Pequeñas Empresas: David y Goliat
En Chile usamos demasiadas categorías para las empresas: microempresa, pequeña empresa, trabajador por cuenta propia, mediana empresa, MIPE, PYME, etc., los gringos con su tremenda orientación práctica han actuado como el Moisés bíblico y han separado las aguas en dos: "Big business and small business", o sea Grandes Negocios y Pequeños Negocios, el resto es complicarse de sobra. Todo aquel que vende menos de $120 millones al año y tiene menos de 50 trabajadores es una Empresa Pequeña, el resto es grande.
Dentro de las Empresas Pequeñas, están las empresas individuales, las empresas colectivas, los negocios de temporada, los micronegocios y un sin fin de categorías académicas, en función de los criterios que queramos utilizar en el momento: ventas, empleo, rubro, por ejemplo. Lo clave del asunto es entender que en el mundo de los negocios, no existen los pequeños, los medianos, los chicos y los grandes, es un tema bipolar: David contra Goliat, los pequeños y los grandes. Para las Grandes Empresas, el mercado y la libre competencia son su ambiente preferido, la selva es su escenario natural, durante siglos han estado habituadas a competir, a pelear, a destruir a los adversarios, a ganar, su lucha no es por la subsistencia, su lucha es por la riqueza, su relación con el Estado se orienta a eliminar regulaciones, tasas impositivas, obtener franquicias, flexibilizar la legislación laboral, básicamente requieren un Estado pequeño que no les entorpezca el desarrollo de sus negocios, no necesitan apoyo para financiar sus misiones comerciales, ni para mejorar su productividad, a lo sumo necesitan que se negocien tratados de libre comercios (para abrir mercados o para protegerse de importaciones) y la menor regulación posible.
Son los tiburones del acuario, los leones de la selva, han estado por siempre acostumbrados a la competencia, a despedazarse en función de porcentajes de mercado y de márgenes de ganancia, impactan en el medio ambiente, agotan los recursos naturales, buscan crecer y ser globales, están en la cima de la pirámide alimenticia de las empresas, son los fuertes del sistema, hablan golpeado y patean la puerta.
No dan mucho empleo en forma directa, si a través de la subcontratación, con lo que lo hacen el trabajo más precario e indigno y se cubren así de eventuales reclamos por incumplimientos laborales y legales, para eso están los débiles del sistema, los pequeños. Para las Pequeñas Empresas, el mercado es un medio ambiente hostil, la selva privilegia a los depredadores y las grandes fieras, no a los pequeños, ellos no saben competir, su lucha es por un medio de vida, ellos demandan del Estado, subsidios, créditos blandos, apoyo, apoyo y apoyo; es cierto, lo necesitan, que duda cabe, son las pequeñas empresas las que sumadas otorgan el 80% del empleo en este país, representando no más allá del 20% total de las ventas, es decir, son la fuente de redistribución de ingresos más alta de la economía, la gran empresa distribuye mal y poco, representan la diversidad del emprendimiento, están en todos los sectores económicos, principalmente el comercio y han sido un factor importante en alcanzar mejores condiciones de bienestar para muchas familias. Entonces, ¿Por qué es importante apoyar a las Empresas Pequeñas en Chile? Primero, por que en un entorno global cambiante (la selva cambia continuamente) son las Empresas Pequeñas las que por su tamaño, están mejor preparadas para ajustarse a estos cambios ambientales, la sociedad del futuro, es la sociedad del conocimiento y en eso las oportunidades son de los pequeños, asociados para enfrentar el proceso de captura de estas oportunidades de mercado, hoy, más que antes, el consumidor está mas informado es más selectivo y quiere más calidad por su dinero. Segundo, las Empresas Pequeñas son uno de los medios más importantes para la superación de la pobreza y la mejora en la distribución de ingresos. Los programas de superación de la pobreza generalmente otorgan transferencias (entregan el pescado) en cambio los basados en el emprendimiento entregan oportunidad y oportunidades de largo plazo (enseñan a pescar). Además el emprendimiento otorga la posibilidad a las personas de salir de la pobreza utilizando sus propias capacidades lo que asegura un menor retorno a la condición inicial de precariedad, el que emprende una vez, volverá a hacerlo. Tercero, las Empresas Pequeñas son la mayor fuente de generación de ingresos, por lo que son el instrumento más adecuado para reducir las tasas de desempleo, Durante el período de auge económico (años 1991-1996), las PYMES industriales (1) creaban, en promedio, 8% más de empleo cada año, muy por sobre el 1% de las empresas grandes.
La mayor parte de estos empleos se debían a la entrada de nuevas firmas. De esta forma, es indudable que una política que fomente la creación de nuevas PYMES implicará un fomento a la creación de nuevos empleos. Entre los años 1994 y 1998, la tasa de crecimiento de del número de pequeñas empresas fue de 20%, en cambio entre 1999 y el años 2001 disminuyó al 6%, lo que es más grave aún si se considera que el año 1999, después de la crisis asiática, el número total de PYMES empresas cayó en más del 5%. Sin duda, estas cifras se deben considerar al momento de intentar entender por qué el empleo a nivel nacional se mantiene tan bajo. Cuarto, por su cantidad, las Pequeñas Empresas en Chile representan más de un millón de emprendedores y empresarios y más de tres millones de trabajadores, por lo que cualquier política pública de apoyo a este sector se convierte en una política que apunta al corazón de la clase media de nuestro país. Lamentablemente la discusión se centra en la parte visible del iceberg, dejando fuera los problemas de fondo (que no se ven) y que tienen relación con el nivel de distribución de ingresos en nuestro pais y con la capacidad de generar equidad en los procesos de Generación de Oportunidades. (1) Que son aquellas para las que se cuenta con mejor información debido a la existencia de la encuesta ENIA
martes, 18 de noviembre de 2008
UN SOCIALISMO PARA EL SIGLO XXI
UN SOCIALISMO PARA EL SIGLO XXI
Por François Houtart
La hegemonía global del capitalismo, en su forma neoliberal, permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital. El proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada sociedad.
A este propósito, podemos proponer tres niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos y culturales, y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis como base de discusión.
Introducción
El socialismo es un proyecto antes que un concepto. Por esta razón es necesario abordar el contenido como paso preliminar a la utilización de la palabra. De hecho, ¿qué es el socialismo hoy? ¿Se trata del estalinismo, del maoísmo, de Pol Pot, de la socialdemocracia, de la tercera vía? Estamos ante la plena ambigüedad, lo que exige un nuevo cuadro de reflexión.
Sin embargo, hay una gran urgencia frente a la destrucción social y ambiental provocada por el modelo económico contemporáneo. La hegemonía global del capitalismo, en su forma neoliberal, no solamente fue edificada sobre nuevas bases materiales (las tecnologías de información y de comunicación) sino que permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital («subsunción», según Carlos Marx). No solo se trata hoy de una subordinación real, es decir, dentro del proceso mismo de la producción a través del salario, sino también formal, o sea por medios financieros (precios de las materias primas y de los productos agrícolas, deuda externa, paraísos fiscales, fiscalidad interior que promueve la riqueza individual) y por medios jurídicos (normas de las organizaciones internacionales, como el FMI, el Banco Mundial, la OMC).
Este último tipo de subordinación afecta a todos los grupos humanos tanto por la destrucción ambiental como por la sumisión a la ley del valor. Hoy día, los pueblos indígenas están afectados en su posibilidad de supervivencia por la explotación de los bosques o la destrucción de la biodiversidad; las mujeres son las primeras víctimas de la privatización de la salud, el agua, la electricidad; los pequeños campesinos son desplazados por las empresas trasnacionales del agrobusiness. De hecho, la vida de la humanidad en su conjunto está siendo agredida. Las consecuencias para la sociedad son profundas porque este proceso agudiza las contradicciones dentro de todas las relaciones entre individuos, no solo por la desigualdad económica y social creciente, sino por un aumento de los conflictos de género, de razas o de castas.
Por estas razones, el proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada sociedad. La conciencia de que no se puede humanizar el capitalismo constituye la base de un nuevo proyecto concreto. A este propósito podemos proponer tres niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos y culturales y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis como base de discusión.
1. Los objetivos o la utopía
¿Qué sociedad queremos? Esta pregunta puede parecer muy general, un conjunto de ideas abstractas, un sueño. Pero no seríamos seres humanos si se suprimiera la capacidad de soñar. Queremos vivir en una sociedad humana de cooperación y paz. Ya eso significa que no queremos vivir en un mundo de pura competitividad y agresión. Desde su inicio tal perspectiva introduce una contradicción con la sociedad neoliberal. Para definir de manera más concreta lo que podemos llamar la utopía, se pueden distinguir cuatro objetivos o principios, según las ya citadas dimensiones ecológica, económica, política y cultural.
1) Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales
Existe una simbiosis fundamental entre la naturaleza y el ser humano. La naturaleza es fuente de vida (la pachamama, tierra-madre, como dicen los pueblos indígenas de América del Sur). No se puede agredirla ni destruirla sin atentar contra la vida humana. La naturaleza no puede ser explotada en función de una racionalidad puramente instrumental, característica del tipo de modernidad vinculada económica y culturalmente con el capitalismo. Ello resultaría en la destrucción progresiva de la naturaleza. El «grito de la tierra», como escribe Leonardo Boff, se llama desertificación, deterioro del clima, gripe aviar, sida...
Este principio de la prioridad de la utilización renovable significa el rechazo a modos de producción y actividades que destruyen de manera irreversible el ambiente natural. El uso de recursos no renovables será el objetivo de una gestión colectiva, asegurando así su racionalidad. Sin embargo, este principio forma solamente una parte de la realidad y debe entrar en
2) Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio
Esta distinción, hecha por Carlos Marx, es útil para pensar el futuro. El valor de uso es lo que contribuye a la calidad de la vida humana en todas sus dimensiones. El valor de cambio es el mercado, que tiene una función subordinada al valor de uso. Sin embargo, dentro de la lógica del capitalismo, el mercado domina hoy no solamente la actividad económica, sino toda la organización colectiva de la vida humana. Para el capitalismo no existe valor económico si el trabajo, los bienes y los servicios no se transforman en mercancías. Es lo que se llama la imposición de la ley del valor, que según Franz Hinkelammert, significa el fin del sujeto. Los seres humanos están sometidos a esta ley que invadió la realidad social sometiendo a la humanidad en su totalidad a la lógica del capitalismo. Es por eso que Karl Polanyi, economista estadounidense historiador del capitalismo, concluye en que es necesario reinsertar la economía en la sociedad.
3) Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva
La participación democrática, es decir, el poder de decisión del sujeto humano, no puede ser limitado al sector político. En este sentido, se puede decir que toda la realidad es política, empezando por la economía. El principio de la participación democrática tiene que aplicarse a todos los niveles de la vida humana colectiva, desde el local hasta el global.
4) Interculturalidad
Todas las culturas participan en la vida cultural y espiritual de la humanidad. Ninguna de ellas puede ser eliminada o marginalizada. Eso incluye todas las expresiones culturales, el derecho, la ciencia, las religiones y las espiritualidades. Las transformaciones que derivan de intercambios, de enriquecimiento mutuo, son bienvenidas porque la cultura no es estática.
Sobre la base de los cuatro principios expuestos se plantea el problema de los medios.
2. Los medios
No basta con afirmar principios. Construir otra sociedad significa aplicar medios para que ellos puedan ser realidad.
1) La relación con la naturaleza
Para llevar a cabo el primer principio de predominio de una utilización renovable podemos proponer tres medios principales. El primero es la apropiación pública de los recursos naturales esenciales para la vida, como el agua, las semillas, el aire. Estos recursos constituyen el «patrimonio de la humanidad» y deben escapar de la ley del valor, tal como está definida por el sistema económico capitalista.
La revalorización de la agricultura campesina es otro medio necesario. Se trata de luchar contra la concentración productivista de la tierra o de los productos agrícolas en manos de empresas trasnacionales que destruyen la naturaleza sin hablar de los desastres sociales y de promover una agricultura orgánica. En tercer lugar, la tarea fundamental de regeneración de la atmósfera, de los suelos, de las aguas y finalmente del clima.
2) El predominio del valor de uso sobre el valor de cambio
Existen varios medios para este predominio en específico. Solamente queremos señalar algunos de ellos.
• Promover la producción orientada hacia la mayoría de las poblaciones con la utilización de instrumentos públicos, lo que se opone al modelo de desarrollo actual que favorece un crecimiento económico espectacular de solamente 20% de la población. Eso es la consecuencia de la lógica del capitalismo, que necesita generar fuertes poderes de compra de una minoría para absorber una producción sofisticada, contribuyendo así a la acumulación del capital.
• La introducción de elementos cualitativos en el cálculo económico, como el bienestar (la calidad de vida), el entorno ecológico, la seguridad alimentaria. Las decisiones serán muy diferentes si se tomaran en cuenta estos elementos en los cálculos de los costos de producción y de intercambio.
• Limitar la influencia del capital financiero mediante un impuesto sobre los flujos internacionales, la abolición de los paraísos fiscales y del secreto bancario y la supresión de la deuda externa de los pueblos del Sur.
• Abolición de las patentes en su forma actual y adaptación del derecho de autor, para evitar el monopolio de las trasnacionales.
• Revalorización de la empresa como lugar de trabajo común a fines sociales y no como fuente de riqueza para los accionistas.
• Reconocimiento y valorización de los empleos no reconocidos (mujeres en el hogar) o desvalorizados (servicio social, servicio de salud) y creación de empleos para sectores cualitativos de interés colectivo (mejoramiento de la calidad de vida, servicios personales, etcétera).
