difícil de percibir- las estructuras de dominación política e ideológica.

Luis José Silva Michelena nace en Caracas el 16 de diciembre de 1937 y muere en esta misma ciudad el 4 de diciembre de 1988. Fueron sus padres Héctor Silva Urbano y Josefina Michelena, hermano del sociólogo José Agustín Silva Michelena. La educación secundaria en el colegio San Ignacio de Caracas. Tras terminar el bachillerato viajó a Europa donde estudió dos años de filosofía y letras en Madrid; un año de literatura francesa en La Sorbona y en un año de filología románica en Alemania. En Madrid, un grupo de estudiantes lo bautizó como Ludovico, apodo que sustituyó su nombre, siendo conocido desde entonces como Ludovico Silva. En 1969 egresó Summa Cum Laude, de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. En la década de 1960 dirigió y produjo el programa radial La palabra libre. Entre 1964 y 1968 fue secretario general del Ateneo de Caracas, donde participó en la fundación de la revista Papeles, de la cual fue miembro del Comité de redacción. También fue colaborador del periódico Clarín y de la revista Cal, dirigida por Guillermo Meneses. Junto con Miguel Otero Silva fundó la revista Lamigal. En la década de los 80's mantuvo una columna en el diario El Nacional, titulada "Belvedere". Desde 1970 se desempeñó como profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. Entre las principales obras de Ludovico Silva figuran: La alineación como sistema, La plusvalía Ideológica (Caracas, 1970), teoría de la alineación en la obra de Marx (1983), La alineación en el joven Marx (1979), Anti-manual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos (1976), Contracultura (1980), Tenebra (México, 1964), Boom! (Caracas, 1965), Cuaderno de la noche (Caracas, 1979).

José Rafael Núñez Tenorio nace en la población de Barbacoas edo. Aragua en 1933, filósofo egresado de la Universidad Central de Venezuela (1956), ejerció la docencia durante muchos años en la UCV y en el Pedagógico de Caracas. Fue militante del Partido Comunista de Venezuela desde 1950 hasta el 1 de mayo de 1969, cuando renunció mediante una carta pública leída ante el Comité Central de ésta organización política. Núñez Tenorio fue un luchador social y político, apoyó los movimientos subversivos de la década de los 60, combatió con sus ideas la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y los gobiernos de la IV República, razón por la cual fue encarcelado en varias oportunidades en distintos recintos penitenciarios como: La Pica, Cárcel Modelo, Cachipo y el Cuartel San Carlos. Fue autor de una amplia bibliografía sobre diversos temas: filosofía, metodología, marxismo, socialismo y el problema universitario, los cuales siempre vinculó con la realidad venezolana. Entre algunas de sus obras podemos mencionar las siguientes: Apuntes de Introducción a la Filosofía, Introducción a la Ciencia, Metodología de las Ciencias Sociales, La Dialéctica como Ciencia y como Método, El Carácter de la Revolución Venezolana, Bolívar y la Guerra Revolucionaria, Venezuela y la Revolución Socialista y en Defensa de la Rebelión.



Publicado:
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucioanrio

VENEZUELA: EL SOCIALISMO NO CAE DEL CIELO NI DEL LIDER INFALIBLE

Nace de las necesidades de un pueblo
El Socialismo no cae del cielo, ni del lider infalible
Por: Javier Biardeau R.
Fecha de publicación: 29/11/08



Uno de los aspectos más significativos del debate posterior al 23-N, más allá de los primeros análisis sobre la recuperación electoral del campo nacional-popular bolivariano con relación a la implosión del 2-D, pasa por planos sustantivos acerca de que cosa es el Proyecto Socialista, cual es la relación entre Socialismo, Democracia y Revolución, cuál es la relación entre Revolución Bolivariana y las nociones heredadas del pensamiento revolucionario del siglo XIX y XX. Se observa un extraordinario debate de bases, un vibrante deseo de definiciones, de clarificaciones tácticas y estratégicas, de apreciaciones teóricas, incluso de planteamientos filosóficos, teóricos, de relación entre pensamiento y revolución.

