martes, 18 de noviembre de 2008

MARIATEGUI Y LA REVOLUCION SOCIALISTA

MARIÁTEGUI Y LA REVOLUCIÓN
SOCIALISTA
Por Gustavo Pérez Hinojosa

No ha trascendido mucho, pues casi ningún texto lo señala, la obvia diferencia entre la Revolución para América Latina planteada por el VI Congreso de la Internacional Comunista, la revoluciuón nacional democrática (anti imperialista y anti feudal), y la propuesta por Mariátegui, que era la Revolución Socialista.




No ha trascendido mucho, pues casi ningún texto lo señala, la obvia diferencia entre la Revolución para América Latina (incluidos los países con predominio de relaciones feudal-medievales o relaciones de "modo asiático de producción"), planteada por el VI Congreso de la Internacional Comunista, la misma que centralmente debía luchar contra el feudalismo y las formas precapitalistas de explotación y por el desarrollo consecuente de la revolución agraria por un lado, y contra el imperialismo extranjero y por la independencia nacional, por el otro (cuya transición a la dictadura del proletariado era posible, por regla general, solamente a través de una serie de etapas preparatorias, como resultado de todo un periodo de transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista); y la planteada por Mariátegui, que era la Revolución Socialista.
Esta última afirmación, que ha sido puesta en duda por mas de uno de los Partidos que, en el Perú, se reclaman "herederos del Partido de Mariátegui", fue claramente establecida por éste, señalando " La revolución latinoamericana, será nada y más y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente, la revolución socialista. A esta palabra agregad, según los casos, todos los adjetivos que queráis : "antiimperialista", "agrarista", "nacionalista-revolucionaria". El socialismo los supone, los antecede, los abarca todos", añadiendo "No queremos, ciertamente que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano " ("Aniversario y Balance", Septiembre de 1928), se reafirma mas tarde, en la parte final de su Tesis enviada a la I Conferencia Comunista latinoamericana, señalando, "somos antiimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialistas extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa " ("Punto de vista antiimperialista", Mayo de 1929), y se repite en la nota "Del autor", que éste preparó y envió como información sobre su propia actividad política, precisando que " Prepara actualmente un libro sobre política e ideología peruana, que será la exposición de sus puntos de vista sobre la Revolución Socialista en el Perú y la crítica del desenvolvimiento político y social del país, y bajo este aspecto la continuación de la obra cuyos primeros jalones son los 7 Ensayos, "…(en "Ideología y Política", pag.15). Con ello simplemente “daba cuerpo” al grito que lanzara en la Fiesta de la Planta en Vitarte, el 12/02/1928, y recogiera la revista “Amauta” N 12, pag.20 : “¡Viva el Socialismo!. ¡Viva Vitarte! ¡Viva la Revolución Socialista!”

Mariátegui incluso se adelanta a señalar que el suceso de la Revolución Socialista en un país semifeudal y semicolonial “no presupone el cumplimiento perfecto y exacto de la etapa económica liberal, según un itinerario universal”…”que es muy posible que el destino del socialismo en el Perú sea en parte el de realizar, según el ritmo histórico a que se acompase, ciertas tareas teóricamente capitalistas " ("Respuesta al Cuestionario Nº 4 del Seminario de Cultura Peruana", Revista "La Sierra", en "Ideología y Política", pags.263 a 273), que “la función del socialismo en el gobierno de la nación, según la hora y el compás histórico a que tenga que ajustarse, será en gran parte la de realizar”….”las posibilidades históricamente vitales todavía del capitalismo- en el sentido que convenga a los intereses del progreso social" (" La Organización del proletariado", Ediciones "Bandera Roja", 1967, pag.180), que toca al socialismo la empresa de “la liquidación de la feudalidad” (Ideología y Política", pag.188). Que " El socialismo encuentra, lo mismo en la subsistencia de la comunidades que en las grandes empresas agrícolas, los elementos de una solución socialista de la cuestión agraria,"… Acta de Constitución del Partido Socialista, Octubre de 1928), pues "Las "comunidades"…..”representan un factor natural de socialización de la tierra" ("El Problema de las razas en América Latina", Junio de 1929).

¿En que se basaba Mariátegui para este planteamiento, distinto al del VI Congreso de la Internacional Comunista y llevada a la I Conferencia Comunista Latinoamericana?.

Tal y como anota Miguel Aragón y desarrollan Ernesto Yépez del Castillo y Baltazar Caravedo Molinari, entre otros, una ubicación histórica de los trabajos de Mariátegui, evidencian que a diferencia de Haya de la Torre, éste constató que el ascenso al poder de Augusto B. Leguía, en su segundo periodo, significó el desplazamiento de la oligarquía exportadora, representada por el Civilismo, y su reemplazo por una alianza de intereses, entre la burguesía, la pequeña burguesía improductiva (sectores medios) y el imperialismo yanqui, cuya penetración en nuestra economía, aún desplazando al imperialismo inglés, profundizó nuestra dependencia.

Se trataba pues ya, de la burguesía en el Poder, con lo cual la etapa democrático-burguesa se cumplió, no en la forma revolucionaria que hubiese sido deseable (a este respecto ver V.I.Lenin. “Apreciación del momento”, Abril de 1917”) sino con el desplazamiento de la alianza de la aristocracia terrateniente y el imperialismo inglés, frente a lo cual, pese al carácter de la sociedad, correspondía ya la Revolución Socialista, pues la aristocracia terrateniente había dejado de ser un blanco principal para la Revolución (amén de que la estrategia de la Revolución Democrática del nuevo tipo incluía como aliados a sectores de la burguesía nacional y la pequeña burguesía).

Esto equivalía a una simple constatación histórica, que hacen tanto, Ernesto Yepez del Castillo " Leguía si bien en lo fundamental no alteró la riqueza y privilegio de las clases dominantes, significó en cambio el desplazamiento definitivo de la fracción hegemónica civilista de las instancias más altas del poder político " "Un siglo de desarrollo capitalista" , IEP, Campodónico Ediciones S.A., pag.283), como Baltazar Caravedo Molinari : "Todas las fuerzas sociales no vinculadas al sector agrario exportador y terrateniente estuvieron objetivamente entrelazadas en una lucha anticivilista, que Leguía supo utilizar para asumir el poder. Propósito para el que también aprovechó los conflictos entre los capitales norteamericanos e inglés dentro del país. A los primeros les interesaba desplazar del poder a los ciclistas, para lograr mejores condiciones políticas. Leguía se convirtió así en el hombre que abrió el camino al capital norteamericano y a la industria nativa " ("Burguesía e industria en el Perú 1933-1945", IEP, 1976, pags.37 y 38); como de la lectura de Manuel Burga y Alberto Flores Galindo "La vieja casta civilista fue despojada del poder político manteniendo intactas sus bases económicas ". …"Leguía se apoyó en los sectores medios, en los medianos propietarios y más aún desplegó una intensa actividad para romper con la preponderancia de las viejas castas de terratenientes en el campo sin afectar la estructura económica imperante "…y "Sus planes políticos, en los primeros años, estuvieron dirigidos a quitar el poder político a la viejas castas dominantes : oligarquía costeña y gamonalismo andino. Paralelamente desarrolló un ambicioso programa (burocracia, obras públicas e irrigaciones) destinado a crear una clase media adicta y obsecuente. Para lograr esto tuvo que entregar el país a la influencia omnímoda del imperialismo norteamericano " ("Apogeo y Crisis de la República aristocrática" , Rikchay Perú, Febrero de 1980, pags. 133,134 y 140), y Julio Cotler …"la burguesía nacional, de la que Leguía era su más lúcido representante, procuraba ampliar, profundizar y centralizar el aparato estatal a fin de lograr la hegemonía política. Con ello, los terratenientes dejarían de significar un obstáculo político a su desarrollo y la burguesía se convertiría en el único interlocutor valedero del capital imperialista con capacidad para negociar su asociación dependiente ", y "el país experimentaba un proceso de transformación social, fundado en la consolidación del capitalismo y la realización de la hegemonía política de la burguesía nativa asociada con el capitalismo imperialista ,"…("Clases, Estado y Nación en el Perú", IEP, Julio del 2005, Pags.178 y 210).

Fallecido Mariátegui, y tomada la dirección del Partido por Eudocio Rabines, el nuevo Partido Comunista del Perú, haría suya la posición del VI Congreso de la Internacional Comunista sobre la Revolución en América Latina, que era que, en los países coloniales y semicoloniales, con desarrollo económico muy restringido, con un proletariado poco numeroso e incapaz de ser la fuerza motriz de la revolución, pese al apoyo del campesinado, la revolución democrático burguesa constituía su tarea inmediata, sin perder de vista que la cuestión básica era la emancipación nacional, y su tarea fundamental en el campo interno, la revolución agraria, la misma que debía llevarse a cabo a través de la conquista de la hegemonía por el proletariado, por ser la burguesía nacional en estos países, o muy débil o vinculada a los terratenientes y al imperialismo; posición que se calcaba sobre la rica experiencia de la Revolución Democrática Rusa de 1905 y sobre la de la Revolución China, llevada a cabo por el Partido Comunista mas grande del mundo colonial y semicolonial.

Esta fue la tesis que la I Conferencia Comunista latinoamericana, convocada por el Secretariado o Buró, Sudamericano, de la Internacional Comunista, trajo al evento, y que encontró diferencias (ya habían asomado éstas con motivo del Congreso constituyente de la Confederación Sindical Latinoamericana, efectuado en Montevideo, en Mayo de 1929) con las posiciones traídas a éste por la delegación del Partido Socialista del Perú, integrada por Julio C. Portocarrero y Hugo Pesce.