• Constitución de un seguro social generalizado bajo control público.
• Revalorización del servicio público como servicio a la colectividad y no como atención a «clientes».
3) El principio de la democracia
La democracia no es solamente un fin, sino también un medio. En este sentido se debe extender la democracia representativa a todos los niveles de la actividad colectiva, incluyendo el sector económico. Sin embargo, se necesita también la promoción de la democracia participativa o directa como incremento del control popular en los mismos sectores. No se trata solo de la dimensión territorial (pueblos, barrios, aldeas), sino también de las empresas y de las administraciones.
4) El principio de interculturalidad
Los medios en este sector son también diversos, con prioridad a lo siguiente:
• Afirmar y concretar el derecho de los pueblos frente al derecho de los negocios, lo que significa un cambio fundamental de la filosofía de los organismos internacionales, financieros y comerciales.
• Protección de las culturas por medidas adecuadas en los diversos sectores de sus expresiones.
• Socialización de los resultados de la ciencia, sin monopolio industrial o particular.
• Afirmación de la laicidad del Estado, como base del diálogo filosófico y espiritual y del ecumenismo.
3. Las estrategias
Para poder aplicar los medios susceptibles de concretar los principios hay varios niveles de estrategias.
• Deslegitimar el capitalismo, como expresión de una modernidad deshumanizante, lo que significa la utilización de todos los espacios posibles para el desarrollo de un pensamiento crítico en los sectores de la economía, de la ecología, de la política y de la cultura. En este sentido, los foros sociales han cumplido un papel importante: el desarrollo progresivo de una conciencia colectiva.
• Acelerar la creación de actores colectivos a nivel global, a través de redes de resistencia (un ejemplo es Vía Campesina).
• Renovar el campo político de la izquierda, con la convergencia de varias organizaciones políticas (no se puede pensar en un partido único detentor de toda la verdad) y la centralidad de la ética en las prácticas políticas.
• Promover la emergencia de un nuevo sujeto histórico, que no estará solamente constituido por los trabajadores asalariados, sino por todos los grupos afectados en su vida por el sistema capitalista: pequeños campesinos, mujeres, pueblos autóctonos, etcétera.
• Buscar la centralidad de la ética como actitud colectiva e individual, en coherencia con la utopía, lo que implica una institucionalización de los procesos sociales y políticos como base de los comportamientos individuales y una redefinición permanente de los aspectos concretos de la ética, con la contribución de todos.
Podemos concluir que si es eso a lo que llamamos socialismo, se trata de un proyecto profético y constructor, capaz de contradecir la «barbaridad» y de traducir a la vez en un proyecto poscapitalista la defensa de la dignidad humana y el amor al prójimo.
Publicado:
Comite Distrital de VILLA EL SALVADOR
Partido Socialista Revolucionario
18-11-008
Por François Houtart
La hegemonía global del capitalismo, en su forma neoliberal, permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital. El proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada sociedad.
A este propósito, podemos proponer tres niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos y culturales, y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis como base de discusión.
Introducción
El socialismo es un proyecto antes que un concepto. Por esta razón es necesario abordar el contenido como paso preliminar a la utilización de la palabra. De hecho, ¿qué es el socialismo hoy? ¿Se trata del estalinismo, del maoísmo, de Pol Pot, de la socialdemocracia, de la tercera vía? Estamos ante la plena ambigüedad, lo que exige un nuevo cuadro de reflexión.
Sin embargo, hay una gran urgencia frente a la destrucción social y ambiental provocada por el modelo económico contemporáneo. La hegemonía global del capitalismo, en su forma neoliberal, no solamente fue edificada sobre nuevas bases materiales (las tecnologías de información y de comunicación) sino que permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital («subsunción», según Carlos Marx). No solo se trata hoy de una subordinación real, es decir, dentro del proceso mismo de la producción a través del salario, sino también formal, o sea por medios financieros (precios de las materias primas y de los productos agrícolas, deuda externa, paraísos fiscales, fiscalidad interior que promueve la riqueza individual) y por medios jurídicos (normas de las organizaciones internacionales, como el FMI, el Banco Mundial, la OMC).
Este último tipo de subordinación afecta a todos los grupos humanos tanto por la destrucción ambiental como por la sumisión a la ley del valor. Hoy día, los pueblos indígenas están afectados en su posibilidad de supervivencia por la explotación de los bosques o la destrucción de la biodiversidad; las mujeres son las primeras víctimas de la privatización de la salud, el agua, la electricidad; los pequeños campesinos son desplazados por las empresas trasnacionales del agrobusiness. De hecho, la vida de la humanidad en su conjunto está siendo agredida. Las consecuencias para la sociedad son profundas porque este proceso agudiza las contradicciones dentro de todas las relaciones entre individuos, no solo por la desigualdad económica y social creciente, sino por un aumento de los conflictos de género, de razas o de castas.
Por estas razones, el proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada sociedad. La conciencia de que no se puede humanizar el capitalismo constituye la base de un nuevo proyecto concreto. A este propósito podemos proponer tres niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos y culturales y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis como base de discusión.
1. Los objetivos o la utopía
¿Qué sociedad queremos? Esta pregunta puede parecer muy general, un conjunto de ideas abstractas, un sueño. Pero no seríamos seres humanos si se suprimiera la capacidad de soñar. Queremos vivir en una sociedad humana de cooperación y paz. Ya eso significa que no queremos vivir en un mundo de pura competitividad y agresión. Desde su inicio tal perspectiva introduce una contradicción con la sociedad neoliberal. Para definir de manera más concreta lo que podemos llamar la utopía, se pueden distinguir cuatro objetivos o principios, según las ya citadas dimensiones ecológica, económica, política y cultural.
1) Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales
Existe una simbiosis fundamental entre la naturaleza y el ser humano. La naturaleza es fuente de vida (la pachamama, tierra-madre, como dicen los pueblos indígenas de América del Sur). No se puede agredirla ni destruirla sin atentar contra la vida humana. La naturaleza no puede ser explotada en función de una racionalidad puramente instrumental, característica del tipo de modernidad vinculada económica y culturalmente con el capitalismo. Ello resultaría en la destrucción progresiva de la naturaleza. El «grito de la tierra», como escribe Leonardo Boff, se llama desertificación, deterioro del clima, gripe aviar, sida...
Este principio de la prioridad de la utilización renovable significa el rechazo a modos de producción y actividades que destruyen de manera irreversible el ambiente natural. El uso de recursos no renovables será el objetivo de una gestión colectiva, asegurando así su racionalidad. Sin embargo, este principio forma solamente una parte de la realidad y debe entrar en
2) Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio
Esta distinción, hecha por Carlos Marx, es útil para pensar el futuro. El valor de uso es lo que contribuye a la calidad de la vida humana en todas sus dimensiones. El valor de cambio es el mercado, que tiene una función subordinada al valor de uso. Sin embargo, dentro de la lógica del capitalismo, el mercado domina hoy no solamente la actividad económica, sino toda la organización colectiva de la vida humana. Para el capitalismo no existe valor económico si el trabajo, los bienes y los servicios no se transforman en mercancías. Es lo que se llama la imposición de la ley del valor, que según Franz Hinkelammert, significa el fin del sujeto. Los seres humanos están sometidos a esta ley que invadió la realidad social sometiendo a la humanidad en su totalidad a la lógica del capitalismo. Es por eso que Karl Polanyi, economista estadounidense historiador del capitalismo, concluye en que es necesario reinsertar la economía en la sociedad.
3) Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva
La participación democrática, es decir, el poder de decisión del sujeto humano, no puede ser limitado al sector político. En este sentido, se puede decir que toda la realidad es política, empezando por la economía. El principio de la participación democrática tiene que aplicarse a todos los niveles de la vida humana colectiva, desde el local hasta el global.
4) Interculturalidad
Todas las culturas participan en la vida cultural y espiritual de la humanidad. Ninguna de ellas puede ser eliminada o marginalizada. Eso incluye todas las expresiones culturales, el derecho, la ciencia, las religiones y las espiritualidades. Las transformaciones que derivan de intercambios, de enriquecimiento mutuo, son bienvenidas porque la cultura no es estática.
Sobre la base de los cuatro principios expuestos se plantea el problema de los medios.
2. Los medios
No basta con afirmar principios. Construir otra sociedad significa aplicar medios para que ellos puedan ser realidad.
1) La relación con la naturaleza
Para llevar a cabo el primer principio de predominio de una utilización renovable podemos proponer tres medios principales. El primero es la apropiación pública de los recursos naturales esenciales para la vida, como el agua, las semillas, el aire. Estos recursos constituyen el «patrimonio de la humanidad» y deben escapar de la ley del valor, tal como está definida por el sistema económico capitalista.
La revalorización de la agricultura campesina es otro medio necesario. Se trata de luchar contra la concentración productivista de la tierra o de los productos agrícolas en manos de empresas trasnacionales que destruyen la naturaleza sin hablar de los desastres sociales y de promover una agricultura orgánica. En tercer lugar, la tarea fundamental de regeneración de la atmósfera, de los suelos, de las aguas y finalmente del clima.
2) El predominio del valor de uso sobre el valor de cambio
Existen varios medios para este predominio en específico. Solamente queremos señalar algunos de ellos.
• Promover la producción orientada hacia la mayoría de las poblaciones con la utilización de instrumentos públicos, lo que se opone al modelo de desarrollo actual que favorece un crecimiento económico espectacular de solamente 20% de la población. Eso es la consecuencia de la lógica del capitalismo, que necesita generar fuertes poderes de compra de una minoría para absorber una producción sofisticada, contribuyendo así a la acumulación del capital.
• La introducción de elementos cualitativos en el cálculo económico, como el bienestar (la calidad de vida), el entorno ecológico, la seguridad alimentaria. Las decisiones serán muy diferentes si se tomaran en cuenta estos elementos en los cálculos de los costos de producción y de intercambio.
• Limitar la influencia del capital financiero mediante un impuesto sobre los flujos internacionales, la abolición de los paraísos fiscales y del secreto bancario y la supresión de la deuda externa de los pueblos del Sur.
• Abolición de las patentes en su forma actual y adaptación del derecho de autor, para evitar el monopolio de las trasnacionales.
• Revalorización de la empresa como lugar de trabajo común a fines sociales y no como fuente de riqueza para los accionistas.
• Reconocimiento y valorización de los empleos no reconocidos (mujeres en el hogar) o desvalorizados (servicio social, servicio de salud) y creación de empleos para sectores cualitativos de interés colectivo (mejoramiento de la calidad de vida, servicios personales, etcétera).
• Constitución de un seguro social generalizado bajo control público.
• Revalorización del servicio público como servicio a la colectividad y no como atención a «clientes».
3) El principio de la democracia
La democracia no es solamente un fin, sino también un medio. En este sentido se debe extender la democracia representativa a todos los niveles de la actividad colectiva, incluyendo el sector económico. Sin embargo, se necesita también la promoción de la democracia participativa o directa como incremento del control popular en los mismos sectores. No se trata solo de la dimensión territorial (pueblos, barrios, aldeas), sino también de las empresas y de las administraciones.
4) El principio de interculturalidad
Los medios en este sector son también diversos, con prioridad a lo siguiente:
• Afirmar y concretar el derecho de los pueblos frente al derecho de los negocios, lo que significa un cambio fundamental de la filosofía de los organismos internacionales, financieros y comerciales.
• Protección de las culturas por medidas adecuadas en los diversos sectores de sus expresiones.
• Socialización de los resultados de la ciencia, sin monopolio industrial o particular.
• Afirmación de la laicidad del Estado, como base del diálogo filosófico y espiritual y del ecumenismo.
3. Las estrategias
Para poder aplicar los medios susceptibles de concretar los principios hay varios niveles de estrategias.
• Deslegitimar el capitalismo, como expresión de una modernidad deshumanizante, lo que significa la utilización de todos los espacios posibles para el desarrollo de un pensamiento crítico en los sectores de la economía, de la ecología, de la política y de la cultura. En este sentido, los foros sociales han cumplido un papel importante: el desarrollo progresivo de una conciencia colectiva.
• Acelerar la creación de actores colectivos a nivel global, a través de redes de resistencia (un ejemplo es Vía Campesina).
• Renovar el campo político de la izquierda, con la convergencia de varias organizaciones políticas (no se puede pensar en un partido único detentor de toda la verdad) y la centralidad de la ética en las prácticas políticas.
• Promover la emergencia de un nuevo sujeto histórico, que no estará solamente constituido por los trabajadores asalariados, sino por todos los grupos afectados en su vida por el sistema capitalista: pequeños campesinos, mujeres, pueblos autóctonos, etcétera.
• Buscar la centralidad de la ética como actitud colectiva e individual, en coherencia con la utopía, lo que implica una institucionalización de los procesos sociales y políticos como base de los comportamientos individuales y una redefinición permanente de los aspectos concretos de la ética, con la contribución de todos.
Podemos concluir que si es eso a lo que llamamos socialismo, se trata de un proyecto profético y constructor, capaz de contradecir la «barbaridad» y de traducir a la vez en un proyecto poscapitalista la defensa de la dignidad humana y el amor al prójimo.
Publicado:
Comite Distrital de VILLA EL SALVADOR
Partido Socialista Revolucionario
18-11-008
SOCIALISMO ES EL NOMBRE POLITICO DEL AMOR Por FRAY BETTO
Por Frei Betto.
¿Por qué el socialismo, teóricamente una alternativa humanitaria al capitalismo, fracasó en Europa y en Asia? El capitalismo tuvo la habilidad de, al privatizar los bienes materiales, socializar los bienes simbólicos.