Esto contrasta con las inercias en los cuadros de dirección de la revolución, en los espacios ministeriales, en los espacios de decisión del PSUV, donde la “gestión-administración” de la revolución, desplaza a la “política” y al “pensamiento crítico” de la revolución. Sin pensamiento crítico y revolucionario, sin necesidades radicales, no habrá revolución socialista. Un proyecto socialista no puede confundirse con un teatro de sombras keynesiano o populista, con un simulacro de revolución, con un espectáculo de farsas, de espejismos, donde “todos los gatos son pardos”. Es hora de construir una voluntad colectiva revolucionaria, una mayoría sustantivamente “socialista”, no una “mayoría” adjetivada como socialista. ¿Es socialista la mayoría electoral del 2-D? Pues no. Puede llegar a ser mayoritaria, pero hasta ahora, no hay socialismo democrático participativo porque la revolución bolivariana no lograr quebrar la hegemonía ideológica del capitalismo, en primer lugar, y además no ha logrado clarificar, que demanda el pueblo por socialismo, cómo se construye el “socialismo desde abajo”, como las necesidades radicales del pueblo se traducen en política, como las potencias constituyentes, el deseo de las multitudes, se hace emancipación social.

Para que los caminos de la recuperación revolucionaria no conduzcan a escenarios de “derrota estratégica”, a “victorias con pies de barros”, a “ilusiones electorales sin calidad revolucionaria”, es preciso sacudirse del cesarismo y del burocratismo. Quien está cuidando cargos está cuidando prebendas de poder, pero no está catalizando la revolución. El debate de la posible recuperación, de la revisión a fondo, de la rectificación real, del reimpulso revolucionario, pasa por la liquidación histórica del burocratismo enquistado como “gestión-administración” del proceso, que anula la “política revolucionaria”. Pero además, pasa por superar definitivamente la constante reiteración de actitudes cesaristas en Chávez (por más progresistas que sean), y en su entorno inmediato. El “Estado mayor” de la revolución sufre la enfermedad de la “sumisión a la personalidad del Líder”, no pudiendo corregir errores de conducción, fallas profundas del estilo político, de la comunicación política, que no configuran un cuadro favorable para avanzar en la construcción de acciones contra-hegemónicas, de acciones que desarticulen el sentido común legitimador del capitalismo.

También Chávez es responsable de la derrota del 2-D, esta es la verdad que nadie quiere asumir para lograr una poderosa recuperación revolucionaria, y esto se hace junto a Chávez, exhortándole a que modifique actitudes que no contribuyen en el avance, en la construcción de un socialismo participativo distinto del socialismo burocrático, no sacando de la ecuación de la transformación a Chávez, sino exigiéndole una maduración de su liderazgo, para pasar a un liderazgo colectivo que impulse la revolución democrática dentro de la revolución bolivariana. Solo con Chávez no habrá construcción del socialismo bolivariano, sin Chávez, mucho menos. Se requiere de Chávez y de algo más.

Como nos recordaba el ya fallecido intelectual palestino, Edward Said, hay que hablarle claro al poder. Y en este momento, la concentración del poder de decisión en la revolución la tiene fundamentalmente Chávez. Y esta aparente fortaleza, es una clara debilidad estratégica.

La transformación del Estado en un órgano que está por encima de la sociedad, a uno que esté subordinado a ella y le sirva al pueblo (Marx) es fundamental para que la recuperación cuantitativa se convierta en un cambio cualitativo, porque podemos acercarnos a los resultados electorales del año 2006 (7.309.080 votos), sin ningún tipo de transformación revolucionaria de la conciencia, de la organización del bloque popular-bolivariano, de la movilización y la lucha revolucionaria. Es decir, podemos ganar sucesivas elecciones en medio de la reproducción ampliada del “simulacro de una revolución socialista”.

Y aquí comienzan los aspectos sustantivos: ¿Cuál es el carácter histórico de esta Revolución Bolivariana?¿Cuál es el sistema hegemónico emergente, cuáles son sus articulaciones de clase, etnia, género, nación y territorialidad?¿Como se vincula la revolución bolivariana a las tradiciones teóricas revolucionarias y a las experiencias históricas de la construcción del socialismo esotros países?¿Cuales son las diferencias entre un populismo revolucionario y un proyecto democrático y socialista?¿Cuales son las diferencias entre una revolución nacional antiimperialista y una revolución socialista anticapitalista? ¿Cómo se articulan socialismo, democracia y revolución en el proceso bolivariano?