MAO Y LA INFLUENCIA DE LA REVOLUCIÓN CHINA :

Como el propio Mao Ze Dong explica, la China se había convertido en un país colonial, semicolonial y semifeudal, desde que el imperialismo japonés inició la invasión armada del país, lo cual implicaba que los blancos principales concretos de la Revolución en ese momento eran el imperialismo japonés y los colaboracionistas chinos terratenientes feudales, y en consecuencia el carácter de la Revolución China de ese entonces era Democrático-Burgués de nuevo tipo, siendo sus principales tareas ; realizar una revolución nacional para acabar con la opresión extranjera del imperialismo y una revolución democrática para terminar con la opresión interior de los terratenientes feudales (y no contra el capitalismo y la propiedad privada), siendo de ellas la mas importante, la revolución nacional para derrocar al imperialismo, tareas interrelacionadas entre sí, constituyendo en consecuencia una Revolución Nacional Democrática, que integraría incluso por periodos a la burguesía nacional. Revolución que por un lado desbrozaría el camino del capitalismo y por otro crearía las premisas para el socialismo; en resumen, dos etapas o procesos revolucionarios cualitativamente distintos, el de la Revolución Democrática y el de la Revolución Socialista, el primero de los cuales sería la preparación necesaria para el segundo (a cuyo cumplimiento solo se podría pasar después de consumado el primero) y el segundo la dirección inevitable para el desarrollo del primero (Ver Mao Ze Dong : " La Revolución China y el PC de China" y "Sobre la nueva democracia", Obras Escogidas Tomo III).

Como plantea Mao Ze Dong, el carácter de la Revolución, conforme al carácter de la sociedad china : " A partir de la Guerra del Opio de 1840, China se ha transformado paso a paso en un país semicolonial y semifeudal. Y, más aún, después del Incidente del 18 de Septiembre de 1931, cuando el imperialismo japonés inició la invasión armada de China, ésta se ha convertido en un país colonial, semicolonial y semifeudal " ("La Revolución China y el Partido Comunista de China", Obras Escogidas Tomo II, Pags.319 y 320) y luego añade : "los principales enemigos de la revolución china en la presente etapa son el imperialismo y la clase terrateniente feudal, ¿Cuáles son las tareas de la revolución en dicha etapa? "….."realizar una revolución nacional para acabar con la opresión y una revolución democrática para terminar con la opresión interior de los terratenientes feudales; de estas tareas, la primordial es la revolución nacional para derrocar al imperialismo" (Obra Citada, pags. 320 y 33'). Esta línea se reforzaría aún mas tras el destacado papel jugado por el PCCH en la polémica internacional con el PCUS.

No obstante, ese no sería el único "foco" de influencia de una Revolución "importada".


HAYA Y LA REVOLUCIÓN NACIONAL DEMOCRÁTICA :

Víctor Raúl Haya de la Torre, producto de su deportación, inicia un viaje por Centroamérica y México, entre 1923 y 1928 aproximadamente. Son precisamente los años del denominado "corolario Rooselvet" de la Doctrina del Destino Manifiesto yanqui de Jefferson y Monroe, en que Estados Unidos continúa una política de ocupación militar colonial, iniciada so pretexto de la Guerra Hispano-Americana, desde 1898, que lo llevara a "crear Panamá", invadir Santo Domingo, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Haití, Filipinas, etc., y mas precisamente los años de heroica lucha armada antiimperialista de César Augusto Sandino por la liberación nacional de Nicaragua.

Haya de la Torre constatará " El progresivo sometimiento económico de nuestros países al imperialismo deviene sometimiento político, pérdida de la soberanía nacional, invasiones armadas de los soldados y marineros del imperialismo, compra de caudillos criollos, etc. Panamá, Nicaragua, Cuba, Santo Domingo, Haití son verdaderas colonias o protectorados yanquis como consecuencia de la "política de penetración" del imperialismo " ("El antiimperialismo y el APRA", Ediciones Ercilla, Santiago, 1936, pags. 4 y 5), añadiendo "Dentro del sistema capitalista y de acuerdo con la dialéctica de su proceso histórico, la América Latina devendrá seguramente una colonia yanqui" (Obra citada, pag.7), y conforme a lo que sucedía en Centro América trazará su estrategia : "El peligro mayor para nuestros pueblos es el imperialismo. El amenaza no sólo como fuerza explotadora, sino como fuerza conquistadora. Hay pues, en el fenómeno imperialista con el hecho económico de toda explotación, el hecho político de una opresión de carácter nacional " y planteará "Sostenemos, pues, que la actual tarea histórica de estos pueblos es la lucha contra el imperialismo. Tarea de nuestro tiempo, de nuestra época, de nuestra etapa de evolución. Ella nos impone subordinar temporalmente todas las otras luchas que resulten de las contradicciones de nuestra realidad social –y que no sean coadyuvantes del imperialismo- a la necesidad de la lucha común " y concluirá "Así es como la lucha contra el imperialismo queda planteada en su verdadero carácter de lucha nacional" (Obra citada, pags. 83 y 84), perfilando los objetivos de la Revolución planteada : "No es posible separar, pues, la lucha contra el imperialismo extranjero de la lucha contra el feudalismo nacional en Indoamérica", " por eso, el contenido social de lucha antiimperialista en Indoamérica es antifeudal" (Obra citada, pags. 148 y 149).

Maniqueísmos políticos de lado, deberemos reconocer que frente a la ocupación militar del imperialismo, como pasaba en la Nicaragua de Sandino (como pasó en el Vietnam, en Argelia, y ocurre actualmente en Afganistán e Irak, etc) y en la China en algún momento, efectivamente el problema nacional pasaba a primer plano y en consecuencia la revolución en tales países devenía en Nacional Democrática o antiimperialista antifeudal, pero que, conforme al análisis concreto de la realidad nacional peruana concreta hecho por Mariátegui no correspondía a la condición SEMICOLONIAL y no colonial, del Perú, el cual no se encontraba ocupado militarmente por el invasor imperialista.


LA ESTRATEGIA Y TAREAS DE LA REVOLUCIÓN NACIONAL DEMOCRÁTICA :

Veamos como plantea Mao Ze Dong, el carácter de la Revolución, conforme al carácter de la sociedad china : " A partir de la Guerra del Opio de 1840, China se ha transformado paso a paso en un país semicolonial y semifeudal. Y, más aún, después del Incidente del 18 de Septiembre de 1931, cuando el imperialismo japonés inició la invasión armada de China, ésta se ha convertido en un país colonial, semicolonial y semifeudal " ("La Revolución China y el Partido Comunista de China", Obras Escogidas Tomo II, Pags.319 y 320) y luego añade : "los principales enemigos de la revolución china en la presente etapa son el imperialismo y la clase terrateniente feudal, ¿Cuáles son las tareas de la revolución en dicha etapa? "….."realizar una revolución nacional para acabar con la opresión y una revolución democrática para terminar con la opresión interior de los terratenientes feudales; de estas tareas, la primordial es la revolución nacional para derrocar al imperialismo" (Obra Citada, pags. 320 y 33')-

Por su parte, Truóng Chinh, miembro relevante del Buró Político del Partido de los Trabajadores de Viet Nam, plantea el carácter de la Revolución, conforme al carácter de la sociedad, de la siguiente manera : "Como señaló nuestro partido, Viet Nam es un país colonial y semifeudal"….." Por eso en Viet Nam tenemos que resolver estas contradicciones fundamentales : Primera : la contradicción entre el pueblo vietnamita y los imperialistas agresores. Segunda : la contradicción entre las abrumadoras masas del pueblo, principalmente el campesinado y la clase terrateniente feudal. La principal contradicción en la que tenemos que concentrar las fuerzas para resolverla es la contradicción entre el pueblo vietnamita, de una parte, y los imperialistas agresores y sus lacayos de otra.

La revolución vietnamita tiene en consecuencia dos tareas : 1. Expulsar a los imperialistas agresores y lograr la independencia nacional (tarea antiimperialista) . 2. Derrocar a la clase terrateniente feudal y hacer la reforma agraria siguiendo la consigna de "tierra a los que la trabajan" (tarea antifeudal) ". (Truóng Chinh. "El marxismo vietnamita", Sigamos el camino trazado por Carlos Marx), pag.41).

Por último, en el caso de Albania, el carácter de la revolución fue asimismo planteado, conforme al carácter de la sociedad : " El objetivo estratégico del Partido para el periodo histórico que el pais atravesaba, fue definido así :

"Combatir por la independencia nacional del pueblo albanés y por un gobierno popular democrático en una Albania libre del fascismo"1

Este objetivo estratégico se basaba en la construcción antagónica principal que existía en aquel entonces en Albania y que reclamaba una rápida solución, para así romper las trabas que impedían el desarrollo social, económico y cultural de la nación : la contradicción entre el pueblo y los invasores fascistas. Existía, al mismo tiempo, otra contradicción : entre las masas populares y las clases explotadoras, mas ésta, en aquel entonces había pasado a segundo plano ".

(Instituto de Estudios Marxista-leninistas adjunto al CC del PTA. "Historia del Partido del Trabajo de Albania", pag.95).