Dentro de la champa de una favela una familia miserable, desprovista de sus derechos básicos como alimentación, salud y educación, puede soñar con el universo onírico de las telenovelas y creer que, mediante la lotería, la suerte, la iglesia que le promete prosperidad, o incluso a través de la ilegalidad, llegará a tener acceso a los bienes superfluos.
El socialismo cometió el error de, al socializar los bienes materiales, privatizar los simbólicos, por eso confundió la crítica constructiva con contrarrevolución, cercenó la autonomía de la sociedad civil al enganchar al partido los sindicatos y los movimientos sociales, cohibió la creatividad artística por el realismo socialista; permitió que la esfera de poder se transformase en una casta de privilegiados distantes de los anhelos populares, y cedió a la paradoja de obtener grandes avances en la carrera espacial sin ser capaz de suprimir debidamente el mercado minorista de géneros de primera necesidad.
Hoy queda Cuba como ejemplo de país socialista. Todos conocemos los desafíos que la Revolución enfrenta en vísperas de su medio siglo de existencia.
Sabemos de los efectos nefastos del bloqueo impuesto por el gobierno de los EE.UU. y de cómo la caída del muro de Berlín deterioró la economía de la isla.
A pesar de todas las dificultades, en estos 49 años la Revolución logró asegurar a 11.2 millones de habitantes los tres derechos básicos: alimentación, salud y educación. Elevó la autoestima de la ciudadanía cubana, que tan bien se expresa en sus victorias en los campos del arte y del deporte, así como en la solidaridad internacional, a través de miles de profesionales de las áreas de la salud y la educación presentes en más de un centenar de países del mundo, generalmente en regiones inhóspitas marcadas por la pobreza y la miseria.
¡El socialismo cubano no tiene el derecho de fracasar! Si sucediera, no será Cuba solamente la que, como símbolo, desaparecerá del mapa, como sucedió con la Unión Soviética. Sería la confirmación de la funesta previsión de Fukuyama, de que "se terminó la historia"; la esperanza -una virtud teologal para nosotros, los cristianos- se acabó; murió la utopía; y venció el capitalismo, venció para unos pocos -20% de la población mundial que usufructúa sus avances- sobre una montaña de cadáveres y de víctimas.
Los amigos de la Revolución cubana no esperamos de Cuba grandes avances tecnológicos y científicos, servicios turísticos de primera clase, medallas de oro en justas deportivas. Esperamos más: la acción solidaria de que hablaba Martí; la felicidad de un pueblo construida en base a valores éticos y espirituales.
El principio evangélico de compartir los bienes; la creación del hombre y la mujer nuevos, como soñaba el Che, centrados en la posesión, no de los bienes finitos sino de los bienes infinitos, como generosidad, despego, compañerismo, capacidad de hacer coincidir la felicidad personal con los avatares comunitarios.
En resumen, esperamos que en Cuba el socialismo sea siempre sinónimo de amor, que significa entrega, compromiso, confianza, altruismo, dedicación, fidelidad, alegría, felicidad. Pues el nombre político del amor no es otro que socialismo.
.Fuente: viejoblues
¿Por qué el socialismo, teóricamente una alternativa humanitaria al capitalismo, fracasó en Europa y en Asia? El capitalismo tuvo la habilidad de, al privatizar los bienes materiales, socializar los bienes simbólicos.
Dentro de la champa de una favela una familia miserable, desprovista de sus derechos básicos como alimentación, salud y educación, puede soñar con el universo onírico de las telenovelas y creer que, mediante la lotería, la suerte, la iglesia que le promete prosperidad, o incluso a través de la ilegalidad, llegará a tener acceso a los bienes superfluos.
El socialismo cometió el error de, al socializar los bienes materiales, privatizar los simbólicos, por eso confundió la crítica constructiva con contrarrevolución, cercenó la autonomía de la sociedad civil al enganchar al partido los sindicatos y los movimientos sociales, cohibió la creatividad artística por el realismo socialista; permitió que la esfera de poder se transformase en una casta de privilegiados distantes de los anhelos populares, y cedió a la paradoja de obtener grandes avances en la carrera espacial sin ser capaz de suprimir debidamente el mercado minorista de géneros de primera necesidad.
Hoy queda Cuba como ejemplo de país socialista. Todos conocemos los desafíos que la Revolución enfrenta en vísperas de su medio siglo de existencia.
Sabemos de los efectos nefastos del bloqueo impuesto por el gobierno de los EE.UU. y de cómo la caída del muro de Berlín deterioró la economía de la isla.
A pesar de todas las dificultades, en estos 49 años la Revolución logró asegurar a 11.2 millones de habitantes los tres derechos básicos: alimentación, salud y educación. Elevó la autoestima de la ciudadanía cubana, que tan bien se expresa en sus victorias en los campos del arte y del deporte, así como en la solidaridad internacional, a través de miles de profesionales de las áreas de la salud y la educación presentes en más de un centenar de países del mundo, generalmente en regiones inhóspitas marcadas por la pobreza y la miseria.
¡El socialismo cubano no tiene el derecho de fracasar! Si sucediera, no será Cuba solamente la que, como símbolo, desaparecerá del mapa, como sucedió con la Unión Soviética. Sería la confirmación de la funesta previsión de Fukuyama, de que "se terminó la historia"; la esperanza -una virtud teologal para nosotros, los cristianos- se acabó; murió la utopía; y venció el capitalismo, venció para unos pocos -20% de la población mundial que usufructúa sus avances- sobre una montaña de cadáveres y de víctimas.
Los amigos de la Revolución cubana no esperamos de Cuba grandes avances tecnológicos y científicos, servicios turísticos de primera clase, medallas de oro en justas deportivas. Esperamos más: la acción solidaria de que hablaba Martí; la felicidad de un pueblo construida en base a valores éticos y espirituales.
El principio evangélico de compartir los bienes; la creación del hombre y la mujer nuevos, como soñaba el Che, centrados en la posesión, no de los bienes finitos sino de los bienes infinitos, como generosidad, despego, compañerismo, capacidad de hacer coincidir la felicidad personal con los avatares comunitarios.
En resumen, esperamos que en Cuba el socialismo sea siempre sinónimo de amor, que significa entrega, compromiso, confianza, altruismo, dedicación, fidelidad, alegría, felicidad. Pues el nombre político del amor no es otro que socialismo.
.Fuente: viejoblues
domingo, 16 de noviembre de 2008
A PROPOSITO DE LA CUAVES (1)VILLA EL SALVADOR
A solicitud de compañeros interesados en el tema, reedito el presente articulo, publicado hace un año, con el que doy inicio a un debate serio sobre nuestra Comunidad Urbana Autogestionaría (CUAVES), hoy distrito VILLA EL SALVADORDesde hace algunos días encuentro en mi correo artículos relacionados a la CUAVES. Reviso el contenido y la verdad que mis puntos de vista respecto al tema son diferentes, de contenido y de forma.
La preocupación de los autores de los escritos es loable. pues muestran preocupación por lo que realmente debe ser la herramienta organizativa de Villa El Salvador, sin embargo sus propios planteamientos o sugerencias planteadas en dichos escritos carecen de una PROPUESTA sólida capaz de convertirse en una alternativa frente a la crisis del o de los grupos que dicen representar las siglas CUAVES, por que ACTUALMENTE CUAVES, es eso simples siglas convertidas en disputa personales y en función de intereses realmente ajenos a los auténticos y legítimos intereses de Villa El Salvador.
La CUAVES, como institución NO EXISTE YA, no de ahora, desde hace muchos años, no por que se le ocurrió a alguien, o por que se le antojó a algún iluminado, sinó simple y llanamente por que la dialéctica del desarrollo es inmutable, y el contenido de las siglas CUAVES ya no respondía al desenvolvimiento del desarrollo social y económico de una población a quien en su inmensa mayoría no le interesa ni lo que es ni lo que significa la CUAVES, es más, la propia juventud de manera mayoritaria desconoce la esencia originaria de la organización vecinal y comunal.
Vivimos tiempos del conocimiento y de la información, el mundo cambió y las organizaciones ahora son inteligentes eficientes y eficaces, con un nuevo tipo de liderazgo, el liderazgo interior y una organización solo puede existir si tiene contenido y su forma es la manifestación concreta de un planteamiento o de una idea aplicable, en el caso concreto de Villa El Salvador, ese planteamiento es un PROGRAMA sustentado en un diagnostico socio económico objetivo y que sea aplicable por las fuerzas sociales en un compás concertado e integrado en función de los intereses del bien común de la comunidad, pero con una visión de futuro, realista y científica que expectore en su desenvolvimiento o acción , los desniveles existentes entre organización vecinal, comunal y liderazgo. Sobran aquí, y entorpecen los protagonismos o las “luminarias” de siempre, que no obstante ser obsoletos, persisten en seguir fungiendo de vanguardias.
En consecuencia el PROGRAMA solo tendrá esas características si es que existe una VISION y esta tiene que estar sustentada en la IDENTIDAD autentica de la comunidad. Por ello mismo cualquier intento, toma de local o aprovechamiento de las siglas CUAVES no resuelve ningún problema de organización, ni los gritos destemplados, ni los arañazos entre compañeros resuelve ningún problema orgánico , el problema es de identidad, de Programa y de aplicación, pero principalmente de acción concertada entre los distintos sectores existentes, un liderazgo interior colectivo con capacidad de convocatoria, transparente e idóneo en la comprensión de los nuevos tiempos que vive el mundo, las sociedades y las organizaciones.AL TACHO D E LA BASURA LA ONG CUAVES, HASTA CUANDO VA A SEGUIR LA MASTURBACION MENTAL CON ESTO? AL TACHO DE LA BASURA LOS SENTIMENTALISMOS ORGANIZATIVOS, AL TACHO DE LA BASURA LOS PENSAMIENTOS DE LOS DINOSAURIOS (con el perdón de los dinosaurios, que los pobres ya no existen hace mÁs de sesenta millones de años).
Que lo mejor del pensamiento de Villa El Salvador se una bajo un solo sino, primero ponerse de acuerdo en que es lo que realmente se quiere y que se esta dispuesto a dar. Al diablo LA CONCEPCION ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO DE LAS SIGLAS CUAVES. YA NO SIRVE PARA NADA, NI SIQUIERA PARA BRINDAR CONFIANZA FUNCIONAL MENOS ORGANIZATIVA, MUCHO MENOS PARA LA LUCHA , PEOR PARA SER LA CONCIENCIA DEL PUEBLO FRENTE AL GOBIERNO LOCAL Y SUS ATROPELLOS, O HACER FRENTE A LOS GOBIERNOS DE TURNO EN SU IMPOSICION DE MODELOS GENERADORES DE HAMBRE Y POBREZA.
El reto de la hora presente es definir la IDENTIDAD, primero , PARA TRAZAR LA visión Y accionar en función de un programa. EL RETO ES EMPEZAR EL DISEÑO DE UN NUEVO TIPO DE organización, INTEGRADA A LA ESENCIA DEL PUEBLO EN SU NUEVA REALIDAD QUE VIVE. MILES DE ORGANIZACIONES FUNCIONALES EXISTENTES DEBEN CONTRIBUIR AL DISEÑO DE ESA NUEVA ORGANIZACION QUE URGE CONSTRUIR EN EL DISTRITO Y AHI SI, LA CUAVES NO SERA SIMPLE SIGLAS, SINO UNA AUTENTICA PROPUESTA POPLAR PARA EL DESARROLLO DEL PUEBLO.
SE REQUIERE UNA INSTITUCIÓN, CUYA ORGANIZACION PASE POR NUEVOS ENLACES QUE PUEDEN SER O NO SER LAS SECTORIALES O LOS GRUPOS RESIDENCIALES. Una nueva organización en el nuevo contexto político social, no para el DIA a DIA, sinó para que sea el INSTRUMENTO DE MASAS para el desarrollo, por que ese es el problema de fondo, EL DESARROLLO, pero no solo de Villa El salvador sino del país entero.
¿Que hacer?, fácil, dotarse de una nueva CONCEPCION, una ESTRUCTURA HORIZONTAL Y EL FUNCIONAMIENTO , es decir la acción de todo el pueblo en función de sus intereses. ¡¡ BASTA YA DE MANIPULEO POLITICO!! Por el momento , saciados ya, los ímpetus de la toma y la recuperación del local de las siglas CUAVES , estamos seguros que este paso, será solo el impulso de un paralítico que por más esfuerzo que haga YA NO PODRA CAMINAR.
Felicito A LOS COMPAÑEROS que se preocupan por construir un nuevo destino para nuestro pueblo de Villa el Salvador, mi saludo y respeto, es importante eso , sin embargo el problema integral es una tarea que aun no empieza. No esperemos las elecciones por que ahí,(actualmente están empollando los muy zamarros) si le salen alas de cóndores a todos los “ángeles salvadores” de la sigla CUAVES y también, por supuesto, a los héroes de siempre, que cual Mesías reclaman el derecho de propiedad de regir los destinos del pueblo. ELLOS TAMBIEN ¡¡ AL TACHO DE LA BASURA!!
16 de Noviembre 2008
José Castro Navarro
La preocupación de los autores de los escritos es loable. pues muestran preocupación por lo que realmente debe ser la herramienta organizativa de Villa El Salvador, sin embargo sus propios planteamientos o sugerencias planteadas en dichos escritos carecen de una PROPUESTA sólida capaz de convertirse en una alternativa frente a la crisis del o de los grupos que dicen representar las siglas CUAVES, por que ACTUALMENTE CUAVES, es eso simples siglas convertidas en disputa personales y en función de intereses realmente ajenos a los auténticos y legítimos intereses de Villa El Salvador.
La CUAVES, como institución NO EXISTE YA, no de ahora, desde hace muchos años, no por que se le ocurrió a alguien, o por que se le antojó a algún iluminado, sinó simple y llanamente por que la dialéctica del desarrollo es inmutable, y el contenido de las siglas CUAVES ya no respondía al desenvolvimiento del desarrollo social y económico de una población a quien en su inmensa mayoría no le interesa ni lo que es ni lo que significa la CUAVES, es más, la propia juventud de manera mayoritaria desconoce la esencia originaria de la organización vecinal y comunal.
Vivimos tiempos del conocimiento y de la información, el mundo cambió y las organizaciones ahora son inteligentes eficientes y eficaces, con un nuevo tipo de liderazgo, el liderazgo interior y una organización solo puede existir si tiene contenido y su forma es la manifestación concreta de un planteamiento o de una idea aplicable, en el caso concreto de Villa El Salvador, ese planteamiento es un PROGRAMA sustentado en un diagnostico socio económico objetivo y que sea aplicable por las fuerzas sociales en un compás concertado e integrado en función de los intereses del bien común de la comunidad, pero con una visión de futuro, realista y científica que expectore en su desenvolvimiento o acción , los desniveles existentes entre organización vecinal, comunal y liderazgo. Sobran aquí, y entorpecen los protagonismos o las “luminarias” de siempre, que no obstante ser obsoletos, persisten en seguir fungiendo de vanguardias.
En consecuencia el PROGRAMA solo tendrá esas características si es que existe una VISION y esta tiene que estar sustentada en la IDENTIDAD autentica de la comunidad. Por ello mismo cualquier intento, toma de local o aprovechamiento de las siglas CUAVES no resuelve ningún problema de organización, ni los gritos destemplados, ni los arañazos entre compañeros resuelve ningún problema orgánico , el problema es de identidad, de Programa y de aplicación, pero principalmente de acción concertada entre los distintos sectores existentes, un liderazgo interior colectivo con capacidad de convocatoria, transparente e idóneo en la comprensión de los nuevos tiempos que vive el mundo, las sociedades y las organizaciones.AL TACHO D E LA BASURA LA ONG CUAVES, HASTA CUANDO VA A SEGUIR LA MASTURBACION MENTAL CON ESTO? AL TACHO DE LA BASURA LOS SENTIMENTALISMOS ORGANIZATIVOS, AL TACHO DE LA BASURA LOS PENSAMIENTOS DE LOS DINOSAURIOS (con el perdón de los dinosaurios, que los pobres ya no existen hace mÁs de sesenta millones de años).
Que lo mejor del pensamiento de Villa El Salvador se una bajo un solo sino, primero ponerse de acuerdo en que es lo que realmente se quiere y que se esta dispuesto a dar. Al diablo LA CONCEPCION ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO DE LAS SIGLAS CUAVES. YA NO SIRVE PARA NADA, NI SIQUIERA PARA BRINDAR CONFIANZA FUNCIONAL MENOS ORGANIZATIVA, MUCHO MENOS PARA LA LUCHA , PEOR PARA SER LA CONCIENCIA DEL PUEBLO FRENTE AL GOBIERNO LOCAL Y SUS ATROPELLOS, O HACER FRENTE A LOS GOBIERNOS DE TURNO EN SU IMPOSICION DE MODELOS GENERADORES DE HAMBRE Y POBREZA.
El reto de la hora presente es definir la IDENTIDAD, primero , PARA TRAZAR LA visión Y accionar en función de un programa. EL RETO ES EMPEZAR EL DISEÑO DE UN NUEVO TIPO DE organización, INTEGRADA A LA ESENCIA DEL PUEBLO EN SU NUEVA REALIDAD QUE VIVE. MILES DE ORGANIZACIONES FUNCIONALES EXISTENTES DEBEN CONTRIBUIR AL DISEÑO DE ESA NUEVA ORGANIZACION QUE URGE CONSTRUIR EN EL DISTRITO Y AHI SI, LA CUAVES NO SERA SIMPLE SIGLAS, SINO UNA AUTENTICA PROPUESTA POPLAR PARA EL DESARROLLO DEL PUEBLO.
SE REQUIERE UNA INSTITUCIÓN, CUYA ORGANIZACION PASE POR NUEVOS ENLACES QUE PUEDEN SER O NO SER LAS SECTORIALES O LOS GRUPOS RESIDENCIALES. Una nueva organización en el nuevo contexto político social, no para el DIA a DIA, sinó para que sea el INSTRUMENTO DE MASAS para el desarrollo, por que ese es el problema de fondo, EL DESARROLLO, pero no solo de Villa El salvador sino del país entero.
¿Que hacer?, fácil, dotarse de una nueva CONCEPCION, una ESTRUCTURA HORIZONTAL Y EL FUNCIONAMIENTO , es decir la acción de todo el pueblo en función de sus intereses. ¡¡ BASTA YA DE MANIPULEO POLITICO!! Por el momento , saciados ya, los ímpetus de la toma y la recuperación del local de las siglas CUAVES , estamos seguros que este paso, será solo el impulso de un paralítico que por más esfuerzo que haga YA NO PODRA CAMINAR.
Felicito A LOS COMPAÑEROS que se preocupan por construir un nuevo destino para nuestro pueblo de Villa el Salvador, mi saludo y respeto, es importante eso , sin embargo el problema integral es una tarea que aun no empieza. No esperemos las elecciones por que ahí,(actualmente están empollando los muy zamarros) si le salen alas de cóndores a todos los “ángeles salvadores” de la sigla CUAVES y también, por supuesto, a los héroes de siempre, que cual Mesías reclaman el derecho de propiedad de regir los destinos del pueblo. ELLOS TAMBIEN ¡¡ AL TACHO DE LA BASURA!!
16 de Noviembre 2008
José Castro Navarro
sábado, 15 de noviembre de 2008
¿QUE ES LA ALBA ?
¿QUES ES LA ALBA ?
¿Qué es la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe?
La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) es una propuesta de integración diferente. Mientras el ALCA responde a los intereses del capital trasnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el ALBA pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos.
El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las primeras potencias. Por esta razón la propuesta del ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques sub-regionales, abriendo nuevo espacios de consulta para profundizar el conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de interés común que permitan constituir alianzas estratégicas y presentar posiciones comunes en el proceso de negociación. El desafío es impedir la dispersión en las negociaciones, evitando que las naciones hermanas se desgajen y sean absorbidas por la vorágine con que viene presionándose en función de un rápido acuerdo por el ALCA
El ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos de integración en función de alcanzar un desarrollo endógeno nacional y regional que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una creciente calidad de vida para los pueblos. La propuesta del ALBA se suma al despertar de la conciencia que se expresa en la emergencia de un nuevo liderazgo político, económico, social y militar en América Latina y El Caribe. Hoy más que nunca, hay que relanzar la unidad latinoamericana y caribeña. El ALBA, como propuesta bolivariana y venezolana, se suma a la lucha de los movimientos, de las organizaciones y campañas nacionales que se multiplican y articulan a lo largo y ancho de todo el continente contra el ALCA. Es, en definitiva, una manifestación de la decisión histórica de las fuerzas progresistas de Venezuela para demostrar que Otra América es Posible.
¿Cómo queda el desarrollo endógeno en el ALBA?
La noción neoliberal de acceso a los mercados se limita a poner medidas para reducir el arancel y eliminar las trabas al comercio y a la inversión. Es libre comercio entendido en estos términos solo beneficia a los países de mayor grado de industrialización y desarrollo. De hecho, abundan los estudios científicos en los que se demuestra de manera irrefutable que la aplicación de las pautas actuales de la globalización y sus expresiones hemisféricas o regionales ha dado al traste con las aspiraciones de un verdadero desarrollo endógeno en cualquiera de los países del continente.
Los grandes acuerdos de integración deberían quedar por el contrario supeditados a los objetivos del desarrollo endógeno. La escasa diversificación de la oferta regional hoy existente sentencia desde ya que el ALCA no podrá ser la oportunidad para alcanzar un tipo de desarrollo en que se armonice el crecimiento económico con una creciente calidad de vida y grado de bienestar para nuestros pueblos
Podrán crecer las inversiones y las exportaciones, pero si estas se basan en la industria maquiladora y la explotación masiva de la fuerza de trabajo, sin lugar a dudas que no podrá generar el efecto multiplicador sobre los encadenamientos sectoriales, no habrá un efecto multiplicador en los sectores agrícolas e industrial, ni mucho menos se podrán generar los empleos de calidad que se necesitan para derrotar la pobreza y la exclusión social.
En consecuencia, urge una propuesta alternativa basada en la solidaridad. Se trata de ayudar a los países más débiles a superar las desventajas que los separan de los países más poderosos del hemisferio. Y esto no solo depende de los cambios en las condiciones de competencias imperantes, sino también de la solidaridad entre los pueblos y sus gobiernos del continente a la hora de corregir estas asimetrías. Solo así un área de libre comercio podrá ser una oportunidad para todos (una alianza ganar-ganar).
La agricultura en el ALBA: mucho más que un sector productor de mercancías
La exigencia de reducción de las políticas proteccionistas y de los masivos subsidios que otorgan los principales países industrializados no puede convertirse en una exigencia generalizada de liberalización de comercio de productos agrícolas. Para muchos países de América Latina y El Caribe la actividad agrícola fundamental para la supervivencia de la propia nación. Las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían muy afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los que no exista el subsidio
Hay que dejar en claro que la producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es, más bien, un modo de vida. Es el fundamento básico para la preservación de opciones culturales, es una forma de ocupación del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver directamente con los temas críticos de la seguridad y la soberanía alimentaria. Por lo tanto, no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica o cualquier producto.
El Articulo 305 de la Constitución dé la República Bolivariana de Venezuela indica: “El estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, y en consecuencia garantiza la seguridad alimentaría de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional el acceso oportuno y permanente a estos por parte de los consumidores.
La seguridad alimentaria deberá alcanzarse desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. LA producción de alimentos es de interés nacional y fundamental al desarrollo económico y social de la Nación. A tales fines el Estado dictara las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueran necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento.
Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola”. Parte importante de la pobreza y la marginalidad de nuestros pueblos se concentra en la población que habita las zonas rurales que subsiste con base en la actividad agrícola o actividades alrededor de la agricultura.
Esa población es finalmente la más castigada con el des-balance de partida para la negociación de la agricultura y lo seria más si se excluyen de la negociación los aspectos que más la perjudican.
La seguridad alimentaria de la que gozan los países desarrollados del hemisferio, que hoy se nos niega a los países en desarrollo al querer limitar el margen de acción para nuestras políticas, es fruto de medio siglo de políticas de apoyo sistemático a la agricultura con la cual consiguen distorsión en los precios en los mercados mundiales. Si aún hoy cesaran tales apoyos, el campo de juego aún permanecería desnivelado: La infraestructura y el aparato productivo y tecnológico establecido y operado en buena parte gracias a los desembolsos de esas políticas todavía nos dejan en desventaja.
Por todas estas razones, la situación sobre las negociaciones sobre la agricultura para el ALCA constituye un objeto más de preocupación de gran trascendencia para Venezuela.
Para el inicio de las negociaciones en 1998, la declaración ministerial de San José estableció claramente entre los objetivos de las negociaciones para este sector importante de la producción el de “eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas que afectan el comercio en el hemisferio”, y el de “identificar otras prácticas que distorsionen el comercio de productos agrícolas, incluidas aquellas que tengan un efecto equivalente al de los subsidios a las exportaciones agrícolas y someterlas a una mayor disciplina”
También se acordó por consenso en la misma oportunidad que “Las negociaciones se iniciarían simultáneamente en todas las áreas temáticas. El inicio, la conducción y el resultado de las negociaciones del ALCA se deberán tratar como partes de un compromiso único (single undertaking) que incluya los derechos y obligaciones mutuamente acordados”
Sin embargo desde el inicio de la negociación de los textos para el proyecto de tratado, los EE. UU. Manifestaron su reticencia a negociar en el marco del ALCA los subsidios a las exportaciones de productos agrícolas y las ayudas internas que distorsionan el comercio y la producción de productos agrícolas, con inclusión de las medidas con efectos equivalentes a los subsidios a las exportaciones.
Se expresa allí la doble moral de las grandes potencias que exigen a los países en vías de desarrollo renunciar al uso de las políticas públicas para promover el desarrollo de sus aparatos productivos mientras que por otro lado aplican ruinosos subsidios a favor de sus aparatos productivos. La insistencia en tal posición, a todas luces contraría los principios y objetivos pautados para emprender la conformación del ALCA, principios y objetivos que compartimos y nos alentaron a participar en la negociación.
Este tema fue motivo de un gran debate en la última Reunión Ministerial celebrada en Quito, en cuya declaración finalmente todos los países reconocieron “la importancia de la agricultura para las economías de la región, cuyo tratamiento integral y no discriminatorio en las negociaciones del ALCA contribuirá a generar empleo a reducir la pobreza y favorecer la estabilidad social”, por lo cual reafirmaron “el compromiso hemisférico con la eliminación de los subsidios a las exportaciones que afectan el comercio de productos agrícolas en el Hemisferio y el desarrollo de disciplina para ser adoptadas para el tratamiento de todas las otras prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas, incluyendo aquellas que tienen efectos equivalentes a los subsidios a las exportaciones agrícolas”, señalando en particular “que nuestra respectiva evaluación, por país o grupo de países, de los resultados de las negociaciones de acceso a mercados en agricultura en el ALCA dependerán del progreso que consigamos alcanzar en los otros temas que son parte de la agenda agrícola.”
Este planteamiento fue ratificado de manera práctica por este Comité de Negociaciones Comerciales en su reunión de Puebla cuando instruyo al Grupo de Negociación sobre Agricultura “intensificar los debates sobre todos los temas de su agenda, en particular los referidos a los subsidios a las exportaciones y a todas las otras prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas, incluyendo aquellas que tiene efectos equivalente a los subsidios a las exportaciones agrícolas, sin excepción alguna y sin prejuzgar los resultados, al tenor de los mandatos de las declaraciones de Buenos Aires y Quito”
Del desarrollo de las reuniones efectuadas desde noviembre del año pasado, puede deducirse claramente la insistencia de la negativa de los Estados Unidos a comprometerse con la no reintroducción de los subsidiasen las exportaciones agrícolas, a trabajar en la regulación de las condiciones de los créditos, garantías de créditos y programas de seguro a las exportaciones agrícolas y a trabajar para la disminución y disciplinamiento de las ayudas internas a la agricultura.
Entre tanto, para la negociación sobre la eliminación de los aranceles agrícolas se han establecido plazos perentorios que han obligado a muchos países a realizar un esfuerzo importante para cumplirlos. Lamentablemente los países que han cumplido con puntualidad estas entregas de oferta para demostrar su voluntad de negociar la agricultura hoy se sienten burlados ante la negativa de los Estados Unidos de eliminar los subsidios que otorgan a su agricultura en el marco del ALCA.
La situación indicada muestra un gran des-balance de gran magnitud en la negociación y una perspectiva de desequilibrio para su final, de persistir el estancamiento en los centrales aspectos señalados. No es aceptable un des-balance de tal naturaleza. No es aceptable que la agricultura se circunscriba exclusivamente a la eliminación de los aranceles por parte de los países en vías de desarrollo mientras las principales potencias se niegan a eliminar los subsidios y ayudas internas.
Como se sabe, los EEUU destinan centenares de miles de millones de dólares anualmente para sostener sus exportaciones y la producción de su agricultura, ocasionando fuerte distorsiones en el precio de los productos agrícolas en los mercados mundiales. Aunque se eliminen las barreras arancelarias para las exportaciones latinoamericanas, es imposible competir con esos precios subsidiados. De esa forma se impide o dificulta el acceso efectivo de los países latinoamericanos a los mercados del hemisferio. Los productos subsidiados compiten deslealmente en nuestros propios mercados internos y la ventaja que ya tienen se hace mucho mayor al eliminar nuestros aranceles. Es así como se nos quitan mercados en terceros países para los productos agrícolas que pudiéramos de otra forma exportar.
Nuestros países carecen de la magnitud de los recursos financieros que disponen los países desarrollados para apoyar la agricultura; lo que tenemos son instrumentos de política para apalear los efectos perversos de las distorsiones de los precios internacionales, instrumentos que se nos solicita eliminar con las negociaciones de acceso a los mercados.
Solamente el enorme contraste en el tamaño de las economías que integran el continente, nos sitúa en desventaja. Mientras el tamaño de nuestros mercados significa muy poco para la expansión de la agricultura de los países desarrollados, solo una pequeña fracción de aumento o desvió de las exportaciones hacia nuestros países significa una conmoción de precios y el derrumbe de la posibilidad de sustento para una parte importante de nuestra población.
Si los países desarrollados no quieren eliminar los subsidios y las medidas de efectos equivalente y no quieren disminuir sustancialmente y disciplinar las ayudas por temor a la perdida de sus mercados en el mundo, fuera del continente y proponen hacerlo solo luego de negociarlo en el ámbito multilateral, no se nos puede pedir que nosotros les demos ahora en el hemisferio mayor acceso a nuestros mercados. Para ser equitativos no queda otro camino que también negociar el acceso a los mercados para los productos agrícolas en el mismo foro multilateral, y solo luego de que conozcamos plenamente los verdaderos alcances de lo que las potencias agrícolas del Orbe hayan acordado sobre la eliminación de sus subsidios y las medidas de efecto equivalente y sobre la disminución y disciplinamiento de sus ayudas internas, podremos con responsabilidad determinar hasta que punto podremos otorgar mayor acceso a nuestros mercados.
¿Derechos de propiedad intelectual o derechos de los pueblos a medicamentos y alimentos de buena calidad?
La propiedad intelectual es otro de los asuntos en los cuales se expresa más nítidamente la oposición de intereses entre las grandes corporaciones internacionales y los países pobres del Sur, especialmente las poblaciones campesinas y aborígenes.
Apelando a lo que fueron denominados “asuntos relacionados con el comercio”, se estableció un amplio régimen de protección de la propiedad intelectual en condiciones muy desventajosas para los países el Sur. A pesar de la resistencia inicial, los países del Norte lograron imponer un régimen obligatorio y global de protección de la propiedad intelectual de acuerdo a sus exigencias, a partir de propuestas formuladas por las transnacionales farmacéuticas.
En las relaciones asimétricas hoy existentes entre los países industrializados del Norte y el Sur, las ventajas del Norte residen precisamente en las áreas científico-tecnológicas. El régimen internacional de definición y protección de la propiedad intelectual esta orientado a acentuar este des-balance. Protege aquello en lo cual los países más fuertes tienen ventajas, mientras que, básicamente, deja sin protección aquello en lo cual los países y pueblos del Sur tienen una indudable ventaja: en la diversidad genética de sus territorios y en el conocimiento tradicional de los pueblos campesinos y aborígenes.
Antes de estas negociaciones más de 50 países no tenían regimenes legales de protección de patentes sobre productos farmacéuticos, con lo cual sus mercados internos podían ser surtidos por medicamentos genéricos a precios muy inferiores a los ofrecidos por las empresas dueñas de las patentes.
La comparación de los precios de los medicamentos en la India con países en los cuales existe la protección de patentes farmacéuticas, indica que en éstos los precios son hasta 41 veces más altos. La industria farmacéutica de la India es una industria floreciente de más de 20 mil empresas, produce medicamentos de alta calidad accesibles a millones de personas de bajos niveles de ingresos y desempeña además un papel importante en la generación de empleo.
Esto ha comenzado a cambiar en La india y en el resto del mundo en forma acelerada y radical. Los acuerdo sobre propiedad intelectual de la Organización Mundial de Comercio obligan a todos los países después de un período de gracia para los países “menos desarrollados” a establecer regímenes de patentes que garanticen la protección estricta de la propiedad intelectual.
Así pues, los días de los medicamentos genéricos están contados. Como consecuencia de los derechos monopólicos otorgados por tales acuerdos, las compañías farmacéuticas pueden eliminar la competencia y cobrar precios más allá de la posibilidad de pago de millones de personas.
A partir de diversos estudios se ha calculado que ocurrirían no solo aumentos significativos de precios como consecuencia de la introducción de patentes, sino igualmente una notoria reducción del consumo: amplios sectores de la población quedarían excluidos del acceso a medicamentos comerciales.
El caso de Egipto es ilustrativo: la introducción de patentes en los medicamentos condujo a aumentos de precios de cinco a seis veces, comparado con los medicamentos sin patentes. Se tenderá igualmente a la quiebra de medianas y pequeñas empresas farmacéuticas y al incremento de los niveles de monopolización de la actividad por las grande trasnacionales.
En la actualidad 80 % de las patentes sobre alimentos modificados genéricamente están en manos de 13 trasnacionales, y las 5 compañías agroquímicas más grandes controlan casi todo el mercado global de semillas.
Como consecuencia del establecimiento de patentes sobre diversas formas de vida, y la apropiación/expropiación del conocimiento campesino/comunitario por parte de las grandes transnacionales de semillas y agroquímicos, están cambiando aceleradamente los patrones de producción campesinos en escala global. Los campesinos se hacen cada vez menos autónomos, cada vez más dependientes de la compra de costosos insumos de las transnacionales.
La “libertad de comercio” impuestas crecientemente por los intereses de estas transnacionales a los campesinos de todo el mundo, esta conduciendo hacia una reducción de la variedad genética de muchos de los principales cultivos alimenticios.
Esta reducción de la diversidad genética, asociada a una visión ingenieril de la agricultura, basada en un control extremo de tipo fabril sobre cada fase del proceso productivo -con semillas manipuladas genéticamente y el uso intensivo de agroquímicos- reduce drásticamente la capacidad auto-adaptativa y regenerativa de los sistemas ecológicos.
Producto de este régimen legal global de biopiratería es la inmensa gama de patentes -basados en la expropiación no reconocida de los conocimientos y/o recursos de otros que han sido otorgados. Muchas de estas patentes han sido particularmente escandalosas como la de ingredientes activos del árbol de neem que han sido ampliamente utilizados para muy diversas aplicaciones en la India durante centenares de años.
Como ha podido constatarse en el espectro de asuntos críticos para el presente y futuro de la humanidad que están siendo afectados por los acuerdos de derecho a la propiedad intelectual, se trata de uno de los ejes más dinámicos de concentración del poder y acentuación de las desigualdades que caracteriza las actuales tendencias hegemónicas de la globalización.
¿Cómo enfrentar la liberalización, desregulación y privatización de los servicios?
En el ALCA se propone un conjunto de normas multilaterales que, aparentemente, ordenaran el comercio internacional de servicios. Pero lo que realmente se pretende es la liberalización, desregulación y privatización progresiva de los servicios esenciales para la sociedad y que suponen una obligación de los estados y gobiernos con sus ciudadanos.
Este proceso de liberalización abarcaría toda la amplia gama de servicios que podamos imaginar en materia de salud, educación, seguridad social, agua potable, transporte, correo, servicios municipales, medio ambiente, cultura, recursos naturales, etc. De esta forma se restringiría de una vez y para siempre la intervención del Estado a través de medidas gubernamentales que regulen el comercio de servicios: desde los limites a la legislación laboral y la protección del consumidor, incluyendo regulaciones, directrices, subvenciones, calificaciones y pautas para otorgar permisos; hasta los límites gubernamentales sobre el acceso a los mercados, las necesidades económicas o medidas sobre el contenido cultural.
Una vez mas se manifiesta aquí la tesis del libre mercado las cuales postulan que una mayor apertura de los mercados potenciaría las posibilidades de los países en desarrollo para mejorar la cantidad y calidad de los servicios que demandan sus ciudadanos.
La historia reciente de Venezuela y América Latina es la de una violenta ola de privatizaciones de servicios tales como el transporte aeronáutico, las telecomunicaciones o la electricidad. Las consecuencias de esta entrega de servicios al mercado están a la vista de todos: prácticas monopólicas u oligopólicas y la consiguiente alza en los precios y disminución de su calidad; destrucción de millares de empleos; y, desmantelamiento y dilapidación de los recursos públicos en procesos de privatizaciones amañados.
En el ALCA se pretende extremar estos procesos de liberalización y privatización al incluir también los servicios esenciales que suponen una obligación del Estado con sus ciudadanos. Estos servicios pasarían a ser suministrados por empresas privadas y transformarían a todos los ciudadanos en simples consumidores que, al no disponer de los recursos para pagar por estos servicios, quedarían excluidos de su consumo y disfrute.
Los principales beneficiarios de liberalizar los servicios en el ALCA serían las grandes multinacionales que convertirían los servicios públicos de todo el mundo en mercados privados. Y los perjudicados serían los de siempre: los sectores más empobrecidos y de máxima exclusión social. Las grandes empresas de fines lucrativos accederían a los recursos públicos y lograrían desmantelar las regulaciones existentes. Para los países en vías de desarrollo esto se traduciría en el desmantelamiento total y absoluto de los servicios públicos.
La severa crítica a la mala calidad de los servicios públicos ha conseguido eco enana parte importante de la sociedad. Engañada, esta acepta que los servicios en manos del Estado mejorarían si se entregaran al mercado. Nadie niega la necesidad de mejorar la eficacia de los servicios públicos, pero la panacea no es su liberalización y privatización. La solución esta en derrotar a los evasores de impuestos que se apropian de los recursos financieros necesarios para mejorar su calidad y, por su puesto, mejorar su gestión para asegurar el acceso masivo en condiciones de igualdad. Lo que resulta inadmisible es que se manipule su situación de deterioro para justificar procesos de privatización que le facilita a las trasnacionales la apropiación de servicios públicos esenciales.
Estas nefastas consecuencias se esconden en una práctica según la cual la liberalización de los servicios desencadenaría una mayor competitividad que contribuiría a mejorar la eficacia en la prestación de los servicios; un mayor grado de desarrollo de los mismos y finalmente un ahorro a favor de los consumidores. Pero después de más de una década de apertura, liberalización y privatizaciones, esta claro que el objetivo es la generación de más beneficios para las grandes corporaciones trasnacionales que se han ido apropiando de estos servicios en una escala global a costa de excluir de servicios públicos a millares de personas en todo el mundo que no puede pagar lo que se exige para tener accesos a los mismos.
El Gobierno Bolivariano de Venezuela se opone a estos procesos de liberalización, desregulación y privatización que limiten la capacidad del estado y del gobierno para diseñar y ejecutar políticas en defensa del derecho de nuestros pueblos a tener acceso a servicios esenciales de buena calidad y buenos precios.
Con el argumento de que los subsidios distorsionan los precios del mercado y que deben ser los mecanismos del mercado –es decir las leyes de la oferta y la demanda- los que fijen el nivel de los precios, la propuesta del ALCA plantea la liberalización y privatización de los servicios públicos.