Creo que estos debate comienzan a darse, pero no adquieren expresiones orgánicas ni impactos decisivos en la alta dirección de la revolución, ya que el sistema de dirección-conducción del proceso revolucionario sigue estando concentrado y centralizado en un muy reducido grupo de decisión política que gira alrededor del Presidente Chávez, incluyéndolo como “gran conductor” ¿Es acaso la línea política, la estructura ideológica del “gran timonel”? No es extraña a esta situación la consigna, “Mande, Comandante”, una muy mala copia del Castrismo, en momentos históricos, en situaciones nacionales y en circunstancias económicas, políticas, sociales e ideológicas, tanto nacionales como internacionales, distintas.

Uno de los elementos fundamentales, que el propio Fidel Castro ha enfatizado, es que la Revolución bolivariana debe construir su propio camino, su propio modelo, el “socialismo democrático venezolano”. No nos hagamos los locos con las palabras de Fidel. También Chávez lo ha destacado, se trata a diferencia de la experiencia de Allende, de una revolución que ha neutralizado, hasta ahora, a la contrarrevolución armada y violenta; pero…se requieren de razones, argumentos, mensajes, y sobre todo de logros, de resultados concretos, de impactos reales que construyan un espacio amplio de legitimidad social y política para el proyecto socialista.

Y es en sus aspectos de propuesta de alternativa, que la revolución bolivariana luce debil en la articulación de un pueblo cargado de argumentos, “armado” no solo de sentimientos, de pasiones, sino de razones de los de abajo, del discurso popular para el socialismo bolivariano. La voz del pueblo es la que debe ser escuchada en sus razones para dudar, para desear, para inquietarse, para temer, para convencerse de que el socialismo es una alternativa cualitativamente superior al capitalismo.

Porque el mensaje del 23-N no dice que el socialismo democrático, que el socialismo participativo, que el socialismo bolivariano, ha conquistado a una mayoría abrumadora, sino que todavía hay reservas hacia la revolución bolivariana, que hay dudas, que hay temores, que no se comprende qué modelo de socialismo se pretende implantar, qué modelo de democracia se va a profundizar, y cómo va a afectar esa política la vida cotidiana de la gente, que apoya tanto al gobierno como a la oposición. Yo lo diría por la calle del medio: una parte significativa de la población demanda que Chávez se distancie de cualquier referencia a modelos de Socialismo que vulneren las libertades democráticas, los principios constitucionales y los derechos humanos. Que lo haga (no que se diga entrelineas simplemente) sin ambigüedades. Creo que el nuevo socialismo del siglo XXI ganaría mucho más con esta posición, que manteniendo a raya el debate socialista, diseminando tabúes sobre el debate de por qué fracasaron las experiencias del “socialismo realmente inexistente”. Fracasaron, porque anularon las libertades democráticas, porque no construyeron algo cualitativamente mejor, algo distinto sino lo peor de lo mismo: el colectivismo burocrático; porque no comprendieron enseñanzas básicas del espíritu libertario de Marx, por ejemplo, que solo habrá socialismo con el desarrollo de un plano superior de libertades sociales, de potencias sociales. No es retocando la caja de herramientas leninistas que se construirá un socialismo en democracia, un socialismo participativo y desde abajo.

Hay que escuchar a Chávez con atención durante la rueda de prensa con periodistas extranjeros luego del 23-N: “Más allá, el mensaje del pueblo ha sido claro. Yo lo oigo! Vamos por el camino correcto! Nada me hace dudar! Me fui a la Campaña por las calles, por los pueblos! Y es la misma pasión! Es pueblo que ha venido madurando, y como dice Carlos Marx... Metzaros " Desafío y Carga Histórica. “Leo: La Teoría se convierte en fuerza en cuanto se apodera de las masas! Ellos dijeron: Un fantasma recorre Europa! Hoy prefiero decir: Un espíritu recorre Venezuela! El espíritu del Socialismo! Eso cala en el pueblo, es motor, es idea de fuerza! Ese es el mensaje que leemos! Simón Bolívar: El impulso de esta revolución ya está dado. Lo que tenemos que hacer es darle dirección! Solo tenemos que darle el tino del Socialismo Venezolano. No la copia de otros tiempos.”