Nótese en estos tres casos, correspondientes a tres destacados históricos Partidos Comunistas, de Trabajadores o del Trabajo, que el carácter primordial Nacional, de la Revolución planteada está ligado a la condición colonial de los tres países, China, Viet Nam y Albania, condición que se antepone, por ello, al carácter democrático, de todas ellas, el mismo que se subordina al carácter Nacional de las mismas. Casos, todos, en los cuales corresponde la lucha por la independencia nacional. A diferencia ellas, las revoluciones en los países semicoloniales y semifeudales, tienen por contradicción principal, la existente entre los terratenientes feudales y las masas populares, principalmente campesinas, pasando la contradicción entre el imperialismo y deviniendo en Revoluciones Democráticas Nacionales, es decir antifeudales y antiimperialistas y el pueblo, a segundo lugar. El confundir el carácter Principal o Secundario de una contradicción o blanco revolucionario, implica un error de análisis que podía llevar a postergar la Revolución en aras de un frente de liberación nacional que incluya a la propia burguesía en el Poder. La condición semicolonial o colonial de un país, implicaba una estrategia diferente, y no puede confundirse una contra otra.

El carácter de la Revolución lo determina el enemigo principal (ojo, digo principal no único) a ser derrocado, a fin de concentrar las fuerzas en cada etapa de la Revolución en esa dirección, por ello si decimos que la Revolución es Nacional Democrática, estaremos señalando que nuestros enemigos principales son el invasor imperialista y los terratenientes feudales, y el mas importante de ellos, el invasor imperialista a quien habrá que echar fuera del territorio. Si por el contrario decimos que nuestra Revolución es Democrático Popular estaremos señalando que nuestros enemigos principales son los terratenientes feudales y el imperialismo, siendo el mas importante de ellos, los terratenientes feudales a quienes habrá que derrocar. Y si decimos que la Revolución es Socialista estaremos señalando que nuestros enemigos principales son la burguesía pro imperialista y el imperialismo, siendo el mas importante de ellos, la burguesía, a quién habrá que derrocar.

Ahora bien, si no existe invasor imperialista en el país y nosotros señalamos que este es el enemigo principal mas importante contra quien hay que concentrar y dirigir nuestras fuerzas, estaremos realmente encubriendo al enemigo principal del pueblo y de la Revolución, igualmente sucederá si no existe la aristocracia terrateniente en el Poder del Estado y nosotros señalamos que éste es el enemigo principal mas importante, estaremos también encubriendo al enemigo principal y propiciando una incorrecta política de alianza y lucha con la burguesía industrial contra un posible "enemigo común". Este último fue precisamente el error que se cometió, desde la muerte de Mariátegui, y hasta viene cometiéndose aún ahora, en el caso del Perú.

No podemos dejar de reconocer la similitud del enfoque revolucionario "exportado" por la Internacional Comunista y dogmática y dócilmente aceptado por el Partido Comunista del Perú tras la muerte del Amauta, y el planteado por Haya de La Torre líneas arriba (al margen de que quien debía conducir dicho proceso para Haya); lo cual ante la débil asimilación del marxismo-leninismo permitió la confusión estratégica en nuestra Patria, ahondada mas tarde, con la copia y aplicación mecánicos del esquema de la Revolución desarrollado para la realidad de China por Mao Ze Dong, repetido por la amplia mayoría de organizaciones que se consideraron revolucionarias (llámense Bandera Roja, patria Roja, Estrella Roja, etc), en el Perú, y llevado a su mas trágica consecuencia por Sendero Luminoso.

Foro Centenario “José Carlos Mariátegui”

En Homenaje al 79º Aniversario de la Creación Heroica de José Carlos Mariategui (07 de Octubre de 1928). Basado en las investigaciones de Miguel Aragón y Rodney Lazo, de la Sección “Socialismo Peruano” del Foro Centenario “José Carlos Mariátegui”.



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Comite Distrital de Villa El Salvador
Partido Socialista Revolucionario

LA CIVILIZACION INCA Y SU MASACRE

PERÚ: LA CIVILIZACIÓN INCA Y SU MASACRE
Por Emir Sader.

"Eran cerca de 6 millones (cuando llegarn los españoles), tenían una de las civilizaciones más avanzadas del mundo en la época. Fueron diezmados. En 5 años estaban reducidos a 1,6 millones, esclavizados."







La guía responde:

—Ya no hay incas, somos todos andinos.

Yo me preguntaba por el destino de los 6 millones de incas que habitaban en Cuzco, la capital del Imperio Inca —cuyo nombre significa, literalmente, «ombligo del mundo»— cuando llegaron los colonizadores españoles.

Eran cerca de 6 millones, tenían una de las civilizaciones más avanzadas del mundo en la época. Fueron diezmados. En 5 años estaban reducidos a 1,6 millones, esclavizados. Todos los que componían la elite —política, religiosa, científica, cultural, militar—, unos 300 mil, fueron liquidados en poco tiempo, cortando las posibilidades de supervivencia de aquella civilización.

Todos los conocimientos que habían acumulado en astronomía, arqueología, culinaria, religión y agricultura fueron liquidados.

Como se sabe, cerca de allí, en Machupichu —«Montaña Vieja»—, los incas sabían que la tierra da vueltas alrededor del sol antes que Galileo. Muchos vivían más de 100 años, hasta el punto de que la Universidad de Machupichu tenía profesores de 120 años.

En Machupichu vivían unos 600 o 700 indígenas, hasta que un antropólogo estadounidense, Irma Bingham, «descubrió» la ciudad en 1911, llevado por un niño que vivía allí. Cuando los españoles tomaron Cuzco, el jefe inca se retiró a Machupichu, reunió todo el oro y la plata y, para no entregarlo a los colonizadores, huyó en dirección a la Amazonia. De ahí nació el mito de Eldorado, que sería la ciudad fundada y construida sólo con oro y plata. El jefe inca consiguió matar al jefe de los colonizadores, Francisco Pizarro, en un combate.

Como reacción reciente al papel de Pizarro, su estatua se retiró de la plaza principal de Lima y se relegó a un parque central. En cuanto al antropólogo de los Estados Unidos, se le acusó de haber robado lingotes de oro y no ser el «descubridor» de Machupichu, como confirma el libro de su hijo, basado en sus diarios. La lucha actual de los habitantes locales es quitarle ese título falso y atribuírselo a los indígenas que ya vivían en Machupichu cuando él llegó, especialmente a Agustín Lizárraga, que en 1900 ya había llegado a Machupichu, pero también a sus coterráneos Melchor Arteaga, Justo Ochoa, Gabino Sánchez y Enrique Palma.

Fue tal la destrucción causada por aquellos de quien desciende el rey de España —el mismo que, quizá por las tragedias que produjeron entre nosotros, nos manda a callar— que cuesta imaginar lo que sería el Perú de hoy en día —así como Bolivia, Ecuador, Guatemala, México, Chile, Colombia, entre otros países de los nuestros, si los pueblos originarios no hubieran sido aniquilados y, con ellos, sus civilizaciones, sus culturas, sus formas de vida. Tendríamos una América Latina aún más diversificada y relaciones de igualdad con los países europeos, en el caso de que éstos no se hubiesen enriquecido con las masacres que promovieron en la colonización.

De lo contrario, ¿cómo deberíamos llamar a la destrucción de las civilizaciones originales y la esclavitud de esos pueblos y de los negros, traídos a la fuerza de África, para ser esclavos y producir riquezas para las potencias europeas? ¿Masacres? ¿Limpiezas étnicas? ¿Crímenes contra la humanidad? Fue con esos baños de sangre como el capitalismo llegó a las Américas, traído por los colonizadores europeos. Los mismos a quienes les gustaría que nos callásemos ante las barbaridades que cometieron contra nuestras civilizaciones.



Publicado:
Comite Distrital de VILLA EL SALVADOR
Partido Socialista Revolucionario

BOLIVAR Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

BOLÍVAR Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Por Ramón Franquesa, de Rebelión.

En la búsqueda de la alternativa al actual e injusto modelo de sociedad, bueno será recordar ideas emancipadoras que han llegado a encarnarse en procesos reales de cambio y por tanto se han transformado en hecho social: la revolución francesa, la lucha por la independencia de América Latina, las revoluciones socialistas del siglo XX y la actual revolución bolivariana en Venezuela.






En cada uno de esos procesos podemos detectar una serie de características comunes:

a) Surgen de una crisis económica, social e ideológica(¿???) de la sociedad anterior. La vieja estructura muestra su inviabilidad y la sociedad reclama nuevas formas de organización.

b) Existe previamente una propuesta ideológica nueva, que impide que pueda sostenerse que la crisis tiene una causa accidental (mal rey, mala cosecha, etc.) y empuja a la sociedad a romper con el fatalismo de que no existe nada nuevo bajo el Sol.

c) El proceso de cambio implica un proceso de acción destructiva de lo viejo.

d) En este contexto se consolida una nueva forma de organización social, sobre la base de las concepciones ideológicas previas pero también en función de cómo estas se pueden aplicar en la práctica. Se abre un proceso de experimentación social que consolida una nueva propuesta organizativa, que difiere parcialmente de los planteamientos iniciales

e) Este proceso de creación social está condicionado por la reacción interna y externa a los cambios y por la necesidad de construir una organización coherente en relación a los medios culturales y económicos disponibles.

f) La Revolución se consolida y se reinterpreta teóricamente para justificar su forma final.

La herencia de la Revolución francesa La Revolución Francesa fue una enorme convulsión social en la que emergieron ideas y propuestas que removieron el viejo orden y abrieron las puertas de la libertad y emancipación humana hacia un horizonte que iba mucho más allá de los resultados que finalmente se obtuvieron.

Fue una revolución burguesa, pero como diversos autores han apuntado, muy particular. Las condiciones históricas no permitieron un cambio negociado entre aristocracia y burguesía como en Inglaterra, porque la crisis del trigo (que movilizó efectivamente por hambre a las clases populares), no permitía a la aristocracia reconvertir sus explotaciones feudales en capitalistas. Frente a esa resistencia, la burguesía tuvo que aceptar la movilización de las clases populares (sans culottes) para desplazar violentamente a la nobleza, que no aceptaba negociar la perdida del diezmo y sus privilegios jurídicos en un contexto de crisis. Sin embargo una vez las capas populares estuvieron movilizadas y percibieron que podían literalmente cortar la cabeza de quien siempre les había mandado, reformularon sus aspiraciones de manera mucho más ambiciosa.

Estos grupos percibieron que no sólo eran explotados por la nobleza, sino que los especuladores, los rentistas, los acaparadores, formaban parte de los explotadores aunque no fueran de sangre noble. Por las razones antes expuestas, durante un tiempo la burguesía se radicalizó, desplazando a los girondinos (partidarios de la negociación con el rey) por los jacobinos, que se apoyaron en las clases populares y aceptaron ciertas medidas socializadoras (impuestos, precios máximos, requisas) de manera coyuntural, para poder imponerse militarmente a una nobleza que se resistía ferozmente a los cambios, porque a diferencia de Inglaterra le era muy difícil convertirse en propietarios capitalistas. En ese periodo aparece por primera vez una corriente socialista autónoma de los jacobinos, con los sectores agrupados bajo Hèbert.

Un aspecto muy relevante de ese periodo es el recurso al Terror. La inseguridad en las fronteras se resuelve recurriendo a una “Dictadura” transitoria para liquidar a la nobleza conspiradora, pero ese Terror anula también las formas democráticas de participación y convierte la lucha política en una lucha de lideres jacobinos contra reaccionarios, prescindiéndose de la iniciativa popular. La burguesía utilizó su poderoso Comité de Seguridad Pública para anular los Tribunales Populares, la lucha abierta de ideas de los clubs políticos y la prensa. De hecho el Terror llevó la revolución al terreno de las nuevas élites, haciéndola pasar de las calles a los comisarios y prefectos.

En ese contexto de desmovilización, una vez la burguesía, que era hegemónica entre los jacobinos, vio que tenía la situación controlada frente a la nobleza y la iglesia, pasó a aplicar el Terror sobre los Herbistas y empezó a ejecutarles. Para mantener las formas a Hèbert se le ejecutó junto a Danton (dirigente girondino), para dar la imagen de aplicar equitativamente el Terror hacia la derecha y la izquierda.

Pero Robespierre, dirigente de los jacobinos, hizo un mal cálculo con la liquidación de los dirigentes populares, porque una vez liquidada la izquierda, la gran burguesía ya no necesitó a los jacobinos. A los pocos meses sobrevino la reacción Termidoriana y fue Robespierre quien a su vez acabó pasando por la guillotina.

Es tras ese periodo donde surge con fuerza la voz de Babeuf, quien recogiendo sistemáticamente la difusa ideología de Hèbert planteará la necesidad de una nueva revolución que complete la obra iniciada en 1789 estableciendo una sociedad comunista. Así planteará la abolición de la herencia y una profunda reforma agraria que convierta en iguales a los ciudadanos y por tanto radicalice la democracia hasta la igualdad. Babeuf ocupa un destacado lugar en los primeros capítulos de las historia del movimiento y pensamiento socialista.

Napoleón1 cerró los clubs políticos que difundían abiertamente las ideas de Babeuf y este pasó a la clandestinidad. En ella surge otra innovación de Babeuf, su táctica conspirativa. Esta se basaba en articular una estructura piramidal dirigida por un Comité de 7 personas, que preparaba una insurrección armada2. Su técnica insurreccional se basa en una preparación muy cuidada de toda la operación como acción militar a cargo de un grupo clandestino de activistas comprometidos, que pretendían tomar la dirección de las masas. Los iguales se organizaron en células independientes entre sí, cuyos miembros desconocían a los de otras células, apelaron directamente a la clase obrera de París utilizando el periódico como mecanismo de propaganda, formaron células en los barrios, pueblos, ejército y policía. Desde entonces los métodos de Babeuf quedarían como modelo para la revolución socialista: Blanc, Blanqui o Lenin se inspiraron en la idea de hacer la revolución por medio un partido firmemente estructurado que crease las condiciones ideológicas y organizativas del cambio.

Una segunda contribución de Babeuf es su plan de acción a aplicar tras el triunfo de la revolución. Frente a los socialistas utópicos posteriores que confían en el automatismo espontáneo social, Babeuf cree que la tarea de transformación de la sociedad sólo puede ser ejecutada por una dictadura revolucionaria, provisional, que tiene como fin asegurar la transición a una auténtica situación de igualdad. Una vez distribuida la riqueza y consolidada la igualdad entre las personas, la Dictadura daría paso a una amplia democracia. Esta idea seria recogida por autores como Marx y Lenin, que formularán en un sentido parecido su concepto de Dictadura del Proletariado como forma de gobierno transitorio para las revoluciones en que se verán implicados (Comuna de París en 1871 y Revolución Rusa en 1917).

Babeuf quiere instaurar la felicidad, es decir, la igualdad en el goce de los bienes. Hay que instaurar la igualdad económica y, sobre ella, la igualdad política. La idea fundamental es la distinción aprendida del feudalismo entre dominio directo y dominio útil. Aquél ha de ser un dominio de la sociedad. Hay que construir, por tanto, la propiedad colectiva de la tierra. Para ello la dictadura provisional comenzará por incautarse de los bienes pertenecientes a los emigrados y los enemigos de la república, y procederá a una redistribución de la riqueza. Esto preparará al pueblo para el segundo y definitivo paso que es la abolición de la propiedad. Paso que se dará paulatinamente mediante la abolición de la herencia, de modo que en el curso de una generación toda la riqueza pase a ser propiedad social. El
uso de esta propiedad sería individual o familiar. La familia sería el agente de la producción, la cual permitiría atender a las necesidades de todos, porque el trabajo sería mucho más abundante y eficaz. Además, el trabajo libre se convertiría en realización personal. La producción estaría entregada a agentes individuales; pero no la distribución. Habría graneros colectivos que recogerían la producción, administrados por funcionarios elegidos. El pueblo se habría convertido en una comunidad de iguales, trabajadores sin propiedad privada, sin avaricia, pero llenos de virtud moral. Las grandes ideas morales de la humanidad y la revolución (Libertad- Igualdad-Fraternidad) son las que están empujando el pensamiento comunista de Babeuf. Es un comunismo para una sociedad rural, frugal, que entonces empezaba a desaparecer.

Pero lo que tiene más interés es observar cómo Babeuf define el estado en la sociedad socialista. Para definir la forma ideal de gobierno se inspira en los conceptos enunciados por Rousseau: “Para que el estado social sea perfeccionado, es necesario que cada uno tenga lo suficiente y que nadie tenga en demasía” y por Robespierre: “La finalidad de la sociedad, dice en su Declaración de los Derechos, es la felicidad común, es decir, evidentemente, la felicidad igual de todos los individuos, que nacen iguales en derechos y en necesidades.

Sobre esa base hace la formulación de cual es el objetivo de la organización del gobierno socialista que propone cuando enuncia me he comprometido con el pueblo a mostrarle el camino de la felicidad común; a guiarle hasta el fin, a pesar de todos los esfuerzos del patriciado y del monarquismo; a hacerle conocer el porqué de la revolución; a probarle que ésta puede y debe tener por último resultado el bienestar y la felicidad, la suficiencia de las necesidades de todos.

Bolívar: La lectura latinoamericana de la Revolución Francesa Bolívar entrará en contacto con la Revolución Francesa en España en 1800 a través del Marqués de Urdariz. Este caraqueño asentado en Madrid le facilitará el acceso a la lectura de textos que llegaban clandestinamente a España. También en su casa tendrá ocasión de participar en animadas tertulias de círculos liberales españoles. Entre septiembre de 1801 y abril de 1802 estará en Francia, cinco años después de la ejecución de Babeuf. Aunque se confiesa admirador de Napoleón en ese momento, es más que probable que tuviese acceso a las publicaciones de Marat, Robespierre y Babeuf que circulaban en esos años. Es cualquier caso parece seguro que debió entrar en contacto al menos con las ideas de estos pensadores, a través de tertulias y conversaciones, puesto sus ideas circulaban oralmente en una Francia aún en efervescencia post-revolucionaria.

Después de la muerte de su primera mujer, entre 1803 y 1806 volvería Europa para visitar Madrid, Londres, París, Viena, Milán, Roma y Nápoles, regresando por Estados Unidos, donde visitó varias de sus ciudades del Atlántico. Bolívar conocerá, acompañado en parte de su viaje de su querido maestro Simón Rodríguez, una Europa convulsa bajo las guerras napoleónicas, que hunden a la monarquía española en una profunda crisis. Aparte de una componente personal para recuperarse de la muerte de su mujer, el viaje tuvo un interés político. Parece claro que le atrae el dominio en el manejo de los bienes del estado y todo aquello que puede ser útil para el bienestar de su patria. Puso especial atención a la relación de influjo y veneración que había logrado Napoleón con el pueblo francés en esos días de gloria. En Roma, rodeado de los recuerdos de la época republicana, se consolidó su convicción plena de que debía lucha por la libertad de los pueblos americanos y de que esa era tarea a ejecutar de ahí en adelante. Ello culmina en el juramento del Monte Sacro. Su último viaje a Europa con Luis
López Méndez y su antiguo maestro Andrés Bello será como diplomático a Londres, ya en una delegación de Venezuela en 1810.

Su pensamiento combinó el conocimiento de las ideas más avanzadas de su tiempo con las que había entardo en contacto en la convulsa Europa, junto la vivencia de una realidad hispanoamericana impregnada de opresión y mestizaje. No está de más resaltar que precisamente esa toma de contacto era muy superior a la de muchos intelectuales españoles, y ya no digamos de sus gobernantes, cada vez más cerrados en sus fronteras para hacer frente a la epidemia revolucionaria de Francia, por medio de un cordón sanitario intelectual que bloqueó correspondencia y el tráfico de libros.

Su pensamiento maduró lentamente a partir de ese poso adquirido. Su expresión más sólida quedará definida sólo tras muchos años y mucha práctica política. Bolívar conocerá la victoria y la derrota, se verá aclamado en su gloriosa entrada en Caracas en 1813, pero cercado deberá huir y exiliarse. Verá como el imperio español utiliza a los esclavos contra los criollos para evitar la independencia y observará la sólida fuerza de los pobladores llaneros dirigidos por Páez.

El Segundo Congreso de Venezuela, convocado por Bolívar, se reúne en Angostura el 15 de Febrero de 1819. Es en ese momento en que se expresa la máxima madurez política del Libertador, donde se expresan las ideas que van a permitir iniciar el combate definitivo por la Independencia. Lo que se inicia como una simple lucha por la independencia de una monarquía destruida por su degradación y por la invasión napoleónica, se convierte en una formulación nueva para una sociedad que solo ha conocido la opresión y la subordinación.

Las ideas-fuerza que expresa ese pensamiento son:

1) El carácter igual de los hombres frente el esquema imperial de castas devenidas de la voluntad divina. Los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad. Ello a pesar de que los hombres no son iguales entre si: La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las Leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social.

2) Una expresión fundamental de esta igualdad es la emancipación de los esclavos que instituye por Decreto en 1816. En Angostura plantea: La esclavitud rompió sus grillos, y Venezuela se ha visto rodeada de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido los instrumentos de su cautiverio en armas de Libertad. Si, los que antes eran Esclavos, ya son Libres: los que antes eran enemigos de una Madrastra, ya son defensores de una Patria. Esta emancipación resultaría determinante para dar soporte al programa independentista, pero se veía amenazada por los intereses de la clase criolla que hegemonizó ese proceso. Bolívar insiste en ese aspecto de su programa, porque predetermina el modelo de sociedad a que se aspira: imploro la confirmación de la Libertad absoluta de los Esclavos, como imploraría mi vida, y la vida de la República.

3) El gobierno no es un fin en sí mismo, no tiene una finalidad idealista, ni metafísica fuera de las necesidades de los hombres. El Estado debe servir a fines específicos y en función de cómo los cumple debe ser evaluado. Por tanto no existe un modelo de gobierno ideal a copiar de cualquier otro lugar, sino que se debe improvisar su arquitectura en función de examinar si cumple correctamente sus objetivos. No olvidando jamás que la excelencia de un Gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en su mecanismo. sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la Nación para quien se instituye.

4) Los objetivos supremos de la sociedad organizada deben definirse en función de sus resultados para el conjunto de la sociedad. Para Bolívar: El sistema de Gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política. Esta formulación radical de la función del Estado enlaza con la que Babeuf plantea desde su perspectiva socialista.

5) Pero este desarrollo debe realizarse armónicamente con las posibilidades que permite en ese momento la sociedad latinoamericana. Bolívar es muy consciente de lo limitado que es el punto de partida y de lo peligroso que puede ser un enfoque ideológicamente dogmático en ese contexto: Las reliquias de la dominación Española permanecerán largo tiempo antes que lleguemos a anonadarlas: el contagio del Despotismo ha impregnado nuestra atmósfera, y ni el fuego de la guerra, ni el específico de nuestras saludables Leyes han purificado el aire que respiramos. Y más adelante expresa: No aspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la legión de la Libertad, descendamos a la región de la tiranía.

6) La educación debe ser un motor de cambio.

7) El carácter continental de su obra. Si Hispanoamérica no genera un gran espacio político, se vera condenada a la marginalidad y a nuevas formas de dependencia.

Sin duda un indicador de hasta qué punto Bolívar se adelantó a su tiempo reside en el hecho de que la emancipación de los esclavos no fuera reconocida por los gobiernos posteriores hasta 1854 y que la unidad latinoamericana, ni tan siquiera lo que fue la Gran Colombia que presidio, aún hoy no se haya alcanzado.

El concepto de socialismo en el siglo XX No dispongo aquí del espacio suficiente para elaborar una análisis detallado de cómo evolucionó la idea y la praxis de socialismo a lo largo del siglo XX. Las ideas de Babeuf llegaron a través de Buonarroti, Blanqui, Marx y Lenin depuradas al siglo XX. Estos autores fueron superando el elitismo de Babeuf, articulando un análisis económico más profundo y una articulación conspirativa más efectiva (más política y menos militarista) y participativa (de un partido con un líder en que sólo fluye información de arriba abajo, se pasa a un partido con participación de la base y flujo de información en doble dirección).

La evolución del pensamiento y acción socialista ha sido compleja. Ha generado grandes resultados: crecimiento industrial en países atrasados, generalización de las políticas de bienestar en la sanidad y la educación, terminó con el viejo sistema colonial, y se opuso al recurso a las guerras imperialistas. Pero no ha estado exento de dificultades y errores. En general se observa en el siglo XX una praxis socialista cargada de clichés, esquematismos y uniformidad de un proceso que tiene mucho de eurocentrista.

El frío juez de la Historia nos informa que en último término buena parte de estas formulaciones finalmente fracasaron, a pesar de sus éxitos iniciales. Hoy esos procesos deben ser analizados minuciosamente para extraer de ellos las experiencias positivas y negativas. Pero este estudio no puede ser objetivo. Para unos se trata de estudiar esas revoluciones para evitar que los de abajo vuelvan a rebelarse. Para otros se trata de estudiarlas para ver donde se equivocaron y lograr avanzar allá donde se encallaron. Para los primeros vale cualquier cosa para desprestigiarlas y desanimar a los de abajo de que osen cambiar el mundo. Para los segundos es imprescindible conocer la verdad y los datos para evitar tropezar con el mismo error.

Desde mi punto de vista, algunos de los errores en el siglo XX tienen su raíz en Babeuf. Se trata de conceptos que se han mantenido y están en la base de las crisis del socialismo del siglo XX, en particular me interesa insistir en dos:

1) El concepto de Dictadura del Proletariado. Tal como deviene del jacobinismo y de Babeuf, es un planteamiento incoherente y con alto riesgo político. Es incoherente porque si se aspira a representar a la mayoría, no hay razón para sustituir la democracia. Y es arriesgado porque promueve procesos políticos de sustitución del sujeto revolucionario por una burocracia que acaba teniendo intereses particulares que se apartan de los de la mayoría. De hecho en Francia tenía la posible justificación de que no era fácil pasar de la democracia censitaria (sólo votaban los ciudadanos que pagaban impuestos y tenían domicilio fijo: la burguesía) a la democracia universal en una sociedad sin medios de gestión y con alto analfabetismo. En el caso de Rusia se empleó otra justificación basada en que el proletariado era minoritario respecto del campesinado (pero nótese el absurdo de que se desarrollara un modelo de socialismo opuesto a los intereses de los campesinos). En el mundo de hoy, los trabajadores son tan mayoritarios respecto a sus explotadores que no es posible ni tan siquiera emplear las precarias justificaciones que se dieron en el pasado. Lo que necesita la “transición” no es una Dictadura sino más participación, más democracia. El gran problema de los procesos revolucionarios es cómo mantener el máximo periodo de tiempo posible la movilización social, hasta barrer los fundamentos de los viejo, sabiendo que lo natural en una sociedad no es la “revolución permanente” sino la paz social. La mayoría de las personas solo participa políticamente en situaciones de tensión y prefiere dedicarse a sus asuntos (familia, trabajo, ocio, etc.) si puede delegar la actividad política o cree que su movilización no sirve para nada.

2) La mitificación del Terror como medio de cambio. Aunque Babeuf fue muy crítico con el Terror jacobino, que quitó el protagonismo a la sociedad en beneficio de la élite política y desplazó el control de la revolución de las calles a las comisarías, su conspiración militarista después del Termidor de hecho contiene una fuerte añoranza de los medios violentos de esa fase de la revolución. Además, sus herederos -y especialmente Bouanarroti, que es el único conspirador que se escapa de la muerte y años después dejará el único testimonio escrito-, aún serán más partidarios de medir la revolución por los litros de sangre derramada. El Terror selecciona una elite ejecutora que empieza por silenciar al adversario y acaba por silenciar a toda la sociedad: sin palabra no hay movilización, y sin movilización social no hay revolución.

Pero por otra parte hay aspectos de los planteamientos de Babeuf que fueron olvidados en la tradición marxista y que hoy justamente aparecen reivindicados. Por ejemplo el carácter finalista de los gobiernos. ¿Qué define el carácter socialista de un gobierno? ¿Cómo debemos medir la eficiencia de un gobierno? ¿Cómo podemos evaluar su coherencia con los objetivos socialistas? Para Marx la función del gobierno es la socialización de los medios de producción. En la revolución soviética esto se acabará traduciendo en que se mide el socialismo por el porcentaje de medios de producción estatalizados. Esta percepción se basa en un análisis teórico del proceso de producción, pero puede esconder, al movernos de la teoría a la realidad, una cierta simplificación sobre las alternativas posibles
(propiedad privada individual o estatal). Los trabajadores soviéticos y de otros países acabaron advirtiendo que ese modelo se podía convertir en un capitalismo de Estado. Ello también está relacionado con el dilema de cómo se controla este Estado, y es claro que sin democracia es difícil que éste se mantenga largos periodos al servicio de la mayoría. Pero existe una forma alternativa definitoria de medir el grado de socialismo que no está caracterizado por unos parámetros teóricos de las formas de propiedad, sino por los resultados sociales obtenidos. Aquí, la orientación de Babeuf, que reformuló Bolívar, en el sentido de que El sistema de Gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política resulta muy superior a aquella que mide el socialismo por el peso de la propiedad estatal de los medios de producción.

Adoptar indicadores de resultado social (esperanza de vida, distribución de la riqueza, consumo, etc.) permite disponer de criterios para evaluar desde una perspectiva socialista nueva si es mejor en un caso concreto una propiedad individual, cooperativa, municipal, regional o estatal. Ello no supone negar el análisis teórico, que puede y que debe contribuir al debate, sino insistir en que al final lo que debe decidirnos son los resultados prácticos y no la teoría.

Así, por mucho que diga la teoría, si un fontanero con su empresa individual me atiende mejor que una empresa del Estado, el socialismo debe preservar la existencia de ese tipo de empresa individual. Ello no sólo redunda en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de esa sociedad socialista, sino que permite extender coherentemente esa misma regla a la crítica estructural de las sociedades capitalistas. Obsérvese las virtudes conmutativas de esa regla. Así, bajo condiciones de capitalismo, los mismos partidarios de ese nuevo socialismo frente a un monopolio como el servicio de electricidad si demuestran (y ello es bien fácil) que atiende mejor al ciudadano cuando es público que cuando es privado, pueden sostener que no es oportuna su privatización, no tan sólo desde una perspectiva teórica socialista, sino porque es la opción en la práctica más racional. En este caso son los voceros del capitalismo quienes aparecen como ideólogos a la defensiva, si sostienen que esa producción debe ser privada por principio, aunque funcione peor que bajo un régimen público.

Evidentemente los neoliberales seguirán sosteniendo las privatizaciones porque su problema no es teórico sino práctico: apropiarse de los grandes beneficios del tejido económico. Sin embargo, un enfoque emancipador fundamentado en elementos empíricos racionales y demostrables facilita mucho más la articulación y hegemonía de una conciencia opuesta al neoliberalismo.

En este sentido tiene relevancia considerar, en la definición del socialismo del siglo XXI, el pensamiento de Bolívar. No solo tiene elementos que lo hacen cercano a las tradiciones marxistas (negación de la esclavitud y el racismo o planteamiento internacionalista en la aspiración política continental), sino que además tiene elementos que se inspiran en la tradiciones socialistas de la Revolución Francesa, que aparecen por esa vía de manera oportuna con voz propia en la reflexión abierta sobre el socialismo en el siglo XXI.

El proceso en Venezuela y sus bases teóricas Este siglo está empezando con un proceso de emancipación social de nuevo tipo en Venezuela, que llama poderosamente la atención en todo el mundo, pero muy especialmente en Latinoamérica. Este proceso tiene elementos particulares derivados de su situación específica y otros vinculados a la globalización. Se trata de un proceso de emancipación nacional, que frente al hegemonismo de EEUU (que expresa políticamente el paradigma del neoliberalismo en el mundo y particularmente en Latinoamérica), sintetiza la tradición europea socialista y la tradición continentalista y popular Bolivariana

El preámbulo de la presente revolución fue el Caracazo, una rebelión popular que surge espontáneamente en febrero de 1989 ante la quiebra de los precarios sistemas de protección social de Venezuela y que acaba en una masacre. Se trata de una represión dirigida por un gobierno formalmente socialdemócrata, que llevó a un total desprestigio de las fachadas partidarias que encubrían políticas neoliberales. La formulación de la alternativa se plasmó primero insurreccionalmente por un núcleo de militares bolivarianos que, tras fracasar en 1992, reaparecen por la vía electoral en forma de un movimiento progresista cívico-militar que reivindica, frente a la destrucción neoliberal del país, la tradición y el pensamiento de Simón Bolívar.

Los adversarios de los cambios y parte de los teóricos de izquierda denuncian la supuesta inconsistencia de ese bagaje teórico que fue formulado por Chávez como un árbol de tres raíces: Bolívar (igualdad, libertad e integración latinoamericana), Ezequiel Zamora (soberanía popular y unidad cívico-militar) y Simón Rodriguez (educación popular).

Hoy resulta que tal bagaje sí ha sido suficiente para crear un bloque de cambio que ha resistido desde 1998 todas las confrontaciones electorales, golpes de estado, presiones del gran hermano (y de algún hermano enano), bloqueos... Y no solo ha resistido, sino que ha ido cohesionando las clases populares con una fuerza inusitada en estos tiempos de reflujo popular. Su éxito político es la mejor prueba de la utilidad de ese bagaje teórico.

Sin embargo, ello no se debe a una casualidad. Por el contrario, en Venezuela se ha desarrollado una nueva propuesta que tiene una sólida base teórica en la perspectiva de emancipación. Se inserta por una parte en las tradiciones progresistas emancipatorias y por otra parte plantea una aproximación novedosa al socialismo que además de crear nuevas formulaciones es capaz de recuperar valiosas tradiciones que habían sido dejadas de lado en el siglo XX.

En el pasado año este proceso se ha reconocido como un proyecto socialista en construcción. Ello significa un salto cualitativo, en la medida que reconoce en qué tradición se inserta y representa una abierta convocatoria a encontrar complicidades entre los trabajadores de todo el mundo. Ese reconocimiento ha venido acompañado de una llamada a redefinir un nuevo socialismo. Se ha iniciado un debate sobre de qué socialismo se trata y cómo se puede implantar en forma concreta. Y aunque todo está abierto, ya en la práctica hay un gran camino recorrido. En cierta forma todo está por construir en la teoría y en la práctica, pero el pueblo de Venezuela ya está definiendo un nuevo modelo que nos orienta sobre cómo puede ser el socialismo del siglo XXI.

En este sentido hay que empezar a reconocer y destacar algunos nuevos elementos, que probablemente son la antesala para nuevos niveles de desarrollo social avanzado, pero que no pueden ser subvalorados, porque ya son construcción social nueva. Destacan entre ellos las siguientes características innovadoras de ese nuevo socialismo emergente:

-Democrático, respondiendo a las presiones externas no con el recurso fácil al Terror sino con más voz, más debate, más participación, implicando a más personas en el conflicto y renunciando a soluciones desde las elites. Consiguiendo que el furibundo ataque de los adversarios catalice la respuesta popular y se convierta en un boomerang para sus propósitos.

-Pacífico, a pesar de dotarse de los medios para defenderse, evita la provocación y el derramamiento de sangre hasta el límite de lo posible.

-Plural, rehuyendo la formación de un único partido que apueste por el cambio y mantiene una plural gestión del poder. Los partidos progresistas cooperan pero a la vez compiten entre sí electoralmente, manteniendo un sistema efectivo de control mutuo dentro del bloque transformador.

-Económicamente diverso, empleando toda la fuerza del Estado en el desarrollo de las infraestructuras y el comercio exterior, pero impulsando formas de gestión económica social, familiar e incluso privada.

-Empleando el mercado como medio de transmisión de información de precios y evitando el riesgo de corrupción y colapso que supone el centralizar en un único lugar la formación de precios. Ello sin renunciar a la gestión macroeconómica, unos presupuestos públicos agresivos y a construir un sector público potente pero no totalizador.

-Estructurando y reformando el Estado a través de un proceso constituyente que establece nuevas formas de participación (como la revocación) por medio de un sistema legal riguroso y transparente que profundiza la democracia en lugar de restringirla. En lugar de negar la voz a las minorías reaccionarias (como se hizo en Francia o Rusia), se le ha dado voz a los millones de excluidos que jamás habían sido censados.

En realidad este proceso no se ha gestado en ningún gran laboratorio ni universidad, sino interrelacionando las ideas de los dirigentes que apostaban por un cambio real con la iniciativa de millones de personas y las complejas circunstancias que envuelven el proceso. No es tan sorprendente porque también fue así en las grandes revoluciones del pasado, al menos en las etapas que fueron plenamente populares y movilizadoras. Hoy puede haber quien desde las torres de marfil siga negando la consistencia del cambio que se está desarrollando, criticando teóricamente la endeblez de la teoría que ha creado las condiciones para impulsar ese cambio. También hubo algunos que frente el trabajo de Galileo siguieron negando que la tierra girase alrededor del sol, rebuscando citas irrefutables en libros sagrados.

Quizás esos supuestos teóricos deberían empezar a pensar dónde se han equivocado, y empezar a buscar dónde está la fuerza de las ideas que están cambiando las cosas en este proceso. Pero no hay prisa, aún sin su concurso Venezuela y el mundo… sin embargo se mueven.

Notas 1. Con esa acción, este militar promovido por Robespierre se hizo perdonar su pasado ante la burguesía moderada, que vio en él al hombre capaz de llevar la Revolución a sus intereses y permitirle la estabilidad frente al levantisco pueblo francés. Napoleón emplearía las guerras imperialistas para enfriar los ánimos revolucionarios de las clases populares.

2. En cierta forma el modelo leninista de partido, parte de ese esquema simplemente complementándolo, con la circulación de información también en sentido inverso de la base a la cúpula.

PEQUENAS EMPRESAS. :DAVID Y GOLIAT. Por Mauro Ruvas :Chile

Pequeñas Empresas: David y Goliat



En Chile usamos demasiadas categorías para las empresas: microempresa, pequeña empresa, trabajador por cuenta propia, mediana empresa, MIPE, PYME, etc., los gringos con su tremenda orientación práctica han actuado como el Moisés bíblico y han separado las aguas en dos: "Big business and small business", o sea Grandes Negocios y Pequeños Negocios, el resto es complicarse de sobra. Todo aquel que vende menos de $120 millones al año y tiene menos de 50 trabajadores es una Empresa Pequeña, el resto es grande.

Dentro de las Empresas Pequeñas, están las empresas individuales, las empresas colectivas, los negocios de temporada, los micronegocios y un sin fin de categorías académicas, en función de los criterios que queramos utilizar en el momento: ventas, empleo, rubro, por ejemplo. Lo clave del asunto es entender que en el mundo de los negocios, no existen los pequeños, los medianos, los chicos y los grandes, es un tema bipolar: David contra Goliat, los pequeños y los grandes. Para las Grandes Empresas, el mercado y la libre competencia son su ambiente preferido, la selva es su escenario natural, durante siglos han estado habituadas a competir, a pelear, a destruir a los adversarios, a ganar, su lucha no es por la subsistencia, su lucha es por la riqueza, su relación con el Estado se orienta a eliminar regulaciones, tasas impositivas, obtener franquicias, flexibilizar la legislación laboral, básicamente requieren un Estado pequeño que no les entorpezca el desarrollo de sus negocios, no necesitan apoyo para financiar sus misiones comerciales, ni para mejorar su productividad, a lo sumo necesitan que se negocien tratados de libre comercios (para abrir mercados o para protegerse de importaciones) y la menor regulación posible.

Son los tiburones del acuario, los leones de la selva, han estado por siempre acostumbrados a la competencia, a despedazarse en función de porcentajes de mercado y de márgenes de ganancia, impactan en el medio ambiente, agotan los recursos naturales, buscan crecer y ser globales, están en la cima de la pirámide alimenticia de las empresas, son los fuertes del sistema, hablan golpeado y patean la puerta.

No dan mucho empleo en forma directa, si a través de la subcontratación, con lo que lo hacen el trabajo más precario e indigno y se cubren así de eventuales reclamos por incumplimientos laborales y legales, para eso están los débiles del sistema, los pequeños. Para las Pequeñas Empresas, el mercado es un medio ambiente hostil, la selva privilegia a los depredadores y las grandes fieras, no a los pequeños, ellos no saben competir, su lucha es por un medio de vida, ellos demandan del Estado, subsidios, créditos blandos, apoyo, apoyo y apoyo; es cierto, lo necesitan, que duda cabe, son las pequeñas empresas las que sumadas otorgan el 80% del empleo en este país, representando no más allá del 20% total de las ventas, es decir, son la fuente de redistribución de ingresos más alta de la economía, la gran empresa distribuye mal y poco, representan la diversidad del emprendimiento, están en todos los sectores económicos, principalmente el comercio y han sido un factor importante en alcanzar mejores condiciones de bienestar para muchas familias. Entonces, ¿Por qué es importante apoyar a las Empresas Pequeñas en Chile? Primero, por que en un entorno global cambiante (la selva cambia continuamente) son las Empresas Pequeñas las que por su tamaño, están mejor preparadas para ajustarse a estos cambios ambientales, la sociedad del futuro, es la sociedad del conocimiento y en eso las oportunidades son de los pequeños, asociados para enfrentar el proceso de captura de estas oportunidades de mercado, hoy, más que antes, el consumidor está mas informado es más selectivo y quiere más calidad por su dinero. Segundo, las Empresas Pequeñas son uno de los medios más importantes para la superación de la pobreza y la mejora en la distribución de ingresos. Los programas de superación de la pobreza generalmente otorgan transferencias (entregan el pescado) en cambio los basados en el emprendimiento entregan oportunidad y oportunidades de largo plazo (enseñan a pescar). Además el emprendimiento otorga la posibilidad a las personas de salir de la pobreza utilizando sus propias capacidades lo que asegura un menor retorno a la condición inicial de precariedad, el que emprende una vez, volverá a hacerlo. Tercero, las Empresas Pequeñas son la mayor fuente de generación de ingresos, por lo que son el instrumento más adecuado para reducir las tasas de desempleo, Durante el período de auge económico (años 1991-1996), las PYMES industriales (1) creaban, en promedio, 8% más de empleo cada año, muy por sobre el 1% de las empresas grandes.

La mayor parte de estos empleos se debían a la entrada de nuevas firmas. De esta forma, es indudable que una política que fomente la creación de nuevas PYMES implicará un fomento a la creación de nuevos empleos. Entre los años 1994 y 1998, la tasa de crecimiento de del número de pequeñas empresas fue de 20%, en cambio entre 1999 y el años 2001 disminuyó al 6%, lo que es más grave aún si se considera que el año 1999, después de la crisis asiática, el número total de PYMES empresas cayó en más del 5%. Sin duda, estas cifras se deben considerar al momento de intentar entender por qué el empleo a nivel nacional se mantiene tan bajo. Cuarto, por su cantidad, las Pequeñas Empresas en Chile representan más de un millón de emprendedores y empresarios y más de tres millones de trabajadores, por lo que cualquier política pública de apoyo a este sector se convierte en una política que apunta al corazón de la clase media de nuestro país. Lamentablemente la discusión se centra en la parte visible del iceberg, dejando fuera los problemas de fondo (que no se ven) y que tienen relación con el nivel de distribución de ingresos en nuestro pais y con la capacidad de generar equidad en los procesos de Generación de Oportunidades. (1) Que son aquellas para las que se cuenta con mejor información debido a la existencia de la encuesta ENIA

UN SOCIALISMO PARA EL SIGLO XXI

UN SOCIALISMO PARA EL SIGLO XXI
Por François Houtart

La hegemonía global del capitalismo, en su forma neoliberal, permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital. El proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada sociedad.




A este propósito, podemos proponer tres niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos y culturales, y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis como base de discusión.



Introducción

El socialismo es un proyecto antes que un concepto. Por esta razón es necesario abordar el contenido como paso preliminar a la utilización de la palabra. De hecho, ¿qué es el socialismo hoy? ¿Se trata del estalinismo, del maoísmo, de Pol Pot, de la socialdemocracia, de la tercera vía? Estamos ante la plena ambigüedad, lo que exige un nuevo cuadro de reflexión.

Sin embargo, hay una gran urgencia frente a la destrucción social y ambiental provocada por el modelo económico contemporáneo. La hegemonía global del capitalismo, en su forma neoliberal, no solamente fue edificada sobre nuevas bases materiales (las tecnologías de información y de comunicación) sino que permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital («subsunción», según Carlos Marx). No solo se trata hoy de una subordinación real, es decir, dentro del proceso mismo de la producción a través del salario, sino también formal, o sea por medios financieros (precios de las materias primas y de los productos agrícolas, deuda externa, paraísos fiscales, fiscalidad interior que promueve la riqueza individual) y por medios jurídicos (normas de las organizaciones internacionales, como el FMI, el Banco Mundial, la OMC).

Este último tipo de subordinación afecta a todos los grupos humanos tanto por la destrucción ambiental como por la sumisión a la ley del valor. Hoy día, los pueblos indígenas están afectados en su posibilidad de supervivencia por la explotación de los bosques o la destrucción de la biodiversidad; las mujeres son las primeras víctimas de la privatización de la salud, el agua, la electricidad; los pequeños campesinos son desplazados por las empresas trasnacionales del agrobusiness. De hecho, la vida de la humanidad en su conjunto está siendo agredida. Las consecuencias para la sociedad son profundas porque este proceso agudiza las contradicciones dentro de todas las relaciones entre individuos, no solo por la desigualdad económica y social creciente, sino por un aumento de los conflictos de género, de razas o de castas.

Por estas razones, el proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada sociedad. La conciencia de que no se puede humanizar el capitalismo constituye la base de un nuevo proyecto concreto. A este propósito podemos proponer tres niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos y culturales y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis como base de discusión.



1. Los objetivos o la utopía

¿Qué sociedad queremos? Esta pregunta puede parecer muy general, un conjunto de ideas abstractas, un sueño. Pero no seríamos seres humanos si se suprimiera la capacidad de soñar. Queremos vivir en una sociedad humana de cooperación y paz. Ya eso significa que no queremos vivir en un mundo de pura competitividad y agresión. Desde su inicio tal perspectiva introduce una contradicción con la sociedad neoliberal. Para definir de manera más concreta lo que podemos llamar la utopía, se pueden distinguir cuatro objetivos o principios, según las ya citadas dimensiones ecológica, económica, política y cultural.

1) Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales

Existe una simbiosis fundamental entre la naturaleza y el ser humano. La naturaleza es fuente de vida (la pachamama, tierra-madre, como dicen los pueblos indígenas de América del Sur). No se puede agredirla ni destruirla sin atentar contra la vida humana. La naturaleza no puede ser explotada en función de una racionalidad puramente instrumental, característica del tipo de modernidad vinculada económica y culturalmente con el capitalismo. Ello resultaría en la destrucción progresiva de la naturaleza. El «grito de la tierra», como escribe Leonardo Boff, se llama desertificación, deterioro del clima, gripe aviar, sida...

Este principio de la prioridad de la utilización renovable significa el rechazo a modos de producción y actividades que destruyen de manera irreversible el ambiente natural. El uso de recursos no renovables será el objetivo de una gestión colectiva, asegurando así su racionalidad. Sin embargo, este principio forma solamente una parte de la realidad y debe entrar en


2) Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio

Esta distinción, hecha por Carlos Marx, es útil para pensar el futuro. El valor de uso es lo que contribuye a la calidad de la vida humana en todas sus dimensiones. El valor de cambio es el mercado, que tiene una función subordinada al valor de uso. Sin embargo, dentro de la lógica del capitalismo, el mercado domina hoy no solamente la actividad económica, sino toda la organización colectiva de la vida humana. Para el capitalismo no existe valor económico si el trabajo, los bienes y los servicios no se transforman en mercancías. Es lo que se llama la imposición de la ley del valor, que según Franz Hinkelammert, significa el fin del sujeto. Los seres humanos están sometidos a esta ley que invadió la realidad social sometiendo a la humanidad en su totalidad a la lógica del capitalismo. Es por eso que Karl Polanyi, economista estadounidense historiador del capitalismo, concluye en que es necesario reinsertar la economía en la sociedad.

3) Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva

La participación democrática, es decir, el poder de decisión del sujeto humano, no puede ser limitado al sector político. En este sentido, se puede decir que toda la realidad es política, empezando por la economía. El principio de la participación democrática tiene que aplicarse a todos los niveles de la vida humana colectiva, desde el local hasta el global.

4) Interculturalidad

Todas las culturas participan en la vida cultural y espiritual de la humanidad. Ninguna de ellas puede ser eliminada o marginalizada. Eso incluye todas las expresiones culturales, el derecho, la ciencia, las religiones y las espiritualidades. Las transformaciones que derivan de intercambios, de enriquecimiento mutuo, son bienvenidas porque la cultura no es estática.

Sobre la base de los cuatro principios expuestos se plantea el problema de los medios.



2. Los medios

No basta con afirmar principios. Construir otra sociedad significa aplicar medios para que ellos puedan ser realidad.

1) La relación con la naturaleza

Para llevar a cabo el primer principio de predominio de una utilización renovable podemos proponer tres medios principales. El primero es la apropiación pública de los recursos naturales esenciales para la vida, como el agua, las semillas, el aire. Estos recursos constituyen el «patrimonio de la humanidad» y deben escapar de la ley del valor, tal como está definida por el sistema económico capitalista.

La revalorización de la agricultura campesina es otro medio necesario. Se trata de luchar contra la concentración productivista de la tierra o de los productos agrícolas en manos de empresas trasnacionales que destruyen la naturaleza sin hablar de los desastres sociales y de promover una agricultura orgánica. En tercer lugar, la tarea fundamental de regeneración de la atmósfera, de los suelos, de las aguas y finalmente del clima.

2) El predominio del valor de uso sobre el valor de cambio

Existen varios medios para este predominio en específico. Solamente queremos señalar algunos de ellos.

• Promover la producción orientada hacia la mayoría de las poblaciones con la utilización de instrumentos públicos, lo que se opone al modelo de desarrollo actual que favorece un crecimiento económico espectacular de solamente 20% de la población. Eso es la consecuencia de la lógica del capitalismo, que necesita generar fuertes poderes de compra de una minoría para absorber una producción sofisticada, contribuyendo así a la acumulación del capital.

• La introducción de elementos cualitativos en el cálculo económico, como el bienestar (la calidad de vida), el entorno ecológico, la seguridad alimentaria. Las decisiones serán muy diferentes si se tomaran en cuenta estos elementos en los cálculos de los costos de producción y de intercambio.

• Limitar la influencia del capital financiero mediante un impuesto sobre los flujos internacionales, la abolición de los paraísos fiscales y del secreto bancario y la supresión de la deuda externa de los pueblos del Sur.

• Abolición de las patentes en su forma actual y adaptación del derecho de autor, para evitar el monopolio de las trasnacionales.

• Revalorización de la empresa como lugar de trabajo común a fines sociales y no como fuente de riqueza para los accionistas.

• Reconocimiento y valorización de los empleos no reconocidos (mujeres en el hogar) o desvalorizados (servicio social, servicio de salud) y creación de empleos para sectores cualitativos de interés colectivo (mejoramiento de la calidad de vida, servicios personales, etcétera).

• Constitución de un seguro social generalizado bajo control público.

• Revalorización del servicio público como servicio a la colectividad y no como atención a «clientes».

3) El principio de la democracia

La democracia no es solamente un fin, sino también un medio. En este sentido se debe extender la democracia representativa a todos los niveles de la actividad colectiva, incluyendo el sector económico. Sin embargo, se necesita también la promoción de la democracia participativa o directa como incremento del control popular en los mismos sectores. No se trata solo de la dimensión territorial (pueblos, barrios, aldeas), sino también de las empresas y de las administraciones.

4) El principio de interculturalidad

Los medios en este sector son también diversos, con prioridad a lo siguiente:

• Afirmar y concretar el derecho de los pueblos frente al derecho de los negocios, lo que significa un cambio fundamental de la filosofía de los organismos internacionales, financieros y comerciales.

• Protección de las culturas por medidas adecuadas en los diversos sectores de sus expresiones.

• Socialización de los resultados de la ciencia, sin monopolio industrial o particular.

• Afirmación de la laicidad del Estado, como base del diálogo filosófico y espiritual y del ecumenismo.



3. Las estrategias

Para poder aplicar los medios susceptibles de concretar los principios hay varios niveles de estrategias.

• Deslegitimar el capitalismo, como expresión de una modernidad deshumanizante, lo que significa la utilización de todos los espacios posibles para el desarrollo de un pensamiento crítico en los sectores de la economía, de la ecología, de la política y de la cultura. En este sentido, los foros sociales han cumplido un papel importante: el desarrollo progresivo de una conciencia colectiva.

• Acelerar la creación de actores colectivos a nivel global, a través de redes de resistencia (un ejemplo es Vía Campesina).

• Renovar el campo político de la izquierda, con la convergencia de varias organizaciones políticas (no se puede pensar en un partido único detentor de toda la verdad) y la centralidad de la ética en las prácticas políticas.

• Promover la emergencia de un nuevo sujeto histórico, que no estará solamente constituido por los trabajadores asalariados, sino por todos los grupos afectados en su vida por el sistema capitalista: pequeños campesinos, mujeres, pueblos autóctonos, etcétera.

• Buscar la centralidad de la ética como actitud colectiva e individual, en coherencia con la utopía, lo que implica una institucionalización de los procesos sociales y políticos como base de los comportamientos individuales y una redefinición permanente de los aspectos concretos de la ética, con la contribución de todos.

Podemos concluir que si es eso a lo que llamamos socialismo, se trata de un proyecto profético y constructor, capaz de contradecir la «barbaridad» y de traducir a la vez en un proyecto poscapitalista la defensa de la dignidad humana y el amor al prójimo.

Publicado:
Comite Distrital de VILLA EL SALVADOR
Partido Socialista Revolucionario

18-11-008

SOCIALISMO ES EL NOMBRE POLITICO DEL AMOR Por FRAY BETTO

Por Frei Betto.

¿Por qué el socialismo, teóricamente una alternativa humanitaria al capitalismo, fracasó en Europa y en Asia? El capitalismo tuvo la habilidad de, al privatizar los bienes materiales, socializar los bienes simbólicos.




Dentro de la champa de una favela una familia miserable, desprovista de sus derechos básicos como alimentación, salud y educación, puede soñar con el universo onírico de las telenovelas y creer que, mediante la lotería, la suerte, la iglesia que le promete prosperidad, o incluso a través de la ilegalidad, llegará a tener acceso a los bienes superfluos.

El socialismo cometió el error de, al socializar los bienes materiales, privatizar los simbólicos, por eso confundió la crítica constructiva con contrarrevolución, cercenó la autonomía de la sociedad civil al enganchar al partido los sindicatos y los movimientos sociales, cohibió la creatividad artística por el realismo socialista; permitió que la esfera de poder se transformase en una casta de privilegiados distantes de los anhelos populares, y cedió a la paradoja de obtener grandes avances en la carrera espacial sin ser capaz de suprimir debidamente el mercado minorista de géneros de primera necesidad.

Hoy queda Cuba como ejemplo de país socialista. Todos conocemos los desafíos que la Revolución enfrenta en vísperas de su medio siglo de existencia.

Sabemos de los efectos nefastos del bloqueo impuesto por el gobierno de los EE.UU. y de cómo la caída del muro de Berlín deterioró la economía de la isla.

A pesar de todas las dificultades, en estos 49 años la Revolución logró asegurar a 11.2 millones de habitantes los tres derechos básicos: alimentación, salud y educación. Elevó la autoestima de la ciudadanía cubana, que tan bien se expresa en sus victorias en los campos del arte y del deporte, así como en la solidaridad internacional, a través de miles de profesionales de las áreas de la salud y la educación presentes en más de un centenar de países del mundo, generalmente en regiones inhóspitas marcadas por la pobreza y la miseria.

¡El socialismo cubano no tiene el derecho de fracasar! Si sucediera, no será Cuba solamente la que, como símbolo, desaparecerá del mapa, como sucedió con la Unión Soviética. Sería la confirmación de la funesta previsión de Fukuyama, de que "se terminó la historia"; la esperanza -una virtud teologal para nosotros, los cristianos- se acabó; murió la utopía; y venció el capitalismo, venció para unos pocos -20% de la población mundial que usufructúa sus avances- sobre una montaña de cadáveres y de víctimas.

Los amigos de la Revolución cubana no esperamos de Cuba grandes avances tecnológicos y científicos, servicios turísticos de primera clase, medallas de oro en justas deportivas. Esperamos más: la acción solidaria de que hablaba Martí; la felicidad de un pueblo construida en base a valores éticos y espirituales.

El principio evangélico de compartir los bienes; la creación del hombre y la mujer nuevos, como soñaba el Che, centrados en la posesión, no de los bienes finitos sino de los bienes infinitos, como generosidad, despego, compañerismo, capacidad de hacer coincidir la felicidad personal con los avatares comunitarios.

En resumen, esperamos que en Cuba el socialismo sea siempre sinónimo de amor, que significa entrega, compromiso, confianza, altruismo, dedicación, fidelidad, alegría, felicidad. Pues el nombre político del amor no es otro que socialismo.

.Fuente: viejoblues