Cualquiera de los tres casos supondría la eliminación de millones de personas del disfrute de servicios públicos esenciales para la sobre vivencia humana.
Para el Gobierno Bolivariano de Venezuela, los servicios públicos son para satisfacer las necesidades de las personas, no para el comercio y el beneficio económico. Por lo tanto, su prestación no puede estar gobernada por criterios de rentabilidad sino de interés social.
De hecho, representan uno de los derechos sociales más significativos alcanzado por los pueblos a lo largo de la historia y son indispensables para corregir las desigualdades sociales. En consecuencia, la provisión de los servicios públicos debe regirse por las necesidades sociales del individuo y no por su capacidad de pago.
La liberalización de los servicios en el ALCA traería consecuencias catastróficas si se exige la aplicación del “Trato Nacional”. Esto quiere decir que se deben dar a las trasnacionales las mismas preferencias que se otorgan a las pequeñas empresas y cooperativas nacionales. No se podrá dictar ninguna medida que de preferencias a la producción local o que discriminen a empresas extranjeras. Otro aspecto al que se le debe prestar mucha atención es al de “Acceso a mercados” ya que aquí se obliga a los países a no poner ningún tipo de barrera al ingreso al mercado nacional de cualquier proveedor de servicios del extranjero en los sectores que ha liberalizado. Así pues, los gobiernos no podrán instrumentar medidas que condicionen el comercio de servicios. Las transnacionales quieren llevarnos a jugar en su propia cancha para que, en lugar de reclamar soberanía y justicia en la prestación de los servicios esenciales para la población, no sumemos a facilitar “acceso a mercados” como si fuera el clamor de nuestra gente.
Fondos compensatorios para la corrección de asimetrías en el ALBA
Para la construcción del ALBA Venezuela propone la creación de los Fondos Compensatorios o de Convergencia Estructural con el objetivo de reducir de manera significativa las asimetrías en los niveles de desarrollo entre las naciones y entre sectores productivos, asignándole a dicho mecanismo metas sociales y económicas precisas, plazos bien establecidos y mecanismos de seguimiento.
Este mecanismo requiere una definición inicial que permita medir las asimetrías existentes en la región. Venezuela propone el inicio del debate partiendo de la base que el identificar una definición concreta de “economía mas pequeña” facilitara la concreción de una o varias estrategias para lograr superar los obstáculos generados con las asimetrías existentes. Es por ello que se ha identificado un grupo de variables económicas y sociales que buscan distinguir de forma no discrecional las economías que requieren ser asistidas para lograr competir en condiciones favorables para los países en el área de libre comercio.
De esta forma en la construcción del ALBA, las diferencias en los niveles de desarrollo y el tamaño de las economías participantes, además de plantearse por las razones arriba expuestas como un asunto de la mayor prioridad, deberían incluir:
• La generación de instrumentos a través de los cuales se busque no solo que los países “en desarrollo” puedan acceder al ALBA, sino que además principalmente esos países pueden mejorar sus conducciones productivas y competitivas, atenuándose las disparidades que caracterizan su funcionamiento económico interno y las grandes distancias que lo separan de las grandes economías desarrolladas del hemisferio.
• Una definición clara respecto a las economías que serán objeto de trato especial y diferenciado. Hasta ahora la referencia a “los niveles de desarrollo y el tamaño” se basa en el concepto de “Economías más pequeñas”, el cual remite a la dimensión de los participantes, sin que estén definidos los criterios que se utilizaran al respecto. En el ALBA, dicha dimensión y el acceso o no al trato especial y diferenciado estaría determinada por variable como población, superficie, producción global y dotación de recursos. Pero también incluirá otros indicadores referidos al grado de desarrollo y a limitaciones estructurales de las economías: Composición de las exportaciones y vulnerabilidad externa; nivel de desarrollo industrial; ingreso per.-cápita promedio y variaciones respecto a ese promedio; pobreza y pobreza extrema, etc.
• Una identificación de trato especial y diferenciado no solo hacia la totalidad de cada una de las economías, sino también hacia el interior de cada una de ellas, de modo que dicho trato pueda dirigirse a las regiones y sectores que más lo necesitan. De esa manera los recursos que se canalizan para atender a las disparidades se vincularían directamente con los sectores intra-nacionales a los que irían dirigidos, asegurando de esta forma mayores niveles de eficiencia y transparencia, así como una reducción de las trabas administrativas asociada al uso de dichos recursos proveniente de los mencionaos mecanismos.
A diferencia del ALCA donde lo que esta previsto es una mayor profundización de las diferencias que hoy existen, la propuesta del ALBA incluye propuestas y mecanismos concretos para superar las grandes disparidades entre los países y el interior de muchos de ellos. La atención a este problema ocupa un lugar predominante en la naturaleza de este proyecto alternativo de integración latinoamericana y caribeña.
PRINCIPIOS RECTORES DEL ALBA
De la Integración Neoliberal a la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe
“Jamás hubo en América de la independencia a acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder...”. José Martí
1. La integración neoliberal prioriza la liberalización del comercio y las inversiones.
2. La Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA) es una propuesta que centra su atención en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
3. En la propuesta del ALBA se le otorga una importancia crucial a los derechos humanos, laborales y de la mujer, a la defensa del ambiente y a la integración física
4. En el ALBA, la lucha contra las políticas proteccionistas y los ruinosos subsidios de los países industrializados no puede negar el derecho de los países pobres de proteger a sus campesinos y productores agrícolas.
5. Para los países pobres donde la actividad agrícola es fundamental, las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían irreversiblemente afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los cuales no exista subsidio.
6. La producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es la base para preservar opciones culturales, es una forma de ocupación del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver directamente con la seguridad y autosuficiencia alimentaria. En estos países la agricultura es, más bien, un modo de vida y no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica.
7. ALBA tiene que atacar los obstáculos a la integración desde su raíz, a saber:
a. La pobreza de la mayoría de la población;
b. Las profundas desigualdades y asimetrías entre países
c. Intercambio desigual y condiciones inequitativas de las relaciones internacionales
d. El peso de una deuda impagable
e. La imposición de las políticas de ajuste estructural del FMI y el BM y de las rígidas reglas de la OMC que socavan las bases de apoyo social y político.
f. Los obstáculos para tener acceso a la información, el conocimiento y la tecnología que se derivan de los actuales acuerdos de propiedad intelectual; y,
g. Prestar atención a los problemas que afectan la consolidación de una verdadera democracia, tales como la monopolización de los medios de comunicación social
8. Enfrentar la llamada Reforma del Estado que solo llevó a brutales procesos de desregulación, privatización y desmontaje de las capacidades de gestión pública.
9. Como respuesta a la brutal disolución que éste sufrió durante más de una década de hegemonía neoliberal, se impone ahora el fortalecimiento del Estado con base en la participación del ciudadano en los asuntos públicos,
10. Hay que cuestionar la apología al libre comercio per se, como si sólo esto bastara para garantizar automáticamente el avance hacia mayores niveles de crecimiento y bienestar colectivo.
11. Sin una clara intervención del Estado dirigida a reducir las disparidades entre países, la libre competencia entre desiguales no puede conducir sino al fortalecimiento de los más fuertes en perjuicio de los más débiles.
12. Profundizar la integración latinoamericana requiere una agenda económica definida por los Estados soberanos, fuera de toda influencia nefasta de los organismos internacionales.
Publicado por
COMITÉ DISTRITAL DE VILLA EL SALVADOR
PARTIDO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO
15 DE Noviembre 2008
¿Qué es la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe?
La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) es una propuesta de integración diferente. Mientras el ALCA responde a los intereses del capital trasnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el ALBA pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos.
El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las primeras potencias. Por esta razón la propuesta del ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques sub-regionales, abriendo nuevo espacios de consulta para profundizar el conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de interés común que permitan constituir alianzas estratégicas y presentar posiciones comunes en el proceso de negociación. El desafío es impedir la dispersión en las negociaciones, evitando que las naciones hermanas se desgajen y sean absorbidas por la vorágine con que viene presionándose en función de un rápido acuerdo por el ALCA
El ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos de integración en función de alcanzar un desarrollo endógeno nacional y regional que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una creciente calidad de vida para los pueblos. La propuesta del ALBA se suma al despertar de la conciencia que se expresa en la emergencia de un nuevo liderazgo político, económico, social y militar en América Latina y El Caribe. Hoy más que nunca, hay que relanzar la unidad latinoamericana y caribeña. El ALBA, como propuesta bolivariana y venezolana, se suma a la lucha de los movimientos, de las organizaciones y campañas nacionales que se multiplican y articulan a lo largo y ancho de todo el continente contra el ALCA. Es, en definitiva, una manifestación de la decisión histórica de las fuerzas progresistas de Venezuela para demostrar que Otra América es Posible.
¿Cómo queda el desarrollo endógeno en el ALBA?
La noción neoliberal de acceso a los mercados se limita a poner medidas para reducir el arancel y eliminar las trabas al comercio y a la inversión. Es libre comercio entendido en estos términos solo beneficia a los países de mayor grado de industrialización y desarrollo. De hecho, abundan los estudios científicos en los que se demuestra de manera irrefutable que la aplicación de las pautas actuales de la globalización y sus expresiones hemisféricas o regionales ha dado al traste con las aspiraciones de un verdadero desarrollo endógeno en cualquiera de los países del continente.
Los grandes acuerdos de integración deberían quedar por el contrario supeditados a los objetivos del desarrollo endógeno. La escasa diversificación de la oferta regional hoy existente sentencia desde ya que el ALCA no podrá ser la oportunidad para alcanzar un tipo de desarrollo en que se armonice el crecimiento económico con una creciente calidad de vida y grado de bienestar para nuestros pueblos
Podrán crecer las inversiones y las exportaciones, pero si estas se basan en la industria maquiladora y la explotación masiva de la fuerza de trabajo, sin lugar a dudas que no podrá generar el efecto multiplicador sobre los encadenamientos sectoriales, no habrá un efecto multiplicador en los sectores agrícolas e industrial, ni mucho menos se podrán generar los empleos de calidad que se necesitan para derrotar la pobreza y la exclusión social.
En consecuencia, urge una propuesta alternativa basada en la solidaridad. Se trata de ayudar a los países más débiles a superar las desventajas que los separan de los países más poderosos del hemisferio. Y esto no solo depende de los cambios en las condiciones de competencias imperantes, sino también de la solidaridad entre los pueblos y sus gobiernos del continente a la hora de corregir estas asimetrías. Solo así un área de libre comercio podrá ser una oportunidad para todos (una alianza ganar-ganar).
La agricultura en el ALBA: mucho más que un sector productor de mercancías
La exigencia de reducción de las políticas proteccionistas y de los masivos subsidios que otorgan los principales países industrializados no puede convertirse en una exigencia generalizada de liberalización de comercio de productos agrícolas. Para muchos países de América Latina y El Caribe la actividad agrícola fundamental para la supervivencia de la propia nación. Las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían muy afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los que no exista el subsidio
Hay que dejar en claro que la producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es, más bien, un modo de vida. Es el fundamento básico para la preservación de opciones culturales, es una forma de ocupación del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver directamente con los temas críticos de la seguridad y la soberanía alimentaria. Por lo tanto, no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica o cualquier producto.
El Articulo 305 de la Constitución dé la República Bolivariana de Venezuela indica: “El estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, y en consecuencia garantiza la seguridad alimentaría de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional el acceso oportuno y permanente a estos por parte de los consumidores.
La seguridad alimentaria deberá alcanzarse desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. LA producción de alimentos es de interés nacional y fundamental al desarrollo económico y social de la Nación. A tales fines el Estado dictara las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueran necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento.
Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola”. Parte importante de la pobreza y la marginalidad de nuestros pueblos se concentra en la población que habita las zonas rurales que subsiste con base en la actividad agrícola o actividades alrededor de la agricultura.
Esa población es finalmente la más castigada con el des-balance de partida para la negociación de la agricultura y lo seria más si se excluyen de la negociación los aspectos que más la perjudican.
La seguridad alimentaria de la que gozan los países desarrollados del hemisferio, que hoy se nos niega a los países en desarrollo al querer limitar el margen de acción para nuestras políticas, es fruto de medio siglo de políticas de apoyo sistemático a la agricultura con la cual consiguen distorsión en los precios en los mercados mundiales. Si aún hoy cesaran tales apoyos, el campo de juego aún permanecería desnivelado: La infraestructura y el aparato productivo y tecnológico establecido y operado en buena parte gracias a los desembolsos de esas políticas todavía nos dejan en desventaja.
Por todas estas razones, la situación sobre las negociaciones sobre la agricultura para el ALCA constituye un objeto más de preocupación de gran trascendencia para Venezuela.
Para el inicio de las negociaciones en 1998, la declaración ministerial de San José estableció claramente entre los objetivos de las negociaciones para este sector importante de la producción el de “eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas que afectan el comercio en el hemisferio”, y el de “identificar otras prácticas que distorsionen el comercio de productos agrícolas, incluidas aquellas que tengan un efecto equivalente al de los subsidios a las exportaciones agrícolas y someterlas a una mayor disciplina”
También se acordó por consenso en la misma oportunidad que “Las negociaciones se iniciarían simultáneamente en todas las áreas temáticas. El inicio, la conducción y el resultado de las negociaciones del ALCA se deberán tratar como partes de un compromiso único (single undertaking) que incluya los derechos y obligaciones mutuamente acordados”
Sin embargo desde el inicio de la negociación de los textos para el proyecto de tratado, los EE. UU. Manifestaron su reticencia a negociar en el marco del ALCA los subsidios a las exportaciones de productos agrícolas y las ayudas internas que distorsionan el comercio y la producción de productos agrícolas, con inclusión de las medidas con efectos equivalentes a los subsidios a las exportaciones.
Se expresa allí la doble moral de las grandes potencias que exigen a los países en vías de desarrollo renunciar al uso de las políticas públicas para promover el desarrollo de sus aparatos productivos mientras que por otro lado aplican ruinosos subsidios a favor de sus aparatos productivos. La insistencia en tal posición, a todas luces contraría los principios y objetivos pautados para emprender la conformación del ALCA, principios y objetivos que compartimos y nos alentaron a participar en la negociación.
Este tema fue motivo de un gran debate en la última Reunión Ministerial celebrada en Quito, en cuya declaración finalmente todos los países reconocieron “la importancia de la agricultura para las economías de la región, cuyo tratamiento integral y no discriminatorio en las negociaciones del ALCA contribuirá a generar empleo a reducir la pobreza y favorecer la estabilidad social”, por lo cual reafirmaron “el compromiso hemisférico con la eliminación de los subsidios a las exportaciones que afectan el comercio de productos agrícolas en el Hemisferio y el desarrollo de disciplina para ser adoptadas para el tratamiento de todas las otras prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas, incluyendo aquellas que tienen efectos equivalentes a los subsidios a las exportaciones agrícolas”, señalando en particular “que nuestra respectiva evaluación, por país o grupo de países, de los resultados de las negociaciones de acceso a mercados en agricultura en el ALCA dependerán del progreso que consigamos alcanzar en los otros temas que son parte de la agenda agrícola.”
Este planteamiento fue ratificado de manera práctica por este Comité de Negociaciones Comerciales en su reunión de Puebla cuando instruyo al Grupo de Negociación sobre Agricultura “intensificar los debates sobre todos los temas de su agenda, en particular los referidos a los subsidios a las exportaciones y a todas las otras prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas, incluyendo aquellas que tiene efectos equivalente a los subsidios a las exportaciones agrícolas, sin excepción alguna y sin prejuzgar los resultados, al tenor de los mandatos de las declaraciones de Buenos Aires y Quito”
Del desarrollo de las reuniones efectuadas desde noviembre del año pasado, puede deducirse claramente la insistencia de la negativa de los Estados Unidos a comprometerse con la no reintroducción de los subsidiasen las exportaciones agrícolas, a trabajar en la regulación de las condiciones de los créditos, garantías de créditos y programas de seguro a las exportaciones agrícolas y a trabajar para la disminución y disciplinamiento de las ayudas internas a la agricultura.
Entre tanto, para la negociación sobre la eliminación de los aranceles agrícolas se han establecido plazos perentorios que han obligado a muchos países a realizar un esfuerzo importante para cumplirlos. Lamentablemente los países que han cumplido con puntualidad estas entregas de oferta para demostrar su voluntad de negociar la agricultura hoy se sienten burlados ante la negativa de los Estados Unidos de eliminar los subsidios que otorgan a su agricultura en el marco del ALCA.
La situación indicada muestra un gran des-balance de gran magnitud en la negociación y una perspectiva de desequilibrio para su final, de persistir el estancamiento en los centrales aspectos señalados. No es aceptable un des-balance de tal naturaleza. No es aceptable que la agricultura se circunscriba exclusivamente a la eliminación de los aranceles por parte de los países en vías de desarrollo mientras las principales potencias se niegan a eliminar los subsidios y ayudas internas.
Como se sabe, los EEUU destinan centenares de miles de millones de dólares anualmente para sostener sus exportaciones y la producción de su agricultura, ocasionando fuerte distorsiones en el precio de los productos agrícolas en los mercados mundiales. Aunque se eliminen las barreras arancelarias para las exportaciones latinoamericanas, es imposible competir con esos precios subsidiados. De esa forma se impide o dificulta el acceso efectivo de los países latinoamericanos a los mercados del hemisferio. Los productos subsidiados compiten deslealmente en nuestros propios mercados internos y la ventaja que ya tienen se hace mucho mayor al eliminar nuestros aranceles. Es así como se nos quitan mercados en terceros países para los productos agrícolas que pudiéramos de otra forma exportar.
Nuestros países carecen de la magnitud de los recursos financieros que disponen los países desarrollados para apoyar la agricultura; lo que tenemos son instrumentos de política para apalear los efectos perversos de las distorsiones de los precios internacionales, instrumentos que se nos solicita eliminar con las negociaciones de acceso a los mercados.
Solamente el enorme contraste en el tamaño de las economías que integran el continente, nos sitúa en desventaja. Mientras el tamaño de nuestros mercados significa muy poco para la expansión de la agricultura de los países desarrollados, solo una pequeña fracción de aumento o desvió de las exportaciones hacia nuestros países significa una conmoción de precios y el derrumbe de la posibilidad de sustento para una parte importante de nuestra población.
Si los países desarrollados no quieren eliminar los subsidios y las medidas de efectos equivalente y no quieren disminuir sustancialmente y disciplinar las ayudas por temor a la perdida de sus mercados en el mundo, fuera del continente y proponen hacerlo solo luego de negociarlo en el ámbito multilateral, no se nos puede pedir que nosotros les demos ahora en el hemisferio mayor acceso a nuestros mercados. Para ser equitativos no queda otro camino que también negociar el acceso a los mercados para los productos agrícolas en el mismo foro multilateral, y solo luego de que conozcamos plenamente los verdaderos alcances de lo que las potencias agrícolas del Orbe hayan acordado sobre la eliminación de sus subsidios y las medidas de efecto equivalente y sobre la disminución y disciplinamiento de sus ayudas internas, podremos con responsabilidad determinar hasta que punto podremos otorgar mayor acceso a nuestros mercados.
¿Derechos de propiedad intelectual o derechos de los pueblos a medicamentos y alimentos de buena calidad?
La propiedad intelectual es otro de los asuntos en los cuales se expresa más nítidamente la oposición de intereses entre las grandes corporaciones internacionales y los países pobres del Sur, especialmente las poblaciones campesinas y aborígenes.
Apelando a lo que fueron denominados “asuntos relacionados con el comercio”, se estableció un amplio régimen de protección de la propiedad intelectual en condiciones muy desventajosas para los países el Sur. A pesar de la resistencia inicial, los países del Norte lograron imponer un régimen obligatorio y global de protección de la propiedad intelectual de acuerdo a sus exigencias, a partir de propuestas formuladas por las transnacionales farmacéuticas.
En las relaciones asimétricas hoy existentes entre los países industrializados del Norte y el Sur, las ventajas del Norte residen precisamente en las áreas científico-tecnológicas. El régimen internacional de definición y protección de la propiedad intelectual esta orientado a acentuar este des-balance. Protege aquello en lo cual los países más fuertes tienen ventajas, mientras que, básicamente, deja sin protección aquello en lo cual los países y pueblos del Sur tienen una indudable ventaja: en la diversidad genética de sus territorios y en el conocimiento tradicional de los pueblos campesinos y aborígenes.
Antes de estas negociaciones más de 50 países no tenían regimenes legales de protección de patentes sobre productos farmacéuticos, con lo cual sus mercados internos podían ser surtidos por medicamentos genéricos a precios muy inferiores a los ofrecidos por las empresas dueñas de las patentes.
La comparación de los precios de los medicamentos en la India con países en los cuales existe la protección de patentes farmacéuticas, indica que en éstos los precios son hasta 41 veces más altos. La industria farmacéutica de la India es una industria floreciente de más de 20 mil empresas, produce medicamentos de alta calidad accesibles a millones de personas de bajos niveles de ingresos y desempeña además un papel importante en la generación de empleo.
Esto ha comenzado a cambiar en La india y en el resto del mundo en forma acelerada y radical. Los acuerdo sobre propiedad intelectual de la Organización Mundial de Comercio obligan a todos los países después de un período de gracia para los países “menos desarrollados” a establecer regímenes de patentes que garanticen la protección estricta de la propiedad intelectual.
Así pues, los días de los medicamentos genéricos están contados. Como consecuencia de los derechos monopólicos otorgados por tales acuerdos, las compañías farmacéuticas pueden eliminar la competencia y cobrar precios más allá de la posibilidad de pago de millones de personas.
A partir de diversos estudios se ha calculado que ocurrirían no solo aumentos significativos de precios como consecuencia de la introducción de patentes, sino igualmente una notoria reducción del consumo: amplios sectores de la población quedarían excluidos del acceso a medicamentos comerciales.
El caso de Egipto es ilustrativo: la introducción de patentes en los medicamentos condujo a aumentos de precios de cinco a seis veces, comparado con los medicamentos sin patentes. Se tenderá igualmente a la quiebra de medianas y pequeñas empresas farmacéuticas y al incremento de los niveles de monopolización de la actividad por las grande trasnacionales.
En la actualidad 80 % de las patentes sobre alimentos modificados genéricamente están en manos de 13 trasnacionales, y las 5 compañías agroquímicas más grandes controlan casi todo el mercado global de semillas.
Como consecuencia del establecimiento de patentes sobre diversas formas de vida, y la apropiación/expropiación del conocimiento campesino/comunitario por parte de las grandes transnacionales de semillas y agroquímicos, están cambiando aceleradamente los patrones de producción campesinos en escala global. Los campesinos se hacen cada vez menos autónomos, cada vez más dependientes de la compra de costosos insumos de las transnacionales.
La “libertad de comercio” impuestas crecientemente por los intereses de estas transnacionales a los campesinos de todo el mundo, esta conduciendo hacia una reducción de la variedad genética de muchos de los principales cultivos alimenticios.
Esta reducción de la diversidad genética, asociada a una visión ingenieril de la agricultura, basada en un control extremo de tipo fabril sobre cada fase del proceso productivo -con semillas manipuladas genéticamente y el uso intensivo de agroquímicos- reduce drásticamente la capacidad auto-adaptativa y regenerativa de los sistemas ecológicos.
Producto de este régimen legal global de biopiratería es la inmensa gama de patentes -basados en la expropiación no reconocida de los conocimientos y/o recursos de otros que han sido otorgados. Muchas de estas patentes han sido particularmente escandalosas como la de ingredientes activos del árbol de neem que han sido ampliamente utilizados para muy diversas aplicaciones en la India durante centenares de años.
Como ha podido constatarse en el espectro de asuntos críticos para el presente y futuro de la humanidad que están siendo afectados por los acuerdos de derecho a la propiedad intelectual, se trata de uno de los ejes más dinámicos de concentración del poder y acentuación de las desigualdades que caracteriza las actuales tendencias hegemónicas de la globalización.
¿Cómo enfrentar la liberalización, desregulación y privatización de los servicios?
En el ALCA se propone un conjunto de normas multilaterales que, aparentemente, ordenaran el comercio internacional de servicios. Pero lo que realmente se pretende es la liberalización, desregulación y privatización progresiva de los servicios esenciales para la sociedad y que suponen una obligación de los estados y gobiernos con sus ciudadanos.
Este proceso de liberalización abarcaría toda la amplia gama de servicios que podamos imaginar en materia de salud, educación, seguridad social, agua potable, transporte, correo, servicios municipales, medio ambiente, cultura, recursos naturales, etc. De esta forma se restringiría de una vez y para siempre la intervención del Estado a través de medidas gubernamentales que regulen el comercio de servicios: desde los limites a la legislación laboral y la protección del consumidor, incluyendo regulaciones, directrices, subvenciones, calificaciones y pautas para otorgar permisos; hasta los límites gubernamentales sobre el acceso a los mercados, las necesidades económicas o medidas sobre el contenido cultural.
Una vez mas se manifiesta aquí la tesis del libre mercado las cuales postulan que una mayor apertura de los mercados potenciaría las posibilidades de los países en desarrollo para mejorar la cantidad y calidad de los servicios que demandan sus ciudadanos.
La historia reciente de Venezuela y América Latina es la de una violenta ola de privatizaciones de servicios tales como el transporte aeronáutico, las telecomunicaciones o la electricidad. Las consecuencias de esta entrega de servicios al mercado están a la vista de todos: prácticas monopólicas u oligopólicas y la consiguiente alza en los precios y disminución de su calidad; destrucción de millares de empleos; y, desmantelamiento y dilapidación de los recursos públicos en procesos de privatizaciones amañados.
En el ALCA se pretende extremar estos procesos de liberalización y privatización al incluir también los servicios esenciales que suponen una obligación del Estado con sus ciudadanos. Estos servicios pasarían a ser suministrados por empresas privadas y transformarían a todos los ciudadanos en simples consumidores que, al no disponer de los recursos para pagar por estos servicios, quedarían excluidos de su consumo y disfrute.
Los principales beneficiarios de liberalizar los servicios en el ALCA serían las grandes multinacionales que convertirían los servicios públicos de todo el mundo en mercados privados. Y los perjudicados serían los de siempre: los sectores más empobrecidos y de máxima exclusión social. Las grandes empresas de fines lucrativos accederían a los recursos públicos y lograrían desmantelar las regulaciones existentes. Para los países en vías de desarrollo esto se traduciría en el desmantelamiento total y absoluto de los servicios públicos.
La severa crítica a la mala calidad de los servicios públicos ha conseguido eco enana parte importante de la sociedad. Engañada, esta acepta que los servicios en manos del Estado mejorarían si se entregaran al mercado. Nadie niega la necesidad de mejorar la eficacia de los servicios públicos, pero la panacea no es su liberalización y privatización. La solución esta en derrotar a los evasores de impuestos que se apropian de los recursos financieros necesarios para mejorar su calidad y, por su puesto, mejorar su gestión para asegurar el acceso masivo en condiciones de igualdad. Lo que resulta inadmisible es que se manipule su situación de deterioro para justificar procesos de privatización que le facilita a las trasnacionales la apropiación de servicios públicos esenciales.
Estas nefastas consecuencias se esconden en una práctica según la cual la liberalización de los servicios desencadenaría una mayor competitividad que contribuiría a mejorar la eficacia en la prestación de los servicios; un mayor grado de desarrollo de los mismos y finalmente un ahorro a favor de los consumidores. Pero después de más de una década de apertura, liberalización y privatizaciones, esta claro que el objetivo es la generación de más beneficios para las grandes corporaciones trasnacionales que se han ido apropiando de estos servicios en una escala global a costa de excluir de servicios públicos a millares de personas en todo el mundo que no puede pagar lo que se exige para tener accesos a los mismos.
El Gobierno Bolivariano de Venezuela se opone a estos procesos de liberalización, desregulación y privatización que limiten la capacidad del estado y del gobierno para diseñar y ejecutar políticas en defensa del derecho de nuestros pueblos a tener acceso a servicios esenciales de buena calidad y buenos precios.
Con el argumento de que los subsidios distorsionan los precios del mercado y que deben ser los mecanismos del mercado –es decir las leyes de la oferta y la demanda- los que fijen el nivel de los precios, la propuesta del ALCA plantea la liberalización y privatización de los servicios públicos.
Cualquiera de los tres casos supondría la eliminación de millones de personas del disfrute de servicios públicos esenciales para la sobre vivencia humana.
Para el Gobierno Bolivariano de Venezuela, los servicios públicos son para satisfacer las necesidades de las personas, no para el comercio y el beneficio económico. Por lo tanto, su prestación no puede estar gobernada por criterios de rentabilidad sino de interés social.
De hecho, representan uno de los derechos sociales más significativos alcanzado por los pueblos a lo largo de la historia y son indispensables para corregir las desigualdades sociales. En consecuencia, la provisión de los servicios públicos debe regirse por las necesidades sociales del individuo y no por su capacidad de pago.
La liberalización de los servicios en el ALCA traería consecuencias catastróficas si se exige la aplicación del “Trato Nacional”. Esto quiere decir que se deben dar a las trasnacionales las mismas preferencias que se otorgan a las pequeñas empresas y cooperativas nacionales. No se podrá dictar ninguna medida que de preferencias a la producción local o que discriminen a empresas extranjeras. Otro aspecto al que se le debe prestar mucha atención es al de “Acceso a mercados” ya que aquí se obliga a los países a no poner ningún tipo de barrera al ingreso al mercado nacional de cualquier proveedor de servicios del extranjero en los sectores que ha liberalizado. Así pues, los gobiernos no podrán instrumentar medidas que condicionen el comercio de servicios. Las transnacionales quieren llevarnos a jugar en su propia cancha para que, en lugar de reclamar soberanía y justicia en la prestación de los servicios esenciales para la población, no sumemos a facilitar “acceso a mercados” como si fuera el clamor de nuestra gente.
Fondos compensatorios para la corrección de asimetrías en el ALBA
Para la construcción del ALBA Venezuela propone la creación de los Fondos Compensatorios o de Convergencia Estructural con el objetivo de reducir de manera significativa las asimetrías en los niveles de desarrollo entre las naciones y entre sectores productivos, asignándole a dicho mecanismo metas sociales y económicas precisas, plazos bien establecidos y mecanismos de seguimiento.
Este mecanismo requiere una definición inicial que permita medir las asimetrías existentes en la región. Venezuela propone el inicio del debate partiendo de la base que el identificar una definición concreta de “economía mas pequeña” facilitara la concreción de una o varias estrategias para lograr superar los obstáculos generados con las asimetrías existentes. Es por ello que se ha identificado un grupo de variables económicas y sociales que buscan distinguir de forma no discrecional las economías que requieren ser asistidas para lograr competir en condiciones favorables para los países en el área de libre comercio.
De esta forma en la construcción del ALBA, las diferencias en los niveles de desarrollo y el tamaño de las economías participantes, además de plantearse por las razones arriba expuestas como un asunto de la mayor prioridad, deberían incluir:
• La generación de instrumentos a través de los cuales se busque no solo que los países “en desarrollo” puedan acceder al ALBA, sino que además principalmente esos países pueden mejorar sus conducciones productivas y competitivas, atenuándose las disparidades que caracterizan su funcionamiento económico interno y las grandes distancias que lo separan de las grandes economías desarrolladas del hemisferio.
• Una definición clara respecto a las economías que serán objeto de trato especial y diferenciado. Hasta ahora la referencia a “los niveles de desarrollo y el tamaño” se basa en el concepto de “Economías más pequeñas”, el cual remite a la dimensión de los participantes, sin que estén definidos los criterios que se utilizaran al respecto. En el ALBA, dicha dimensión y el acceso o no al trato especial y diferenciado estaría determinada por variable como población, superficie, producción global y dotación de recursos. Pero también incluirá otros indicadores referidos al grado de desarrollo y a limitaciones estructurales de las economías: Composición de las exportaciones y vulnerabilidad externa; nivel de desarrollo industrial; ingreso per.-cápita promedio y variaciones respecto a ese promedio; pobreza y pobreza extrema, etc.
• Una identificación de trato especial y diferenciado no solo hacia la totalidad de cada una de las economías, sino también hacia el interior de cada una de ellas, de modo que dicho trato pueda dirigirse a las regiones y sectores que más lo necesitan. De esa manera los recursos que se canalizan para atender a las disparidades se vincularían directamente con los sectores intra-nacionales a los que irían dirigidos, asegurando de esta forma mayores niveles de eficiencia y transparencia, así como una reducción de las trabas administrativas asociada al uso de dichos recursos proveniente de los mencionaos mecanismos.
A diferencia del ALCA donde lo que esta previsto es una mayor profundización de las diferencias que hoy existen, la propuesta del ALBA incluye propuestas y mecanismos concretos para superar las grandes disparidades entre los países y el interior de muchos de ellos. La atención a este problema ocupa un lugar predominante en la naturaleza de este proyecto alternativo de integración latinoamericana y caribeña.
PRINCIPIOS RECTORES DEL ALBA
De la Integración Neoliberal a la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe
“Jamás hubo en América de la independencia a acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder...”. José Martí
1. La integración neoliberal prioriza la liberalización del comercio y las inversiones.
2. La Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA) es una propuesta que centra su atención en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
3. En la propuesta del ALBA se le otorga una importancia crucial a los derechos humanos, laborales y de la mujer, a la defensa del ambiente y a la integración física
4. En el ALBA, la lucha contra las políticas proteccionistas y los ruinosos subsidios de los países industrializados no puede negar el derecho de los países pobres de proteger a sus campesinos y productores agrícolas.
5. Para los países pobres donde la actividad agrícola es fundamental, las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían irreversiblemente afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los cuales no exista subsidio.
6. La producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es la base para preservar opciones culturales, es una forma de ocupación del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver directamente con la seguridad y autosuficiencia alimentaria. En estos países la agricultura es, más bien, un modo de vida y no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica.
7. ALBA tiene que atacar los obstáculos a la integración desde su raíz, a saber:
a. La pobreza de la mayoría de la población;
b. Las profundas desigualdades y asimetrías entre países
c. Intercambio desigual y condiciones inequitativas de las relaciones internacionales
d. El peso de una deuda impagable
e. La imposición de las políticas de ajuste estructural del FMI y el BM y de las rígidas reglas de la OMC que socavan las bases de apoyo social y político.
f. Los obstáculos para tener acceso a la información, el conocimiento y la tecnología que se derivan de los actuales acuerdos de propiedad intelectual; y,
g. Prestar atención a los problemas que afectan la consolidación de una verdadera democracia, tales como la monopolización de los medios de comunicación social
8. Enfrentar la llamada Reforma del Estado que solo llevó a brutales procesos de desregulación, privatización y desmontaje de las capacidades de gestión pública.
9. Como respuesta a la brutal disolución que éste sufrió durante más de una década de hegemonía neoliberal, se impone ahora el fortalecimiento del Estado con base en la participación del ciudadano en los asuntos públicos,
10. Hay que cuestionar la apología al libre comercio per se, como si sólo esto bastara para garantizar automáticamente el avance hacia mayores niveles de crecimiento y bienestar colectivo.
11. Sin una clara intervención del Estado dirigida a reducir las disparidades entre países, la libre competencia entre desiguales no puede conducir sino al fortalecimiento de los más fuertes en perjuicio de los más débiles.
12. Profundizar la integración latinoamericana requiere una agenda económica definida por los Estados soberanos, fuera de toda influencia nefasta de los organismos internacionales.
Publicado por
COMITÉ DISTRITAL DE VILLA EL SALVADOR
PARTIDO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO
15 DE Noviembre 2008
REFLEXIONES DE FIDEL CASTRO : 14-11-2008
REFLEXIONES DE FIDEL CASTRO :
LA REUNIÓN DE WASHINGTON
Algunos de los gobiernos que nos apoyan, a juzgar por declaraciones recientes, no dejan de incluir en las mismas que lo hacen para facilitar la transición en Cuba. ¿Transición hacia dónde?
Hacia el capitalismo, único sistema en el que religiosamente creen. Ni una sola palabra expresan para reconocer el mérito de un pueblo que, sometido a casi medio siglo de crueles sanciones económicas y agresiones, defendió una causa revolucionaria que, unida a su moral y patriotismo, le dio fuerzas para resistir.
También olvidan que, después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.
Le hacen guiños a Estados Unidos, soñando que los ayudará a resolver sus propios problemas económicos inyectándoles sumas fabulosas de monedas de papel a sus tambaleantes economías, que sostienen el intercambio desigual y abusivo con los países emergentes.
Sólo de esta forma pueden garantizarse las ganancias multimillonarias de Wall Street y los bancos de Estados Unidos. Los recursos naturales no renovables del planeta y la ecología ni siquiera se mencionan. No se demanda el cese de la carrera armamentista y la prohibición del uso posible y probable de armas de exterminio masivo.
Ninguno de los que participarán en la reunión, convocada precipitadamente por el actual Presidente de Estados Unidos, ha dicho una palabra sobre la ausencia de más de 150 Estados con iguales o peores problemas, que no tendrán derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, como propuso el Presidente pro tempore de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, entre ellos la mayor parte de los países de América Latina, el Caribe, África, Asia y Oceanía.
Mañana se inicia la reunión del G-20 en Washington. Bush está de plácemes. Proclama que de la reunión espera un nuevo orden financiero internacional. Las instituciones creadas por Bretton Woods deben ser más transparentes, responsables y efectivas. Es lo único que admitiría. Para señalar la prosperidad de Cuba en el pasado, habló de que una vez estuvo sembrada de campos de caña de azúcar. No dijo, por cierto, que se cortaba a mano y el imperio nos arrebató la cuota establecida durante más de medio siglo, cuando la palabra socialismo no se había pronunciado todavía en nuestro país, aunque sí las de ¡Patria o Muerte!
Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema.
No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa.
Observemos con atención lo que dice cada cual en esa importante reunión financiera. Las noticias lloverán. Estaremos todos un poco mejor informados.
Fidel Castro Ruz
Noviembre 14 de 2008
LA REUNIÓN DE WASHINGTON
Algunos de los gobiernos que nos apoyan, a juzgar por declaraciones recientes, no dejan de incluir en las mismas que lo hacen para facilitar la transición en Cuba. ¿Transición hacia dónde?
Hacia el capitalismo, único sistema en el que religiosamente creen. Ni una sola palabra expresan para reconocer el mérito de un pueblo que, sometido a casi medio siglo de crueles sanciones económicas y agresiones, defendió una causa revolucionaria que, unida a su moral y patriotismo, le dio fuerzas para resistir.
También olvidan que, después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.
Le hacen guiños a Estados Unidos, soñando que los ayudará a resolver sus propios problemas económicos inyectándoles sumas fabulosas de monedas de papel a sus tambaleantes economías, que sostienen el intercambio desigual y abusivo con los países emergentes.
Sólo de esta forma pueden garantizarse las ganancias multimillonarias de Wall Street y los bancos de Estados Unidos. Los recursos naturales no renovables del planeta y la ecología ni siquiera se mencionan. No se demanda el cese de la carrera armamentista y la prohibición del uso posible y probable de armas de exterminio masivo.
Ninguno de los que participarán en la reunión, convocada precipitadamente por el actual Presidente de Estados Unidos, ha dicho una palabra sobre la ausencia de más de 150 Estados con iguales o peores problemas, que no tendrán derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, como propuso el Presidente pro tempore de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, entre ellos la mayor parte de los países de América Latina, el Caribe, África, Asia y Oceanía.
Mañana se inicia la reunión del G-20 en Washington. Bush está de plácemes. Proclama que de la reunión espera un nuevo orden financiero internacional. Las instituciones creadas por Bretton Woods deben ser más transparentes, responsables y efectivas. Es lo único que admitiría. Para señalar la prosperidad de Cuba en el pasado, habló de que una vez estuvo sembrada de campos de caña de azúcar. No dijo, por cierto, que se cortaba a mano y el imperio nos arrebató la cuota establecida durante más de medio siglo, cuando la palabra socialismo no se había pronunciado todavía en nuestro país, aunque sí las de ¡Patria o Muerte!
Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema.
No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa.
Observemos con atención lo que dice cada cual en esa importante reunión financiera. Las noticias lloverán. Estaremos todos un poco mejor informados.
Fidel Castro Ruz
Noviembre 14 de 2008
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