Estoy completamente con la última frase. No puede ser la copia de otros tiempos y circunstancias. Pero esta frase final contrasta con el texto precedente. Allí hay mucho de viejo socialismo. La revolución nadie duda que tiene una extraordinaria “línea de propaganda de masas”, pero carece lamentablemente de una “línea política de masas”, porque las “masas populares”, las multitudes si prefieren, son concebidas como objeto, como pasión a lo sumo, no como sujeto de la política, como razón-pasión libertaria.

El pueblo es básicamente “inmaduro” (lo mismo dijo Chávez de los resultados del 2-D, y yo pensaría que es al revés). Para Chávez son “terreno” para la “siembra del espíritu socialista que cala en el pueblo”, y no generadoras por la auto-actividad y auto-emancipación revolucionaria. Viejos paradigmas de la relación vanguardia-masas. Al parecer, no es tiempo de “mandar, obedeciendo al pueblo” (perspectiva- emancipación), sino, como lo interpreta la burocracia bolivariana, de “Obedecer al Comandante-Presidente, para administrar la revolución en nombre del pueblo” (perspectiva-sujeción).

¿Qué somos los del pueblo, los y las de abajo? Somos “impulso”, “pasión”, pero no dirección, no conducción, no autogobierno popular. Somos materia, pero no forma, no fuerza moral. Somos soporte de la acción de la vanguardia, pero no somos multitud que se libera para si misma. La dirección viene de arriba, de un espíritu que busca convertirse en fuerza material, que ya ocupa el lugar predominante en el terreno intelectual, moral y político; y que baja a madurar las conciencias. No, hay que madurar conciencias es arriba, muy arriba, pues allí hay muy poco socialismo.

Estimados y estimadas. Malas noticias: esta concepción traduce el más burdo socialismo burocrático. Todavía ha que aprender mucho de Carlos Marx (La sagrada familia-1845), cuando plantea un tema sustantivo para la auto-emancipación social y política; es decir, para el socialismo desde abajo:

“Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas. Y la teoría es capaz de apoderarse de las masas cuando argumenta y se hace radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el ser humano, es el ser humano mismo. La crítica de la religión desemboca en la doctrina de que el ser humano es la esencia suprema del ser humano y, por consiguiente, en el imperativo categórico de echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado. En un pueblo, la teoría sólo se realiza en la medida en que es la realización de sus necesidades.”

Marx todavía nos enseña con claridad excepcional, al igual que muchos pensadores críticos, que una “revolución radical solo puede ser una revolución de necesidades radicales”, que las “necesidades radicales” parten del ser humano como “sol propio”, que ha tomado las armas espirituales de la crítica racional, del pensamiento crítico, de su autodeterminación en pensamiento y la acción, de su “necesidad de liberación social y política”. Marx descarta cualquier sumisión heterónoma de la voluntad, el pensamiento y la acción. Imperativo categórico del socialismo, ética indispensable: echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado. Una “filosofía de la praxis” es algo muy distinto a un movimiento carismático, por mas popular que sea. No es la voz del líder la voz de Dios, ni un espíritu prefabricado es que se apodera de las masas, son razones-pasiones radicales que se articulan a necesidades radicales, que atacan el problema de raíz: la opresión, la explotación, la coerción, la hegemonía ideológica, la negación cultural, la exclusión social. El problema de raíz es que sigan matando a quienes luchan de verdad por transformar la vida: a campesinos sin tierras, al pueblo en pobreza, a miembros de nuestras etnias, a sindicalistas revolucionarios, mientras la burocracia y la nueva burguesía rojilla piensen en privilegios luego del 23-N.

El Socialismo no cae del cielo, ni viene de la mano de salvadores providenciales, nace y se hace desde las pasiones libertarias de los pueblos. No hay peor cadena para los pueblos que aquellas que alimentan las servidumbres del espíritu. Socialismo es liberación, es ampliación del espacio de libertades, no espectáculo, teatro, espejismo o simulacro de revolución. Hay mucho que rectificar si se quiere de verdad reimpulsar. Con Chávez, un solo gobierno, todo el poder para el pueblo. Democracia socialista

Publicado:
Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario